La crisis migratoria de 2015 en Europa, también conocida como crisis de los refugiados de 2015, consistió en una situación humanitaria crítica que surgió como consecuencia del arribo masivo de refugiados, solicitantes de asilo y migrantes económicos que llegaron ―o intentaron llegar― a las costas de la Unión Europea, mediante travesías por el mar Mediterráneo y el sudeste de Europa, procedentes de países de Oriente Medio, África, los Balcanes Occidentales y Asia del Sur. Más de 1 006 000 personas entraron en Europa —otras 4000 murieron en el intento—, de las cuales más del 90 % solicitaron asilo político. (en inglés) «Migrant crisis: Migration to Europe explained in graphics.» BBC News. Consultado el 22 de diciembre de 2015. Hasta la crisis de refugiados ucraniana de 2022, se trataba de la mayor crisis migratoria y humanitaria desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

La mayoría de estos movimientos de población se caracterizaron por una migración forzada de víctimas de conflictos armados, persecuciones, pobreza, cambio climático o violaciones masivas de los derechos humanos, y por la acción de redes delictivas transnacionales de tráfico ilícito de inmigrantes —que los expone al transporte en condiciones peligrosas o degradantes— y de trata de personas —con el propósito de explotación de los migrantes vulnerables, principalmente mujeres y niños—.

El 23 de abril, el Consejo Europeo acordó triplicar los fondos para las operaciones de la patrulla fronteriza en el Mediterráneo por parte de Frontex, con la finalidad de igualar las capacidades previas de la Operación Mare nostrum con el establecimiento de emergencia de la Operación Tritón. Algunas semanas más tarde, la Unión Europea decidió poner en marcha una nueva operación militar con sede en Roma, denominada EUNAVFOR MED. Por su parte, el Gobierno de Bulgaria amplió la valla alambrada en la frontera con Turquía para impedir los flujos migratorios por el creciente número de refugiados, principalmente de la guerra civil en Siria, que solicitaron asilo en este Estado miembro de la Unión.

La crisis tuvo efectos considerables en la política tanto de los países de la UE afectados como de la UE en su conjunto. Varios partidos políticos en los países afectados capitalizaron el sentimiento antiinmigrante, en numerosos casos convirtiéndolo en la pieza central de su plataforma. Aunque por lo general no obtuvieron suficientes votos para ingresar en los gobiernos nacionales, su presencia influyó a menudo en la política al complicar la formación de coaliciones de gobierno y hacer que la oposición a la inmigración fuera parte de la corriente política principal. Durante e inmediatamente después de la crisis se dio un fuerte impulso para reformar la Derecho de asilo en la Unión Europea, pero esta dinámica se desvaneció considerablemente después de que disminuyera el número de llegadas de refugiados.

Terminología

Según el académico Alireza Salehi-Nejad, la mayoría de los inmigrantes que llegan a Europa no cumplen con los criterios jurídicos para ser considerados refugiados, sino que son migrantes económicos en búsqueda de mejores condiciones de vida. Esta distinción reviste importancia legal, ya que, conforme a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 —establecida bajo el mandato de las Naciones Unidas tras la Segunda Guerra Mundial—, los Estados firmantes están obligados a ofrecer asilo o algún tipo de protección a personas que huyen de conflictos armados o persecuciones.

Esta definición legal ha sido adoptada también en las políticas de la Unión Europea, donde se diferencia claramente entre refugiados, quienes tienen derecho a protección internacional, y migrantes económicos, cuya situación se regula bajo otras normativas.

Libre circulación de personas, inmigración y asilo en la Unión Europea thumb|El espacio Schengen, en azul. thumbnail|Inmigración de ciudadanos extracomunitarios —de fuera de la UE— (línea verde), solicitantes de asilo (naranja) y cruces ilegales de frontera (azul) en la Unión Europea (período 2010-2014).

En el Acuerdo de Schengen, 26 de los Estados miembros de la Unión Europea, además de los cuatro países de la AELC- se unieron para formar una zona —el espacio Schengen—, donde se abolieron los controles en las fronteras interiores, es decir, entre los Estados miembros, y en su lugar los controles están limitados a las fronteras y territorios exteriores de este espacio, y los países con fronteras exteriores están obligados a hacer cumplir las normas de control fronterizo. Por su parte, el Reglamento de Dublín pretende evitar dos situaciones: el «refugiado múltiple» —conocido en inglés como asylum shopping—, que consiste en presentar varias solicitudes de asilo, simultánea o sucesivamente, en diferentes Estados miembros de la Unión Europea, para incrementar la probabilidad de obtener una decisión positiva; y el «refugiado en órbita» —conocido en inglés como refugee in orbit—, cuando los solicitantes de asilo se trasladan de un Estado miembro a otro en la Unión Europea, sin que ninguno acepte examinar su solicitud. El Reglamento de Dublín establece que una persona que ha presentado una solicitud de asilo en un país de la Unión Europea y cruza ilegalmente las fronteras de otro país, deberá ser devuelto al anterior.

La población extranjera residente en la Unión Europea era de 33 millones de personas en 2014, que equivalía al 7 % de la población total de los entonces 28 Estados miembros de la UE, que superaba los 500 millones de personas. En comparación, la población nacida en el extranjero representaba el 1,63 % de la población total en Japón, el 7,7 % en Rusia, el 13 % en los Estados Unidos, el 20 % en Canadá y el 27 % en Australia. Entre 2010 y 2013, alrededor de 1,4 millones de ciudadanos extracomunitarios inmigraron cada año en la Unión Europea utilizando medios regulares, con exclusión de los solicitantes de asilo y refugiados, observándose un ligero descenso desde 2010.

