María del Rosario Weiss Zorrilla (Madrid, 2 de octubre de 1814-Madrid, 31 de julio de 1843) fue una pintora española del , ahijada y discípula de Francisco de Goya, con quien compartió los últimos años de su vida el pintor aragonés. De sus dotes artísticas dan una idea los setenta y siete dibujos conservados en la Hispanic Society y en un principio atribuidos a Goya, que en 1956 José López-Rey demostró que eran de Rosario.Consideración técnica que luego han confirmado otros estudiosos de su obra y persona, como el investigador Manuel Álvarez Lopera (2003, p 149). En la actualidad, la propia Hispanic Society los considera obras de "un seguidor de Goya, quizá Leonardo Alenza". Según Carlos Sánchez Díez (2018, p. 335), sería más apropiado considerarlos de "seguidores de Goya" ya que entre los setenta dibujos es posible identificar hasta tres manos diferentes.

Biografía Bautizada en Madrid con el nombre de María del Rosario, como hija de Leocadia Zorrilla y Galarza y del joyero de padre alemán Isidoro Weiss, con quien Leocadia se había casado en 1807.Hughes,(op.cit. p. 414) en su biografía sobre Goya, y a partir del dato de la denuncia que Weiss hizo contra Leocadia en 1811 por "conducta y trato ilícito", concluye que debió ser un matrimonio efímero en felicidad celebrado en 1807 y del que habían nacido ya dos hijos, Joaquín en 1808 y Guillermo en 1811, si bien los biógrafos del pintor en general especulan con la posibilidad de que la niña, Rosario, nacida en 1814, pudiera ser de Goya, o en cualquier caso no de Weiss. Lo cierto es que en 1817, Leocadia abandonó a su marido para irse a vivir con Goya como 'ama de llaves' (eufemismo que como 'barragana' en el contexto medieval y 'aya o sacristana' en el eclesial, suele encubrir el trato y papel de 'amante').

thumb|La lechera de Burdeos, atribuido a Goya hacia 1827, durante su exilio en Burdeos, Francia, un año antes de su muerte. Algunos especialistas y biógrafos han propuesto la posibilidad de que la retratada fuese su ahijada Rosario, con quien compartió los últimos años de su vida el singular pintor aragonés.

Ha quedado noticia de que Goya, en plena creación de las Pinturas negras en la Quinta del sordo, inició a Rosario en el dibujo cuando apenas tenía ella siete años. A los once, ya en Burdeos, la puso como alumna de un tal Vernet, fabricante de papeles pintados.Goya se exilió voluntariamente en Burdeos al final del verano de 1824, donde poco después se instalaron también Leocadia y sus dos hijos. Guillermo y Rosarito.

El propio pintor, en una carta a su amigo el banquero Joaquín María Ferrer, residente en París, describía así a su pupila:

No se sabe si el entusiasmo de Goya era sincero o influenciado por Leocadia, la madre de la joven promesa. En cualquier caso, Ferrer no contestó a la propuesta del anciano maestro. Así, Rosario, tras las primeras lecciones recibidas del mismo Goya y de su amigo el arquitecto Tiburcio Pérez Cuervo, una vez establecida en Burdeos completó su formación artística en estilo académico en la escuela pública y gratuita regida por el pintor Pierre Lacour, hijo.Cardona Suanzes, Aunción, «Aficionadas, pintoras y miniaturistas en la España de la primera mitad del siglo XIX», en Navarro, Carlos G. (ed), Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1941), Madrid, Museo Nacional del Prado, 2020, , pp. 265 y 274.«Rosario Weiss» ficha de autora en la Colección del Museo del Prado, texto extractado de Sánchez Díez, Carlos, Biografía de Rosario Weiss en: Dibujos de Rosario Weiss en la Colección Lázaro, Fundación Lázaro Galdiano, 2015, pp. 12-15Como referencia del ambiente en el hogar de Goya y los Weiss-Zorrilla, puede ser interesante recoger estos párrafos de una carta del dramaturgo Leandro Fernández Moratín a otro amigo del pintor, el también ilustrado y clérigo, Juan Antonio Melón:

Tras la muerte de Goya el 16 de abril de 1828, despachada la familia Weiss Zorrilla con tirante generosidad —pues Leocadia y Javier, el hijo del pintor, se odiaban mutuamente—, regresaron a España en junio de 1833, con la amnistía que ese año se ordenó para los delitos contra Fernando VII. Ya en Madrid, madre e hija salvaron la situación de desamparo gracias a las copias que Rosario hacía en el Real Museo de Pintura y Escultura, actual Museo del Prado, de obras de Murillo, Vicente López y otros autoresSu tarea como copista topó con el inconveniente de la disposición de los cuadros -que en aquella época no se exponían en línea sino cubriendo todo el muro del suelo al techo- que tras un año de trabajo hicieron ya imposible el seguir copiando y habiéndole sido denegada la renovación del permiso para 'bajar' determinadas obras al alcance de su vista. (pues poca ayuda habían sido los mil francos que le había dado Javier, el único hijo sobreviviente de Goya y único heredero nombrado en su testamento irrevocable hecho en 1811).

