Manuel Senante Martínez (Alicante, 16 de octubre de 1873-Madrid, 25 de junio de 1959) fue un abogado, político y periodista español, dirigente del Partido Integrista y la Comunión Tradicionalista.

Fue director del diario El Siglo Futuro desde 1907 hasta 1936. También en 1907 fue elegido como diputado integrista por Azpeitia, en Guipúzcoa, circunscripción por la que fue reelegido en el resto de comicios celebrados hasta 1923. Promotor del derrocamiento de la Segunda República, fue calificado por Eduardo González Calleja como el «más persistente teorizador de la violencia desde el campo tradicionalista».

Biografía Familia y juventud miniaturadeimagen|izquierda|Alicante en la década de 1870. Manuel Senante nació en el seno de una distinguida familia alicantina. Su abuelo paterno, Manuel Senante Sala, había sido profesor de Retórica y Poética en el Instituto de Segunda Enseñanza de Alicante, del que fue director en la segunda mitad del . Su padre, Emilio Senante Llaudes, fue catedrático de Geografía e Historia en el mismo instituto, que también dirigió entre 1891 y 1904; y destacó como autor de varios libros de texto de historia para la educación secundaria, que fueron bastante populares en toda la región levantina. Aparte de sus labores educativas, Emilio Senante ejerció también la abogacía y participó en la prensa y la política local. Su tío Francisco Senante Llaudes fue compositor y maestro de la capilla de la Concatedral de San Nicolás. Por línea materna era sobrino de Antonio Martínez Torrejón, decano del Ilustre Colegio de la Abogacía de Alicante, al que pertenecía.

Manuel Senante creció en un ambiente fervientemente católico. Tras cursar Derecho en las universidades de Madrid y Barcelona, regresó a Alicante, estableciendo su propio bufete de abogados en 1897. Manuel Senante se casó con Joséfa Esplá Rizo (1870-1957), hija de un capitán de marina mercante y concejal municipal de Alicante. El matrimonio tuvo seis hijas —tres de las cuales fueron monjas— y un hijo, Manuel Senante Esplá, que durante la Segunda República sería miembro del Consejo de Administración de El Siglo Futuro.

La familia residió en un principio en la finca Santa Rosa, situada en San Juan, a las afueras de Alicante, pero a principios del se trasladaron de manera permanentemente a Madrid.

Carrera temprana miniaturadeimagen|izquierda|250px|Alicante en 1908. Tras establecer su bufete de abogados en Alicante, Manuel Senante fue adquiriendo prestigio. Algunos de sus casos fueron políticamente controvertidos, como un pleito sobre un cementerio parroquial cerrado a la fuerza, en el que actuó a favor de la comunidad alicantina de San Nicolás ante el Tribunal Supremo. Entre 1914 y 1915 intervino en un pleito en defensa de uno de los propietarios de las salinas de Santa Pola por una cuestión de derechos del agua y pesca sobre los azarbes.

Senante había heredado las convicciones tradicionalistas de su familia: su abuelo había sido corresponsal en Alicante del antiguo diario carlista madrileño El Siglo Futuro ya en sus inicios y su padre también había participado en disputas políticas. Tras licenciarse en Derecho y movido por la defensa del ideal católico, actuó en la vida pública de Alicante. En política era ya integrista y fue autor de un manifiesto de la Liga Católica de Orihuela. Sin embargo, solicitó y obtuvo del partido liberal conservador el ser nombrado juez municipal de Alicante. Según Idoia Estornés, ingresó en este partido en 1897, pero permaneció poco tiempo en él.

Comenzó su carrera periodística primero como colaborador y más tarde como director del periódico andaluz La Monarquía (1899-1900). De nuevo en su ciudad natal, lideró numerosas iniciativas católicas a nivel local, como la Junta Organizadora para la construcción de la Cruz del Siglo en Alicante en 1901. Senante empezó a colaborar en El Siglo Futuro en 1901, inicialmente con breves notas informativas. Al año siguiente ya era señalado por este diario como un «elocuentísimo abogado» y «uno de los católicos más firmes y decididos».

miniaturadeimagen|170px|La Voz de Alicante. Senante fue candidato a diputado a Cortes en las elecciones de 1903 por la Liga Católica, una coalición electoral promovida por la Iglesia. Se presentó por el distrito de Orihuela, ciudad en la que la actividad tradicionalista era notable, pero fue derrotado por el célebre político liberal Francisco Ballesteros.

Tras las elecciones de 1905, felicitó al jefe del partido integrista, Ramón Nocedal, por haber sido elegido por el distrito de Pamplona. En 1904 Senante había participado en la fundación del diario La Voz de Alicante, y fue nombrado director del mismo. Este periódico se presentaba simplemente como católico, aunque su vinculación política con el integrismo era evidente. En 1906 Senante era ya miembro de la Junta Provincial Integrista de Alicante y uno de sus máximos representantes, junto con Emilio Pascual y Cantó.

Aparte de las campañas políticas, Manuel Senante contribuyó a una nueva iniciativa, la Acción Católica, presidiendo más tarde el Círculo Obrero de esta organización. Fue además miembro del Instituto de Reformas Sociales y del Consejo de Patronato del Instituto Nacional de Previsión, que representó dentro de las organizaciones patronales.

Diputado a Cortes thumb|izquierda|180px|Manuel Senante en el Congreso (1912). Debido a una cadena de sucesos acaecidos tras la muerte de Nocedal, en la campaña electoral de 1907 Senante se presentó como candidato integrista en Guipúzcoa. Aunque carecía de ascendencia vasca, resultó elegido cómodamente por el distrito de Azpeitia, una localidad rural y profundamente religiosa que solía mandar diputados tradicionalistas a las Cortes. José Luis Orella afirma que Senante y otros candidatos tradicionalistas debían su éxito a la propaganda que realizaban los jesuitas en el santuario de Loyola.

