thumb|La Cebada. Al fondo se divisa la Ruta Panamericana, al costado izquierdo, la quebrada Locayo; al fondo se divisa la quebrada del Teniente. thumb|Playa de La Cebada. La Cebada es una comunidad costera agropecuaria ubicada en la comuna de Ovalle, Región de Coquimbo, Chile, específicamente en el "km 338" de la Ruta 5, hoy Autopista del Elqui. Sus coordenadas geográficas son .
La Cebada está contigua a la comuna de Punitaqui y Canela y los poblados más cercanos son Mantos de Hornillos por el sur (10 km), Socos por el norte (40 km) y Peñablanca por el este (16 km). Las ciudades más cercanas son Ovalle por el noreste, distante a 110 km y Los Vilos, 116 km al sur.
Historia
Esta gran comunidad tiene su origen en una sola gran merced de tierras entregada por la Corona española, a comienzos del , al capitán don Blas Pizarro del Pozo y Gamboa de Astudillo hijo de don Diego Pizarro del Pozo y Clavijo de Galvéz, miembro de una de las familias Terratenientes más ricas e influyentes de la La Serena durante el período colonial. Este latifundio se ubicaba a las espaldas del cerro Talinay, alcanzaba en su límite norte hasta la llamada "boca del Río Limarí” equivalente a la actual desembocadura; por su parte en su límite sur llegaba hasta la quebrada llamada El Teniente, al oriente limitaba con el Camino Real y al poniente con el Mar Pacífico.Barrios Barth, Juan: “Pizarro del Pozo”; en Revista Estudios Históricos N.º 25, 1980; pág. 170 Don Blas Pizarro del Pozo,Capitulaciones ante don Nicolás Ramírez en La Serena 21 de noviembre de 1680, Fondo La Serena, Archivo Nacional de Chile quien vende el año el 21 de noviembre de 1680 parte de esta propiedad al Maestre de Campo don Joseph de la Vega y Mendoza.Peña Álvarez, Sergio: “La Parroquia San Antonio del Mar; Barraza”; La Serena 1995; pág. 55 Soltero y sin sucesión legítima Joseph al testar en La Serena el año 1696 lega sus propiedades a su primo hermano el capitán don Antonio Niño de Cepeda y Mendoza. Ya el año 1725 al casar la hija de don Antonio, doña María Niño de Zepeda y Aguirre con don Pedro Pizarro y Arqueros es dotada con la estancia de Talca y Talinay,Barrios Barth, Juan: Op. Cit.; pág. 155 manifestándose entonces la división de las tierras antes dichas las que darán origen en las respectivas estancias de Talca, parte de la entonces Estancia Peñablanca, El Teniente, Talinay y la citada de La Cebada.El Valle del Limarí y sus pueblos, Estudio histórico de la gestación de los poblados del Limarí, siglos Guillermo Pizarro Vega Pag 41
En el año 1820 es aproximadamente cuando estas tierras conformaban la Hacienda de La Cebada, cuyos dueños eran el capitán español don Agustín de Carvajal y la criolla María Campos provenientes de la Villa Barraza. Los límites de la hacienda eran por el norte hasta el cerro de Talinay, (km 347) por el sur hasta "Majadas blancas" (km 328 de la Panamericana), por el este hasta la ubicación de la actual Peñablanca y por el oeste hasta el borde costero.
La hacienda de La Cebada se dedicaba al cultivo de cebada, trigo y frutales y sus descendientes se desperdigaron por los confines de la hacienda por sucesiones y herencias hasta conformar una comunidad de campesinos dedicados a la crianza de caprinos y la pequeña minería. Como muchas otras, la localidad de La Cebada aún vive en estado de subdesarrollo y con un estilo de vida similar a los de sus antepasados.
Características físicas
Paisaje, clima y procesos erosivos El paisaje que presenta la comunidad es del tipo desértico con grados de erosión media a fuerte, sectores de cárcavas, afectado fuertemente por erosión eólica y erosión por pastura desmedida de los caprinos de la zona.
