Rafal es un municipio de la Comunidad Valenciana, España. Situado al sureste de la provincia de Alicante, en la comarca de la Vega Baja del Segura. Cuenta con una población de . Se trata de un municipio castellanohablante, en el que el castellano cuenta con el predominio lingüístico reconocido legalmente.
Geografía miniatura|Localización de Rafal en la Vega Baja miniatura|Acceso
La población, en el margen izquierdo del río Segura, está comunicada con Orihuela, Guardamar del Segura y Torrevieja mediante carreteras locales.
Se accede a esta localidad, desde Alicante, a través de la A-7 para enlazar con la CV-900 y finalizar en la CV-911.
Rafal está enteramente rodeada por el término municipal de Orihuela.
Historia
Rafal durante la Romanización Las tierras de la Vega Baja del Segura eran cienos y pantanos cuando hace 100 000 años en el Paleolítico Medio el hombre Neanderthal daba sus primeros pasos por Europa. Tan sólo en el norte de la provincia de Alicante se han encontrado algunos vestigios. La Vega Baja es posible que no fuera habitada ni durante el Paleolítico Superior ni durante el Neolítico. Los datos más antiguos que se tienen de los alrededores tratan del Eneolítico o Calcolítico, hacia el
Pero el auténtico cambio comienza a efectuarse con la romanización. Pacificados los pueblos íberos, van dejando las montañas para ir habitando las zonas más fértiles del Segura y del Valle del Vinalopó. La época de Augusto supuso bastantes avances ya que fueron introducidos los regadíos y las técnicas agrícolas de injerto, al tiempo que la propiedad fue evolucionando hacia el latifundismo. En el de nuestra era ya existía una oligarquía dueña de grandes fincas y que en muchos casos colocaban su residencia en los campos.
En la época de Diocleciano en el , se realizaron varias repoblaciones llamadas villae rusticae destinadas a poblar la vega, aunque estas repoblaciones iban dirigidas a las huertas que rodeaban a ciudades como Orihuela o Elche.
Durante todo este periodo, Rafal tuvo que ser tierra de viñas, olivos y campos de trigo tal y como lo eran todas las tierras de cultivo de la Vega Baja. Debido a la inexistencia de vestigios arqueológicos en Rafal, todo apunta a que no sería hasta la llegada de los árabes cuando Rafal pasó a ser un pequeño poblado concurrido con familias que residían allí y trabajaban la tierra.
Rafal bajo dominio musulmán (Rahal Al-Wazir)
Los visigodos, bajo el mando del Rey Suintila, conquistaron en el año 625 toda la zona bizantina de Hispania, incluyendo la Vega Baja y la ciudad de Orcelis (Orihuela). Los visigodos cambiaron el nombre de Orcelis por Auriola y crearon allí la capital de una nueva provincia que abarcaba gran parte de las actuales provincias de Alicante y Murcia, siendo una de las ocho demarcaciones visigodas de Hispania.
En el se produjo la invasión musulmana de la península ibérica. En el año 713 las tierras de la Vega Baja fueron alcanzadas por las tropas árabes de Abdelaziz. El Dux de Auriola, por entonces Teodomiro (Tudmir según las crónicas árabes) realizó un tratado con los musulmanes llamado Pacto de Tudmir y que consistía en la condición de mantener una cierta independencia con respecto a los invasores a cambio del pago de una serie de tributos anuales. Pero a la muerte de Teodomiro, la comarca pasó a ser dependiente de Damasco, pasando la capitalidad a Murcia. Posteriormente pasaría al Emirato de Córdoba.
Los primeros pobladores que habían sido enviados por el califa para repoblar la Vega Baja fueron instalándose en pequeños núcleos dispersos, incluso a veces en los abandonados asentamientos de íberos y godos. Para facilitar una rápida repoblación, los árabes impusieron un sistema de reparto de propiedades basado en la división de las tierras en alquerías (conocidas como garyas o qaryas) y rahales.