Antes de 2014, el número de solicitudes de asilo en la UE alcanzó su punto máximo en los años 1992 (672 000), 2001 (424 000) y 2013 (431 000); y en 2014 llegó a 626 000 solicitudes de asilo. El número de cruces fronterizos ilegales detectados por la agencia Frontex en las fronteras exteriores de la UE alcanzó su punto máximo en 2011, con 141 051 llegadas irregulares, por vía marítima y terrestre. En 2014, las detecciones de cruce ilegal de fronteras alcanzaron un nuevo máximo histórico, con más de 280 000 detecciones.

Antecedentes thumb|Principales países de origen (rojo) y de asilo (verde) de los refugiados, a finales de 2014, de acuerdo al ACNUR (no incluye los refugiados palestinos atendidos por UNRWA). thumb|Fronteras griegas, turcas y búlgaras y el curso del río Maritsa. En el , millones de personas han huido de conflictos bélicos internos e internacionales, principalmente de la guerra contra el terrorismo —campaña militar de Estados Unidos, apoyada por miembros de la OTAN y otros aliados—, la guerra de Afganistán, la insurgencia en el Magreb (desde 2002), la insurgencia islamista en Nigeria (desde 2002), la invasión de Irak (2003), la guerra de Irak (2003-2011), la acción de la guerrilla iraquí (2003-2011), la insurgencia iraquí posterior a la retirada de las tropas de EE. UU. (desde 2011), la insurgencia de Al-Qaeda en Yemen (desde 2003), la guerra en el noroeste de Pakistán (desde 2004), la guerra civil de Somalia y otros conflictos en el Cuerno de África, la guerra civil sudanesa, la Primavera Árabe (2010-2013), la guerra, intervención militar e insurgencia miliciana en Libia (desde 2011), la guerra civil de Siria (desde 2011), la guerra civil sursudanesa (desde 2013) y más recientemente la segunda guerra civil de Libia y la guerra contra Estado Islámico (desde 2014).

Entre 2007 y 2011, un gran número de migrantes irregulares y refugiados procedentes de Oriente Medio y África cruzaron la frontera entre Grecia y Turquía, que tiene unos 200 kilómetros de longitud, separadas en su mayor parte por el río Maritsa ―a excepción de 12,5 kilómetros en los que no existe separación física natural alguna―, lo que llevó en 2010 al Gobierno griego y a la Agencia Europea para la gestión de la cooperación operativa en las fronteras exteriores (Frontex) a mejorar los controles fronterizos. En 2011, más de 57 000 inmigrantes irregulares fueron detenidos en ese punto y en 2012, el flujo de inmigrantes en Grecia que llegaron por tierra disminuyó un 95 % después de que se construyera una valla de cuatro metros de altura con alambre de púas y 10,3 kilómetros de longitud en la frontera turco-helena, en la zona que no sigue el curso del río Maritsa. La construcción de la valla, la misión de la agencia Frontex y los refuerzos policiales del Gobierno de Grecia provocaron que los migrantes y refugiados usaran la ruta marítima entre el territorio turco y las cercanas islas griegas del Egeo.

La segunda guerra civil libia y la consecuente violencia miliciana facilitaron la salida de migrantes y refugiados desde las costas libias ―principalmente subsaharianos y sirios―, en travesías marítimas por el Mediterráneo. Según Amnistía Internacional, las personas refugiadas y migrantes son «víctimas de violaciones sexuales, torturas y secuestros en Libia a manos de traficantes y contrabandistas», y sufren explotación laboral, persecución religiosa y otros abusos de grupos armados y bandas de delincuentes. La guerra también podría haber provocado el desplazamiento forzado de muchos inmigrantes africanos que residían en Libia, que solía ser un país de destino para los migrantes en busca de mejores puestos de trabajo.

En 2011, al inicio de la Primavera Árabe, se estableció como vía de escape una ruta clandestina entre Túnez, el epicentro de dicha revolución, e Italia, concretamente la isla italiana de Lampedusa, como el punto de llegada de miles de tunecinos. Poco después, tras un acuerdo entre ambos países que preveía repatriaciones forzosas, la ruta entre Túnez e Italia quedó inhabilitada.

Operación Mare nostrum thumb|Rescate de inmigrantes en Malta, en octubre de 2013.

Estadísticas migratorias anteriores a 2015

Según el ACNUR, el número de personas desplazadas forzosamente en todo el mundo llegó a 59,5 millones a finales de 2014, el nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial, con un aumento del 40 % desde 2011. De estos 59,5 millones, 19,5 millones son refugiados, que representa 2,7 millones más que a finales de 2013 (+ 23 %), 38,2 millones son desplazados internos y 1,8 millones son solicitantes de asilo humanitario. Los refugiados sirios se convirtieron en el grupo más grande en 2014 (con 3,9 millones, 1,55 millones más que el año anterior), cifra que superó la de los refugiados afganos (2,6 millones), que habían sido el grupo de refugiados más grande durante tres décadas.

Para finales de 2014, en los principales países de origen de los refugiados a nivel mundial, Siria, Afganistán y Somalia representan el 53 % del total, mientras que Sudán, Sudán del Sur, la República Democrática del Congo, Birmania, la República Centroafricana, Irak y Eritrea representan el 24 %; mientras que los principales países de acogida de refugiados eran Turquía, Pakistán, Líbano, Irán, Etiopía, Jordania, Kenia, Chad, Uganda y China, que comprenden el 57 % del total de refugiados en el mundo, de acuerdo a los datos del ACNUR.

Según el ACNUR, los países de la UE con el mayor número de refugiados —reconocidos a finales de 2014— fueron: Francia (252 264), Alemania (216 973), Suecia (142 207) y el Reino Unido (117 161). Ningún Estado miembro de la Unión Europea estuvo entre los diez países de acogida de refugiados más importantes del mundo.