Los vientos alisios del sur pueden alcanzar los 50-65 km/h durante la tarde, arrastrando arena desde la costa y en la mañana puede sentir su efecto un viento norte más suave. Ocurre ocasionalmente varias jornadas de viento sur que ocasionan la sequedad del paisaje al transportar arena, secar los retoños vegetales y hacer difícil el desplazamiento. Estos vientos alcanzan su apogeo en febrero a mayo. Dichos vientos son preponderantes en la transformación del paisaje, no solo porque contribuyen a la erosión y sequedad del paisaje, sino porque además la arena que transportan hace avanzar las dunas que muy lentamente van cubriendo esteros, canales aluviales o humedales.
El paisaje en general es percibido como apacible, por algunas personas; triste y muy seco por otras, ensoñador y solitario por melancólicos visitantes; pero el paisaje ejerce una poderosa atracción sobre el visitante y crea fuertes vínculos con sus habitantes. El paisaje adquiere especial belleza escénica cuando los rayos solares del atardecer destacan los colores térreos de las montañas y llanos adyacentes.
La desertificación avanzó en estos parajes en los siglos y cuando los estancieros españoles iniciaron la tala indiscriminada del algarrobo y otros arbustos que retenían la capa vegetal edáfica. Antaño a esta zona se la llamaba Norte Verde en alusión a la gran cobertura vegetal existente en la zona y cuya densidad apenas dejaba ver los asentamientos indígenas de la época.
Esta presentación al parecer logró mantenerse hasta entrado el , ya que se recuerda como el Norte Verde, en alusión a épocas de mayor vegetación que la actual.
El paisaje y la pluviometría están íntimamente ligados a las variaciones de la Corriente del Niño o Corriente de la Niña, cuya influencia es marcadamente notoria en el sector. Asimismo, costas afuera está estacionado un centro de alta presión permanente que dificulta el acceso de frentes lluviosos a todo el sector de la IV región en épocas de invierno.
Es esta zona tan demarcada por las corrientes antes mencionadas, que su influencia no abarca más allá de 60 km de costa, haciendo muy particular el paisaje erosionado de la misma; más al norte o más al sur, el paisaje presenta una cubierta vegetal más estable y consistente.
Cada 20 a 25 años ocurre un período de sequía que agrava la situación de los lugareños al terminarse el pasto y morir sus crías de caprinos.
El régimen de lluvias apenas bordea los 25-35 mm/año, en años normales y apenas 5-10 mm en años secos.
La quebrada de El Teniente causa que en los años lluviosos transporte grandes masas de agua provenientes de las mesetas y arrastren grandes cantidades de residuos sólidos que se acumulan en la desembocadura. Estos residuos forman túmulos que ocasionan acumulaciones de arena que es transportada al interior por el fuerte viento llamado surazo.
La Cebada posee dos pequeñas playas (aprox. 100 m cada una) no aptas para nadar.
Geología La conformación geológica del sector sugiere que esta zona no se ha visto afectada desde su formación primigenia (Paleozoico) y los estratos y afloramientos son de fecha mucho más antigua que la formación de la cordillera andina. Las formaciones geológicas revelan a simple inspección visual una gran antigüedad.
En efecto, en el Mapa Geológico de Chile del año 2003, el sector está señalado como formado por tres grupos geológicos predominantes:
El sector costero subdividido en sector borde-costero marino, toda esta formación conformada entre los periodos Devónico- Carbonífero (hace 400 millones de años) está compuesta por metaareniscas, filitas y, en menor proporción, mármoles, cherts, metabasaltos y metaconglomerados; metaturbiditas con facies de mélange.
La franja costera(sector intermedio) formada entre los periodos Triásico- Jurásico (unos 180 millones de años atrás) predominado las Granodioritas, monzogranitos, monzodioritas, dioritas y gabros de piroxeno y hornblenda; sienogranitos.
En Valles transversales interiores mucho más recientes, del periodo Mioceno (33-23 millones de años atrás) en que predominan las monzodioritas, las dioritas de piroxeno, hornblenda y biotita, granodioritas y tonalitas.