Las alquerías, muy comunes en la Vega Baja, eran pequeños poblados o asentamientos, repartidos por todas las huertas de la comarca y cuyos pobladores eran dueños a todos los efectos de las tierras que cultivaban. Las alquerías adoptaban sus nombres partiendo de los nombres de aquellos miembros destacados de su sociedad. También era común que tomaran el nombre de aquella persona que ejercía algún tipo de autoridad a nivel local. Mientras que los rahales eran fincas privadas pertenecientes a importantes personalidades del mundo político-social de la sociedad árabe.
En la comarca abundaron las alquerías. La gran mayoría de las localidades de la Vega Baja están formadas sobre la base de varias alquerías que se fusionaron formando un único municipio y tomaron el nombre de la alquería más grande.
Por el contrario, Rafal fue una finca particular de algún mandatario árabe que ha permanecido con su extensión actual desde aquellos lejanos tiempos. La finca fue un rahal al que llamaron Rahal Al-Wazir (Rahal del ministro o del gobernador), poblado por labradores que residían allí y trabajaban la tierra para su señor, posiblemente asentado en la ciudad de Tudmir (Orihuela).
Los árabes residentes en Rafal ubicaron su cementerio en la actual plaza de la Constitución, prueba de ello son los restos humanos que se encontraron en dicho lugar durante la reforma que se acometió sobre esta plaza en la década de los setenta. Hay que tener en cuenta que en aquellas fechas no existía un núcleo urbano en Rafal, si no que las barracas árabes se repartían por toda la huerta que comportaba la superficie del actual municipio de Rafal.
Con la llegada de los árabes llegaron mejoras en las técnicas de regadío, siendo los autores de los principales canales de riego actuales. También introdujeron los cítricos, las moreras y el algodón, cultivos que en Rafal ya no se abandonarían. Las técnicas de construcción llevadas a cabo en Rahal Al-Wazir durante este periodo también perdurarían en el tiempo, ya que se construyeron las primeras barracas donde se alojaban las humildes familias que residían en el poblado. Estas técnicas de construcción de barracas introducidas por lo árabes, serían desde entonces la única forma de construir viviendas de los rafaleños hasta que en el se construyeran las primeras casas, continuando con la barraca como forma más habitual de construcción hasta comienzos del .
No sería hasta transcurridos casi 500 años de presencia árabe en la Vega Baja cuando llegaran las primeras tropas castellanas, ya en la fase final de la reconquista llevada a cabo por los reinos cristianos de Castilla y Aragón. Tras la toma de Orihuela el día de Santas Justa y Rufina del año 1243, en lo concerniente a Rahal Al-Wazir, la vida de sus ciudadanos no cambió, ya que en esta primera toma de territorios, el ejército castellano tan sólo se limitó a colocar algunos hombres en los castillos más importantes como el de Orihuela. En un principio se le permitió a la población musulmana seguir poblando y trabajando sus tierras, debido a que Castilla, por el momento no tenía una política de repoblación, ya que su demografía era insuficiente para cubrir las nuevas conquistas y sus recursos estaban dirigidos a repoblar Sevilla, por lo que en la comarca se limitaron a pacificar la zona.
Pero la sublevación mudéjar en la que se alzó en rebelión toda la zona, obligaron a la intervención de las tropas aragonesas capitaneadas por el Príncipe Pedro (futuro Pedro III de Aragón), que llegaron a la Vega Baja en abril de 1265, llegando en noviembre Jaime I con el grueso de las tropas, que se establecieron en Orihuela hasta la Navidad de ese mismo año. A raíz de la sublevación, los musulmanes fueron expulsados, perdiendo sus propiedades y los privilegios que se les habían permitido en un principio. La agricultura de la zona quebró debido a que los campos quedaron desolados.
Tras la expulsión, entran en juego dos posturas, la de los aragoneses, partidarios de repartir grandes extensiones de tierra entre los jefes militares para mantener una pacificación y defensa del territorio más segura, y la postura del rey castellano Alfonso X el Sabio, partidario de repartir las tierras entre los caballeros partícipes de la conquista en porciones más pequeñas y repoblar la zona.
