Coprinellus micaceus, comúnmente conocida como coprino micáceo, es una especie de hongo de la familia Psathyrellaceae. Los cuerpos fructificantes —o basidiocarpos— crecen en grupos cerca o sobre tocones de madera en descomposición o en las raíces subterráneas de los árboles. Dependiendo de sus etapas de desarrollo los sombreros, rojizos a marrones, pueden presentar formas ovaladas, convexas o acampanadas, y alcanzar diámetros de hasta 3 cm. Los sombreros, marcados con líneas radiales finas que se extienden casi hasta el centro, tienen estipes blanquecinos de hasta 10 cm de longitud. En especímenes jóvenes, toda la superficie del sombrero está recubierta con una fina capa de células reflectantes similares a la mica, las cuales inspiraron el epíteto específico de la especie. Los basidiocarpos son pequeños y de carne fina, son abundantes o crecen en grupos numerosos. Unas horas después de la recolección, las láminas y las esporas comenzarán a disolverse lentamente en un líquido negro, similar a la tinta —en un proceso enzimático llamado autodigestión o delicuescencia—. Las setas son comestibles antes de que las láminas se ennegrezcan y disuelvan. La cocción detiene el proceso mencionado.

Sus características microscópicas y citogenéticas son conocidas y se ha utilizado con frecuencia como organismo modelo para estudiar la división celular y la meiosis en Basidiomycota. El análisis químico de los basidiocarpos reveló la presencia de compuestos antibacterianos e inhibidores de enzimas.

Anteriormente conocido como Coprinus micaceus, la especie fue reclasificada en el género Coprinellus en 2001 debido a que los análisis filogenéticos impulsaron la reorganización de varias especies que se encontraban agrupadas en el género Coprinus. La especie tiene la misma apariencia externa de C. truncorum y se ha mencionado que muchas colecciones reportadas pudieran ser de este último.

Descripción

El sombrero es de forma ovalada a cilíndrica y con un diámetro de 1 a 2.5 cm, pero se expande hasta acampanarse, y en algunas ocasiones tiene un umbo; pero finalmente se aplana un poco, volviéndose convexo. Cuando el sombrero se expande, el diámetro alcanza entre 0.8 a 3.0 cm con líneas profundas que comienzan en el borde hasta desvanecerse en el ápice. El color del sombrero es marrón amarillento o marrón, aunque es frecuente que tenga un centro más oscuro y comience a tornarse amarillo pálido o beis desde la orilla hacia el interior. El borde del sombrero está estriado prominentemente en casi toda la estructura hasta el centro; las estrías marcan las posiciones de las láminas más largas en la parte inferior del sombrero. Cuando es joven, la superficie del sombrero está cubierta por brillantes partículas blancas o blanquecinas, y se observan restos de velo universal cubriendo especímenes inmaduros. Las partículas están vagamente conectadas y son distinguibles fácilmente, por lo que los especímenes de mayor edad suelen ser suaves. Coprinellus micaceus es higrófano, lo que significa que asume diferentes colores dependiendo de su estado de hidratación.

miniaturadeimagen|Se observan partículas sobre el píleo cuando el hongo no está maduro. Las láminas se agrupan muy cerca y están estrechamente unidas al estipe. Inicialmente blancas, cambian de color a marrón oscuro luego de que las esporas se tornan negras cuando maduran; la carne es fina, frágil, blanca, y de color marrón en el sombrero. Su olor y sabor no son característicos. La expansión del sombrero hace que las láminas se separen hasta abrir sus planos medios, eso hace que la orilla se rasgue en líneas. El proceso de liberación y autodigestión de esporas comienza en la parte inferior de las láminas antes de que las partes superiores de estas se hayan ennegrecido completamente. El estipe frágil es hueco y mide entre 4 y 10 cm de largo por 0.2-0.5 cm de grosor y tiene más o menos el mismo diámetro en toda la longitud. Es generalmente de color blanco, pero puede empalidecerse a crema sucia desde la base hacia arriba. La superficie del estipe es inicialmente de color rojizo con mucho polvo blanquecino, pero este finalmente se desvanece, dejándolo más o menos suave. Los estipes pueden tener un anillo rudimentario en la base, otro remanente del velo universal. La esporada es de color marrón oscuro o negro. Los basidiocarpos por separado viven un promedio de cinco a siete días hasta la plena madurez.

Características microscópicas Las esporas de C. micaceus son de color marrón rojizo, con unas dimensiones de 10.7 por 4.5-6 µm. En general, tienen forma de lente biconvexa, pero vistos de lado la forma se asemeja más a la de una almendra o perno, mientras que vistos de frente la forma es oval o parecido a una mitra. Las esporas tienen un poro germinativo, una zona aplanada en el centro de la superficie a través del cual puede emerger un tubo germinal. Las células portadoras de esporas (los basidios) tienen cuatro de esporas agrupadas en una estructura en forma de trébol, y cada una mide 10-15 por 4-7 µm. Estudios han demostrado que los basidios se desarrollan en cuatro generaciones discretas. Los basidios de la primera generación son más abultados y se expanden en la superficie del himenio. Las generaciones posteriores tienen cuerpos más cortos y menos protuberantes. Cuando una lámina viva es vista con un microscopio, los cuatro conjuntos de basidios se pueden ver claramente. Arthur Buller acuñó el término inaequihymeniiferous para describir esta forma de desarrollo del himenio. El propósito de que el hongo tenga basidios con tamaños escalonados es para facilitar la liberación de las esporas desde el himenio. Hay cuatro zonas de liberación de esporas que se corresponden con los cuatro grupos de basidios, y los basidios que han liberado a todas sus esporas comienzan rápidamente a autodigestionarse. El sistema escalonado minimiza la posibilidad de esporas colisionando con basidios vecinos durante la liberación.

