thumb|Artículo de abril de 1968 en la revista Cine al día, del crítico cinematográfico Oswaldo Capriles. El uso escrito más temprano del término Tercer Cine.Tercer Cine es un concepto teórico-político, y un movimiento latinoamericano surgido en la década de 1960 que se contrapone dos modelos: el Primer Cine, el modelo industrial-comercial de Hollywood, y el Segundo Cine, el cine de autor europeo, que rompe con la industria pero sigue siendo individualista.
Este movimiento se enfocó en rearticular los modos de producción y de exhibición del cine e innovar el lenguaje cinematográfico, además buscaba crear un cine político que tomara en cuenta cuestiones sociales del momento y que rompiera de manera radical con la pasividad del espectador. Javier de Taboada, “Tercer Cine: tres manifiestos” en Revista de crítica literaria latinoamericana, Año XXXVII, N° 73, Lima-Boston, 1er semestre de 2011, pp. 37-38.
Estuvo caracterizado por la producción de películas críticas con la realidad social del continente, de marcado acento autoral, que intentaban denunciar la situación política de violencia, el neocolonialismo o subdesarrollo de los países latinoamericanos. Algunos de sus principales exponentes fueron los argentinos Fernando Birri y Fernando Solanas, los uruguayos Mario Handler y Ugo Ulive, los brasileños Glauber Rocha, Ruy Guerra y Nelson Pereira dos Santos, los chilenos Raúl Ruiz, Patricio Guzmán y Miguel Littín, el boliviano Jorge Sanjinés, los colombianos Marta Rodríguez y Jorge Silva, los venezolanos Edmundo Aray, Carlos Rebolledo y Jesús Enrique Guédez, los cubanos Santiago Álvarez, Julio García Espinosa, Sara Gómez, Tomás Gutiérrez Alea y Humberto Solás, entre otros.
El Tercer Cine, como categoría, no se limita a América Latina: se pensó desde el inicio como un paradigma tricontinental, aplicable al cine anticolonial africano (Ousmane Sembène, Djibril Diop Mambéty, Sarah Maldoror, Mostafa Derkaoui, Ahmed Bouanani, Ahmed Rachedi) y asiático (Jocelyne Saab, Heiny Srour, Kidlat Tahimik).De hecho, a partir de la década de los 70, surgieron iniciativas como la revista marroquí CINEMA 3 dirigida por Noureddine Saïl, así como el Groupe du Troisième cinéma (Jamaat es cinima eth talitha), surgido en Egipto, en 1976, influenciadas directamente por la experiencia latinoamericana. El Tercer Cine comparte terreno con otros términos surgidos de manifiestos de la época, como: Estética del hambre y luego Estética de la violencia de Glauber Rocha, o Por un cine imperfecto de Julio García Espinosa, que son formulaciones paralelas, no idénticas, del mismo impulso.
Historia Antecedentes A finales de la década de 1940, la aparición de cámaras menos pesadas y costosas hizo que muchos cineastas latinoamericanos empezaran a trabajar fuera de estudios: La escalinata (César Enríquez, Venezuela, 1950), Reverón (Margot Benacerraf, Venezuela 1952) Agulha no Palheiro (Aguja en el pajar; Alex Viany, Brasil, 1953), Rua sem Sol (Calle sin sol; Alex Viany, Brasil, 1954), Rio, 40 Graus (Nelson Pereira Dos Santos, Brasil, 1955), O Grande Momento (El gran momento; Roberto Santos, Brasil, 1958), El mégano (Julio García Espinosa y Tomás Gutiérrez Alea, Cuba, 1955), Un vintén p’al Judas (Ugo Ulive, Uruguay, 1959), Araya (Margot Benacerraf, Venezuela 1959), Tire dié (Fernando Birri, Argentina, 1960), Crónica cubana (Ugo Ulive, Cuba, 1963) y Raíces de piedra (José María Arzuaga, Colombia, 1962), entre otros. Esto hizo que el cine latinoamericano se fuese alejando poco a poco del modelo industrial.