Agotadas sus posibilidades en el museo, Rosario continuó su tarea en la Academia de San Fernando copiando obras por encargo de particulares y también del restaurador Serafín García de la Huerta, algunas de las cuales pudieron haber sido vendidas como originales por dicho restaurador. La copista, no obstante, continuó su carrera participando en las exposiciones organizadas por el Liceo Artístico y Literario.

En junio de 1840 fue nombrada académica de mérito de San Fernando, tras la presentación de un óleo con el tema de la Virgen de la Contemplación,Weis, Rosario. Virgen de la Contemplación, ficha de la obra, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Colecciones. y en 1842 culminó su carrera artística al entrar a servir en palacio como maestra de dibujo de Isabel II y de su hermana la infanta Luisa Fernanda, recibiendo un sueldo de ocho mil reales. Es curioso el dato que reseñan sus biógrafos de que el empleo le vino gracias a los amigos liberales de su hermano, Guillermo Weiss —tras el nombramiento del general Espartero como regente del reino y de Agustín Argüelles como tutor de la reina—, y no por el lado de los antiguos amigos de Goya (como el referido banquero Joaquín María Ferrer o la marquesa de Santa Cruz). En cualquier caso, no parece que las «augustas menores» sacasen especial provecho de las enseñanzas que les pudo dar Rosario, aunque a su muerte, bajo las enseñanzas de Bernardo López Piquer, Isabel II, ya reina, junto con su madre concurrió con buenas críticas a varias de las exposiciones celebradas por el Liceo Artístico y Literario de Madrid.Navarro, Carlos G. (ed), Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1941), Madrid, Museo Nacional del Prado, 2020, , pp. 308-309 y p. 297, cat. 72: Isabel II, reina de España. Sagrada Familia del pajarito (copia a partir de Murillo).

Muerte de Rosario Por el informe del médico-cirujano de la familia real del 31 de julio de 1843, se conocen algunas circunstancias relacionadas con la imprevista muerte de la joven artista a sus 28 años. Al parecer fue víctima de un profundo y violento shock o ataque de pánico, sufrido cuando, saliendo del palacio de dar sus clases, se encontró con un motín popular al día siguiente a la caída del general Espartero como regente. Otro documento importante para fijar los últimos años de la artista es la «encendida necrológica» que le escribiera en 1843 en la Gaceta de Madrid Juan Antonio Rascón, amigo de la familia a través de su amistad con Guillermo Weiss, según la cual el fallecimiento se produjo por una infección intestinal.

Obra Diversas instituciones guardan en sus fondos obras de la artista. Importantes colecciones de dibujos conservan el Museo Lázaro Galdiano —cincuenta y ocho dibujos y un álbum con la copia de los ochenta Caprichos de Goya—,Sánchez Díez, Carlos, [https://web.unican.es/noticias/Documents/catalogo_rosario_weiss_dibujos_museo_lazaro_red.pdf Dibujos de Rosario Weiss en la Colección Lázaro, Madrid, Museo Lázaro Galdiano, 2015, , p. 6. la Biblioteca Nacional de España y el Museo del Romanticismo, en el que se encuentran seis dibujos y dos litografías. En cuanto a pinturas al óleo, la Real Academia de San Fernando guarda entre sus fondos una copia del retrato de Goya por Vicente López Portaña y la ya citada Virgen de la Contemplación, y el Museo del Prado, que en 2013 adquirió un dibujo de la pintora, conserva en depósito una pintura —copia reducida del retrato de los duques de San Fernando de Quiroga de Rafael Tegeo, obra incautada por la Junta republicana y entregada por el Servicio de Defensa del Patrimonio Artístico Nacional al Museo de Arte Moderno—Los duques de San Fernando de Quiroga, ficha de la obra en la Colección del Museo del Prado. y desde 2024 su Autorretrato como alegoría de la atención, fechado en 1841, cuyo motivo se ha podido reconocer por un dibujo conservado en el Museo del Romanticismo. El cuadro formó pareja en su momento con la alegoría del Silencio, posiblemente otro autorretrato actualmente desaparecido, por el que en 1841 fue premiada con medalla de plata en la exposición de la Societé Philomatique de Burdeos.Museo Nacional del Prado. Memoria de actividades 2024, Madrid, Ministerio de Cultura, 2025, pp. 23-25.

Notas

Referencias

Bibliografía

, Carlos. Dibujos de Rosario Weiss (1814-1843). Biblioteca Nacional de España, Centro de Estudios Europa Hispánica y Museo Lázaro Galdiano. Madrid, 2018

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