Al analizar las diferentes capas geológicas se puede deducir que antiguamente la zona tuvo un clima más benigno y lluvioso y fue una zona de mucho más cubierta de bosques nativos y menos erosionada que la presentación actual.
En los cerros y borde costero es posible hallar casi toda forma de rocas ígneas, rocas metamórficas y rocas sedimentarias, estas últimas en gran abundancia, esto incluye diversidades geológicas de data muy antigua, tales como gabros, granitos degradados, andesita en estado de degradación y basaltos antiguos. Los fósiles están ausentes. thumb|200px|Diversidad geológica: Granito rojo, Andesita negra, cuarzo impuro sobre un fondo de metarenisca verde. La zona además presenta yacimientos de cobre, oro, cuarzo y cuarzita en abundancia y además afloraciones de carbonatos.
Existen sectores donde la abundancia clástica es evidente, pudiendo encontrase cerros o laderas completamente cubierta por clastos y en otras ausencia se estos. El viento sur ha producido dunas de arena en sectores cercanos al mar que avanzan a razón de 50 cm aprox. por año. Antes de la construcción de la doble vía panamericana, las dunas solían cubrir la carpeta asfáltica de esta. La CONAF ha intentado contener el avance de las dunas en el sector carretero sembrando algarrobos y otros matorrales como elemento de contención.
Edafología La composición edafológica de los suelos en las llanuras es principalmente arcilla, arena y limo, con un horizonte vegetal de escasos 5 a 15 cm, sin embargo, la composición general es de suelos franco-arcillosos o franco-arenoso. La vida vegetal se sostiene en esta escuálida capa orgánica. El sector se puede clasificar como Clase II según el mapa agropecuario de Chile.
La tierra cultivable Clase VII y VIII es escasa debido a la erosión y es posible encontrarla en ciertos sectores abrigados contiguos a quebradas cuya caja aluvial es amplia.
Climatología thumb|left|200px|Vista al Pacífico. El clima de La Cebada es subtropical y está fuertemente influenciado por la cercanía con el océano Pacífico y la corriente de Humboldt, amortiguando las excesivas heladas de los centros fríos de alta presión que imperan en los valles longitudinales y transversales de la zona interior y el calor extremo en los veranos. thumb|150px|Fenómeno de camanchaca. Las temperaturas mínimas y máximas extremas que fluctúan en verano son de 12 y 31 °C; y en invierno son 4 y 12 °C como máximo. El régimen pluviométrico es dependiente de los fenómenos de El Niño y en especial del llamado "Super niño" que aporta las lluvias y La Niña (periodos de sequía), no obstante los totales pueden variar de un año a otro, el promedio máximo es 55-75 mm en años lluviosos y en años secos apenas alcanza los 10-12 mm de agua-lluvia.
Cada 3 a 15 años, se registran períodos de fuertes sequías debidos a fenómenos de La Niña, cuya duración oscila entre 4-7 años, produciendo grandes estragos en los crianceros de ganado caprino. Lo mismo ocurre con las heladas que en ocasiones ocurre en invierno, cuya consecuencia es el raleamiento de pastizales ralos. Cabe destacar que la corriente de Humboldt se separa del borde costero en esta latitud, adentrándose en el mar y esto determina que la temperatura del agua de mar, en verano, sea muy baja(10-15 °C) y que a 40 km más hacia el norte, la temperatura de esta sea más cálida (20-22 °C). thumb|150px|Vista aérea: Quebrada Locayo hacia el mar. Los vientos son un factor importante que contribuye a la erosión eólica de la zona, estos vientos aparecen desde septiembre hasta marzo, incluso hasta mayo y es el llamado surazo, el que contribuye a modificar la escasa cobertura vegetal de la zona, las velocidades pueden llegar hasta los 55-60 km/h y durar desde 6 horas diurnas hasta 96 horas continuas. Su aparición es variable a través del tiempo, este viento de baja temperatura ha contribuido a la desertificación del paisaje.