Nacimiento y desarrollo En 1958 se produjo el primer encuentro de cineastas de América Latina, en Montevideo, Uruguay, durante el Primer Congreso Latinoamericano de Cineastas Independientes, en el Festival de Cine del Sodre. Entonces se creó la Asociación Latinoamericana de Cineastas Independientes (ALACI), un antecedente del Primer Encuentro de Cineastas Latinoamericanos de Viña del Mar, Chile, realizado en marzo de 1967. Por primera vez se reunieron cineastas de los países latinoamericanos para trazar estrategias de realización cinematográfica en la región donde se potenciara una conciencia cultural propia. Dos años después, en el mismo festival, se estableció el canon del Nuevo Cine Latinoamericano.
En 1968 la Primera Muestra de Cine Documental Latinoamericano, en Mérida, Venezuela, que transformaría el Departamento de Cine de la Universidad de Los Andes, de una unidad meramente educativa, a un centro audiovisual comprometido políticamente. A partir de 1969 el Departamento de Cine de la Universidad de Los Andes agrupará la producción cinematográfica de autores como Carlos Rebolledo, Ugo Ulive, Mario Handler, Fernando Birri, Patricio Guzmán, Edmundo Aray y Jorge Sanjinés.
En estas fechas se escriben varios manifiestos por parte de los propios realizadores: Cine y subdesarrollo (1962) de Fernando Birri, La estética del hambre (1965) de Glauber Rocha, Hacia un tercer cine (1969) de Octavio Getino y Fernando Solanas, Por un cine imperfecto (1969) de Julio García Espinosa. Todos ellos exigían un cine que tuviera en cuenta la conciencia del subdesarrollo y la responsabilidad social, lo cual debía derivar en filmes que articularan el quehacer estético con el compromiso ideológico.La década de los sesenta a nivel mundial fue testigo de varios acontecimientos de importancia como el desarrollo de la Guerra Fría, la crisis de los misiles y la carrera espacial, por mencionar algunos. Esta época estuvo protagonizada por múltiples confrontaciones internacionales a la par que se creaba una verdadera conciencia entre los individuos, quienes de forma más regular protestaron contra las acciones de los grupos en el poder, como sus gobernantes por ejemplo. En este periodo podemos encontrar fácilmente la organización de movimientos de protesta como los que se oponían a la Guerra de Vietnam, la invasión de tropas soviéticas a Checoslovaquia, la Primavera de Praga, el mayo de 1968 en Francia y el movimiento de 1968 en México, entre otros. En África se comenzó el proceso de descolonización en la República Democrática del Congo, la cual se independizó de Bélgica en 1960. De igual forma atravesaron por la descolonización Samoa, Argelia, Jamaica y Uganda cuando se liberaron del Reino Unido.
En los años 1970, la llegada de gobiernos dictatoriales en varios puntos del continente obligó a muchos cineastas a exiliarse fuera de sus países natales. Muchos de ellos, como Fernando Birri, Jorge Sanjinés, Fernando Solanas, Mario Handler, Ugo Ulive, o Glauber Rocha fueron obligados a exiliarse, lo que de alguna manera desarmó el movimiento.
En 1985 se crea en Cuba la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano. Hacia finales de los años 1980, el Nuevo Cine Latinoamericano terminó por desintegrarse completamente, aunque la mayoría de sus exponentes siguieron haciendo cine.