miniaturadeimagen|upright=.75|Esporas con forma de mitra o de escudo francés.Los cistidios se encuentran a lo largo del borde del sombrero (en una estructura llamada cheilocistidio), son esféricas, y miden 30-120 por 20-74 µm. Los cistidios faciales (llamados pleurocistidios) son cuerpos elipsoidales alargados o con forma de trébol de hasta 130 a 155 µm de longitud. Los pleurocistidios sobresalen de la cara de la lámina y actúan como protectores, evitando que las láminas adyacentes tengan contacto entre sí, y aseguran que los basidios y esporas tienen el espacio suficiente para el desarrollo. C. micaceus también puede liberar caulocistidios (cistidios en el estipe), de 60-100 por 5-10 µm cada uno, pero la presencia de estos es variable y no pueden utilizarse fiablemente para la identificación. Tanto De Bary como Buller, en sus investigaciones sobre la estructura de los cistidio, llegaron a la conclusión de que existe una masa central formada de citoplasma donde se reúnen varios platillos delgados de citoplasma en el centro de la célula. De Bary creía que los platillos eran procesos filamentosos de ramificación, pero Buller pensó que se formaban en un proceso similar a las paredes de las burbujas de espuma, y que la masa central era capaz de cambiar lentamente de forma y posición cuando se alteraban los volúmenes relativos de las vacuolas encapsuladas por muchas paredes citoplasmáticas delgadas. En las células más viejas, el citoplasma puede estar delimitado a la periferia de la célula, con una enorme vacuola que ocupa el centro celular.

Las células globulares forman escamas con un color similar a la mica sobre el sombrero incoloro, tienen paredes suaves, y varían en tamaño desde, aproximadamente, 25 a 65 µm, aunque la mayoría tiene 40 a 50 µm. Buller explicó el «brillo» de estas células de la siguiente manera: «Lo espumoso de las células parecidas a harina, así como en los cistidios en los bordes y las caras de las láminas, sencillamente ocurría porque la luz que incide sobre ellos desde fuera se refracta y refleja en el ojo de la misma manera en que uno ve las gotitas de agua tan a menudo en la punta de las hojas en el césped inglés temprano por la mañana después de una noche húmeda».

En 1914, el micólogo Michael Levine fue el primero en reportar el éxito de un cultivo de esporas de C. micaceus en el laboratorio. En sus experimentos, los basidiocarpos aparecían más o menos 40 a 60 días después al haber inoculado inicialmente el medio de cultivo (agar complementado con tierra, estiércol de caballo, o harina de maíz) con esporas. Al igual que otras especies coprinoides, C. micaceus sufre meiosis simultánea. Los cromosomas son fácilmente apreciables con microscopio óptico, y todas las etapas meióticas están bien definidas. Estas características han hecho a la especie una herramienta útil en investigaciones de laboratorio sobre la citogenética de los basidiomicetos. El número de cromosomas de C. micaceus es n = 12.

Comestibilidad La seta es comestible y la cocción desactiva las enzimas que causan la autodigestión o delicuescencia —un proceso que puede empezar una hora después de la recolección—. Se considera ideal para tortilla francesa y como un saborizante para salsas, aunque es una especie muy delicada que fácilmente se estropea por cocción excesiva. También atrae a moscas de la fruta (Drosophila), que utilizan con frecuencia los basidiocarpos como anfitriones para la producción de larvas.

Un estudio del contenido mineral de diversas setas comestibles encontró que C. micaceus poseía la mayor concentración de potasio en las 34 especies examinadas, cerca de la mitad de un gramo de potasio por kilogramo de seta. Dado que las especies pueden bioacumular metales pesados nocivos, como el plomo y el cadmio, se ha aconsejado evitar el consumo de especímenes recolectados en las carreteras u otros lugares que pueden estar expuestos a contaminantes o que los contienen.

Taxonomía miniaturadeimagen|Agaricus micaceus, ilustrado por Bulliard en 1786. En el , Coprinellus micaeus fue ilustrada en un grabado en madera por el botánico Carolus Clusius en lo que es, sin duda, la primera monografía publicada sobre los hongos, Rariorum plantarum historia. Fungorum in Pannoniis observatorum brevis historia (Historia de plantas extrañas. Breve historia de los hongos observados en Panonia [Hungría]) de 1601. Clusius creyó erróneamente que la especie era venenosa, y la clasificó en un género Fungi perniciales (hongos perjudiciales). En 1786 la especie fue descrita por primera vez de manera científica por el botánico francés Jean Baptiste François Pierre Bulliard, como Agaricus micaceus en su obra Herbier de la France. En 1801, Christiaan Hendrik Persoon agrupó a todos los hongos con láminas que se autodigerían durante la liberación de esporas en la sección Coprinus del género Agaricus. Más tarde, Elias Magnus Fries elevó la sección Coprinus de Persoon al rango de género en su Epicrisis systematis mycologici, y la especie fue renombrada como Coprinus micaceus. Fue la especie tipo de la subsección Exannulati dentro de la sección Micacei del género Coprinus, una aglomeración de taxones relacionados con velos hechos exclusivamente de esferocistos (células rondas e hinchadas generalmente agrupados en clústeres) o con hifas conectivas delgadas y filamentosas entretejidas. Estudios moleculares publicados en la década de los noventa demostraron que muchos de los champiñones coprinoides (similares a Coprinus), de hecho, no tenía relación entre sí. Esto concluyó en una revisión del género Coprinus, que en 2001 se dividió en cuatro géneros; C. micaeus fue trasladada a Coprinellus.