Finalmente sería el reparto de Alfonso X en Córdoba en 1265 el que otorgara nuevos propietarios a las tierras recién reconquistadas. Desde ese momento, dieron comienzo las repoblaciones cristianas de la Vega Baja, fundamentalmente por familias catalanas y aragonesas.
Reconquista Cristiana El 25 de agosto de 1265 se llevó a cabo en Córdoba el reparto de las tierras de la Vega Baja entre aquellos caballeros partícipes de la toma de Orihuela. Ya en este primer reparto se contempló el nombre de la finca Rahal Al-Wazir, que finalmente fue entregada en propiedad a la familia catalana de los Despuig, como una simple heredad perteneciente a la jurisdicción y gobernación de Orihuela. En este reparto también estuvo presente Pedro Ramón de Rocamora (Pierre Roman de Rocamoure), primer miembro de la Casa de Rocamora y cuyos descendientes serían importantes personalidades en la historia de Rafal. En este reparto, la familia Rocamora obtuvo las tierras de cultivo que en la actualidad corresponden a los actuales términos municipales de Benferri, Puebla de Rocamora y Granja de Rocamora.
La expulsión de la población mudéjar despobló Rahal Al-Wazir, que permaneció totalmente deshabitada durante un año, entre julio de 1265 hasta julio de 1266 según los registros, momento en que se destinaron las primeras familias a repoblar esta plaza.
En julio de 1265 se llevó a cabo la primera repoblación de la Vega Baja, destinada a poblar Orihuela y las tierras más cercanas a dicha ciudad.
En la segunda repoblación de la vega en julio de 1266 se poblaría a Rahal Al-Wazir con sus primeras familias cristianas. Fueron un total de 42 familias procedentes de Cataluña y de Aragón las que se destinaron a Rahal Al-Wazir. (Ver Campañas de repoblación de Rafal).
Durante esta primera repoblación de Rafal, la familia Despuig, a la que se le concedió tierras de la finca de Rafal en propiedad, hizo un posterior reparto a las familias pobladoras. Se ejecutó un reparto en el que se le asignaba a cada familia una determinada parcela de tierra apta para el cultivo en regadío, arraigadas por la Arroba de San Bartolomé y que dependiendo de diveras condiciones, como no abandonar el poblado ni las tierras y ceder una cuarta parte de las cosechas a la familia Despuig, les permitía a las familias mantener la titularidad de sus tierras de facto.
La inseguridad ciudadana reinante durante este periodo en la Vega Baja, no garantizaba una continuidad al frente de las tierras por parte de sus arrendatarios, ya que durante los primeros periodos de repoblación era muy común que los propietarios funcionales a los que se les habían designado tierras, abandonaran su patrimonio y se trasladaran a zonas más seguras.
En el año 1268 se produce una tercera repoblación comarcal, en la cual también se destinan familias a Rahal Al-Wazir para cubrir los vacíos producidos por fallecimientos o por los abandonos de tierras por parte de familias que han optado por marchar o no han estado el tiempo de vecindad suficiente para mantener sus derechos de arrendamiento. En 1272 se hizo una cuarta repoblación, ya de menos transcendencia en Rahal Al-Wazir.
En el año 1304 los Reyes Jaime II de Aragón y Fernando IV de Castilla firmaron la Sentencia Arbitral de Torrelles por el que las tierras de la Vega Baja pasaban a la Corona de Aragón.
La gran epidemia de 1348 conocida como peste bubónica, dejaría la Vega Baja casi despoblada, realizándose entonces una repoblación con familias de origen castellano y venidas de Murcia, que en Rahal Al-Wazir se calcula que pudo suponer a la mitad de la población. Estas repoblaciones supusieron con los años la pérdida de la lengua valenciana en la Vega Baja, pasando a ser el castellano la lengua predominante.