Origen del término El término Tercer Cine apareció por primera vez por escrito en abril de 1968, en el artículo El Tercer Cine: Cinema Novo - realidad y alternativa, publicado en el número 3 de la revista venezolana Cine al día, por el crítico cinematográfico Oswaldo Capriles. El crítico utilizó el término Tercer Cine para bautizar una sección de la revista dedicada al cine de aquellos países que forman el llamado Tercer Mundo.La sección se mantuvo en la revista Cine al día desde abril de 1968 hasta junio de 1980. Capriles define el término de la siguiente manera:(...) hablar específicamente del Tercer Cine es una necesidad de la cultura contemporánea. Cada vez más sentida en Europa, dentro de la marcada tendencia de una cultura que siente claramente los desplazamientos en curso de los centros de gravitación; insoslayable en nuestros países, donde ya no es posible aplazar la conciencia de una lucha común, en la cual la conquista de la nacionalidad, cultural como política, es el paso indispensable para alcanzar una integración universal.En el número 6 de Cine al día, de diciembre de 1968, Oswaldo Capriles dice: Acaso valga la pena hacer aquí una observación, aparentemente marginal, sobre el término que sirve de título a nuestra sección (El Tercer Cine), y que volvimos a encontrar en Mérida, en boca del cineasta argentino Fernando Solanas, para designar el cine de combate por la liberación nacional. Esta coincidencia, creemos, no es tanto exterior como dictada por la necesidad de dar un nombre nuevo a un fenómeno nuevo.En el número 8 de Cine al día, de julio de 1969, la redacción de la revista reivindica haber acuñado el término, y reproduce a continuación el texto ¿Por qué Tercer Cine?, de Solanas y Octavio Getino, publicado ese año en el número 1 de la revista Cine del Tercer Mundo, de Uruguay.
Luego, en octubre de 1969 apareció el artículo titulado Hacia un tercer cine, escrito por Fernando Solanas y Octavio Getino, el cual fue publicado en la revista Tricontinental editada en La Habana, Cuba, en el cual se proponía la definición de Tercer Cine apuntando que:la lucha antiimperialista de los pueblos del Tercer Mundo, y de sus equivalentes en el seno de las metrópolis, constituye hoy por hoy el eje de la revolución mundial. Tercer Cine es para nosotros aquel que reconoce en esa lucha la más gigantesca manifestación cultural, científica y artística de nuestro tiempo, la gran posibilidad de construir desde cada pueblo una personalidad liberada: la descolonización de la cultura.Fernando Solanas y Octavio Getino, “Hacia un tercer cine”, Revista Tricontinental, n° 13, OSPAAAL, octubre, 1969. (Citado por: Octavio Getino, A diez años de “hacia un tercer cine”, Filmoteca UNAM, México, 1982, pp. 7-8.)En marzo de ese mismo año, apareció una referencia al Tercer Cine. De igual forma, fue publicada en Cuba por los cineastas Fernando Solanas y Octavio Getino, en el que proponían que el cine ahondara en cualquier aspecto de la vida del hombre latinoamericano, porque de hacerlo así tendrá que alcanzar de algún modo aquellas categorías de conocimiento, investigación y movilización de las que hablábamos. En este cine, por conciencia y esencia revolucionario, el que tendrá que recurrir y, por lo tanto, inventar lenguajes, ahora sí realmente nuevos, para una nueva conciencia y una nueva realidad.Fernando Solanas y Octavio Getino, “La cultura nacional, el cine y La hora de los hornos” en Revista Cine Cubano, n° 56/57, marzo, 1969. Citado por: Octavio Getino, A diez años de “hacia un tercer cine”, Filmoteca UNAM, México, 1982, p. 6.) Aunque la definición de Tercer Cine fue formulada por cineastas latinoamericanos, después la extendieron a cualquier país que formara parte del Tercer Mundo, de ahí la fórmula Tercer Cine (aunque es importante señalar que no es un movimiento cerrado y dirigido solo al Tercer Mundo sino que incluye aquellos cineastas que sean capaces de adaptarse a las características de este tipo de cine).
Definición En el manifiesto Hacia un tercer cine, tanto Fernando Solanas como Octavio Getino describen lo que ellos consideran el primer y el segundo cine. El primer cine es el dominante a nivel mundial, dedicado a la gran industria con todo y sus estructuras de comercialización por lo que también es llamado cine institucional, sobre todo este tipo se identifica con el cine norteamericano. En el escrito de los cineastas argentinos el primer cine es definido como aquel que impone sus modelos de estructura y lenguaje, modelos industriales, comerciales y hasta técnicos.