Su triunfo de 1907 supuso para él el inicio de una larga carrera parlamentaria, que duraría 16 años. Senante volvió a presentarse como candidato integrista por el distrito de Azpeitia en las sucesivas elecciones de 1910, 1914, 1916, 1918, 1919, 1920 y 1923, saliendo en todas ellas victorioso. Aunque el partido jaimista no presentaba candidatura por ese distrito, tuvo que enfrentarse a los candidatos de otros partidos, excepto en dos ocasiones (en 1918 y 1920) en que resultó elegido como único candidato con arreglo al artículo 29 de la Ley Electoral. Durante tres legislaturas —hasta el año 1916— fue uno de los dos únicos diputados integristas en las Cortes; a partir de entonces y hasta el advenimiento de la dictadura de Primo de Rivera, Senante sería el único representante del partido integrista en el Congreso.

Senante mantuvo buenas relaciones con el famoso diputado jaimista Juan Vázquez de Mella, con quien ya se había reconciliado Ramón Nocedal en 1906. Como muestra de esta buena relación, en 1911 se rindió a Nocedal y Senante un homenaje conjunto en Murcia por su campaña en el Congreso contra la ley del «candado».

Como representante del integrismo, Manuel Senante era probablemente el diputado más reaccionario de las Cortes, superando tal vez a la minoría carlista, más propensa a mostrar algún tipo de flexibilidad. Senante rigió sus acciones por la defensa de la religión católica, defendiendo los derechos y privilegios eclesiásticos contra la secularización que promovía generalmente el partido liberal. Defendió a la Iglesia en desastres como la Semana Trágica, que interpretó en términos religiosos, así como en controversias menores, pero de resonancia nacional, como la suscitada con ocasión de la posible venta al extranjero del antiquísimo bote de Zamora, de titularidad eclesiástica, que originó en el Congreso un debate acerca de la propiedad del patrimonio artístico de la Iglesia.

thumb|280px|Manuel Senante en el centro escolar y mercantil de Valencia, pronunciando un discurso en una velada en honor de San Ignacio de Loyola (1922). Senante ingresó en la Sociedad de Estudios Vascos y se pronunció en las Cortes a favor del bilingüismo. Enemigo del centralismo, también apoyó en 1907 la Solidaridad Alicantina, y durante el movimiento autonomista de 1917-1919, especialmente en la Comisión extraparlamentaria organizada por el conde de Romanones en 1918, habló a favor del proyecto autonómico vasco. En 1919 publicó un trabajo teórico sobre el concepto de la autonomía municipal, que situó entre la región y la familia.

En general, tendía a votar las iniciativas del Partido Conservador contra el Partido Liberal; aun así, posteriormente, especialmente después del asesinato de Canalejas, apoyó incluso algunas iniciativas de los liberales contra el pujante anarquismo y socialismo. En ocasiones representó el integrismo en amplias alianzas electorales, formadas bajo los auspicios del Primado de España, como la Junta Electoral Central en 1914. Senante, que había heredado las dotes oratorias de su padre, fue descrito por el conde de Romanones como un «orador fogoso, aficionado a las frases gruesas que, cuando hablaba, parecía un energúmeno siendo en el fondo hombre todo bondad».

Según la Enciclopedia Espasa, sus dos intervenciones más señaladas en las Cortes fueron la una en diciembre de 1912, poco después de la muerte de Canalejas, siendo el conde de Romanones presidente del Consejo de ministros y Moret del Congreso; y la otra en abril de 1918, al discutirse las actas de diputados, estando en el poder el Gabinete llamado nacional y al acordar el Consejo de ministros el ingreso en la Cámara de varios representantes que habían sufrido condena con motivo de la huelga revolucionaria de agosto de 1917.

Director de El Siglo Futuro thumb|280px|Redactores de El Siglo Futuro con el director Senante (1925). A principios del , Senante tenía ya cierto bagaje como editor de prensa, habiendo dirigido La Monarquía y especialmente La Voz de Alicante. Mantenía el cargo de director de este diario alicantino cuando se produjo la muerte de Ramón Nocedal, quien dirigía El Siglo Futuro. Este diario madrileño, fundado en 1875 por Cándido Nocedal, tenía unos pocos miles de suscriptores a nivel nacional, pero constituía un punto de referencia en la política más reaccionaria. Tras una vacante de ocho meses, en noviembre de 1907 Senante era designado nuevo director del diario integrista madrileño por acuerdo de la junta directiva del Partido Católico Nacional.

El Siglo Futuro permanecería bajo la dirección de Senante a lo largo de casi tres décadas, en las que gestionó el periódico y guio su línea editorial. Senante modernizó el diario dotándole de mejores gráficos, pero hasta la década de 1930 conservó su formato de 4 páginas y una reducida tirada de alrededor de 6000 ejemplares. En 1932, bajo la dirección de Senante, El Siglo Futuro experimentaría una enorme expansión, multiplicando por diez su tirada habitual en menos de un año.

En cuestión de ideario, Senante mantuvo la línea integrista antiliberal y antidemócrata de El Siglo Futuro, centrada en la defensa de los principios católicos y la doctrina tradicionalista. El antiguo diario decimonónico había hallado nuevos enemigos en el republicanismo y el socialismo y constituyó la principal tribuna del partido integrista hasta la década de 1930, en que regresó al seno de la Comunión Tradicionalista, de la que se convertiría en órgano oficioso.

Dictadura de Primo de Rivera izquierda|thumb|170px|Senante junto con Ignacio Fernández de la Somera en Gijón (1923).