Un preservativo, profiláctico o condón es un dispositivo de barrera con forma de funda utilizado durante una relación sexual para prevenir el embarazo o contagio de infecciones de transmisión sexual (ITS). Existen preservativos masculinos y femeninos. Si se usan de modo correcto en cada coito, las mujeres cuyas parejas emplean condones masculinos experimentan una tasa de embarazo anual del 2 %. Con un uso típico la tasa de embarazo anual es 18 %. Su uso disminuye el riesgo de gonorrea, clamidia, tricomoniasis, hepatitis B y VIH/sida. En menor medida, también protege contra el herpes genital, el virus del papiloma humano y la sífilis. El uso del preservativo ha generado debate en ciertos contextos religiosos. Algunas confesiones lo consideran moralmente inaceptable, mientras que otras lo permiten con restricciones o lo aceptan plenamente.

El preservativo masculino se enrolla en el pene erecto antes del coito y bloquea físicamente la introducción del semen en el cuerpo de la pareja sexual. Generalmente están hechos de látex, pero algunos utilizan otros materiales, tales como poliuretano o intestino de cordero. Tienen la ventaja de facilidad de uso, fácil disponibilidad, pocos o nulos efectos adversos. Aquellos con alergia al látex pueden usar versiones sintéticas como el poliuretano. Los condones femeninos suelen ser de poliuretano y, a diferencia de los masculinos, pueden utilizarse múltiples veces.

Se han empleado preservativos como método de prevención de ITS al menos desde 1564. Los condones de caucho estuvieron disponibles desde 1855, seguidos por los de látex en los años 1920. Están incluidos en la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud, las medicinas más efectivas y seguras necesitadas en el sistema de salud. El costo en el mundo en desarrollo es de unos 0,03 a 0,08 USD cada uno. En los Estados Unidos cuestan en general menos de 1 USD. Globalmente, menos del 10 % de los usuarios de métodos anticonceptivos recurren a los condones. Las tasas de uso de condón son mayores en el mundo desarrollado. En el Reino Unido, el condón es el segundo método más común (22 %), mientras que en Estados Unidos es el tercero (15 %). Anualmente se venden de seis a nueve mil millones de preservativos.

Por otro lado, cabe destacar que cada 13 de febrero se conmemora el Día Internacional del Preservativo.

Usos médicos

Control de natalidad La efectividad de los preservativos, como la mayoría de las formas de anticoncepción, puede ser evaluada de dos maneras. Los índices de efectividad del método o de uso perfecto solo incluyen a quienes utilizan preservativos correcta y sistemáticamente. Los índices de efectividad con uso real o típicos son de todos los usuarios de preservativo, incluidos quienes los usan incorrectamente o no los utilizan en cada coito. Generalmente, los índices se expresan para el primer año de uso.Hatcher, R. A.; Trussel, J.; Nelson, A. L.; et al. (2007). Típicamente se emplea el índice Pearl para calcular los índices de efectividad, pero algunos estudios trcurren a tablas de vida.Kippley, John; Kippley, Sheila (1996). :141

El índice de embarazo de uso típico entre usuarios de preservativo depende de la población estudiada y varía entre 10 y 18 % por año.Kippley, John; Sheila Kippley (1996). El índice de uso perfecto es de 2 % por año. Los preservativos pueden ser combinados con otras formas de control de la natalidad (como espermicidas) para una mayor protección.Kestelman, P; Trussell, J (1991).

Infecciones de transmisión sexual (ITS) thumb|Un preservativo gigante en el Obelisco de Buenos Aires (Argentina), parte de una campaña de concienciación en el Día Mundial de la Lucha contra el Sida (2005). Los preservativos son ampliamente recomendados para la prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS). Han demostrado ser eficaces en reducir los índices de infección tanto en varones como mujeres. Si bien no es perfecto, el preservativo es eficaz en reducir la transmisión de organismos que causan el sida, el herpes genital, el cáncer cervical, las verrugas genitales, la sífilis, la clamidiosis, la gonorrea y otras enfermedades. A menudo se recomienda como complemento a métodos de control de la natalidad más efectivos (como el DIU) en situaciones en que también se desea protección contra las ITS.Cates, W., Steiner, M. J. (2002).

Según un informe de 2000, elaborado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), el uso sistemático de preservativos de látex reduce el riesgo relativo de transmisión del VIH/sida en aproximadamente 85 % frente cuando se está desprotegido, bajando el índice de seroconversion (índice de infección) de 6,7 por 100 persona-año a 0,9. El análisis publicado en 2007 de la rama médica de la Universidad de TexasCayley, W. E. & Davis-Beaty, K. (2007). y la Organización Mundial de la SaludWorld Health Organization Department of Reproductive Health and Research (WHO/RHR) & Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health/Center for Communication Programs (CCP), INFO Project (2007). hallaron reducciones de riesgo similares de 80-95 %.

La revisión de 2000 del NIH concluyó que reduce significativamente el riesgo de gonorrea para los varones. Un estudio de 2006 señala que el uso apropiado del preservativo disminuye el riesgo de transmisión del virus del papiloma humano (VPH) a mujer es en aproximadamente un 70 %.Winer, R.; Hughes, J.; Feng, Q.; O'Reilly, S.; Kiviat, N.; Holmes, K.; Koutsky, L. (2006). Otro estudio en el mismo año descubrió que el uso consistente de preservativo era eficaz en reducir la transmisión del virus del herpes simple tipo 2 también conocido como herpes genital, tanto en hombres como mujeres.Wald, Anna; Langenberg, A. G.; Krantz, E.; Douglas Jr., J. M,; Handsfield, H, H.; Dicarlo, R. P.; Adimora, A. A.; Izu, A. E.; Morrow, R. A.; Lawrence, C. (2005).

A pesar de que es eficaz en limitar la exposición, cierta transmisión de enfermedades puede ocurrir incluso con su uso. Las áreas contagiosas de los genitales, especialmente en presencia de síntomas, puede no cubrirse por el preservativo, y como resultado, algunas enfermedades como el VPH y el herpes pueden transmitirse por contacto directo.Villhauer, Tanya (2005-05-20). No obstante, el principal problema de efectividad para impedir las ITS es su uso inconsistente.Nordenberg, Tamar (March–April 1998).

También pueden ser útiles en el tratamiento de potenciales lesiones cervicales precancerosas. La exposición virus del papiloma humano, incluso en individuos ya infectados, parece aumentar el riesgo de transformaciones precancerosas. Su uso promueve la regresión de estos cambios.Hogewoning, Cornelis J.; Bleeker, M. C.; Van den Bruler, A. J.; Voorhorst, Feja J.; Snijders, Peter J. F.; Berkhof, Johannes; Westenend, Pieter J.; Meijer, Chris J. L. M. (2003). Además, investigadores británicos sugieren que las prostaglandinas del semen puede agravar un cáncer cervical existente y que el uso de preservativo durante el sexo puede impedir la exposición a estas sustancias tipo hormona."Semen can worsen cervical cancer" .

Causas de fracaso Los preservativos pueden resbalarse del pene después de la eyaculación, romperse debido a una aplicación inadecuada o daño físico (como rasgaduras causadas al abrir el paquete), o rotura o resbalón debido a degradación del látex (típicamente por uso luego de la fecha de expiración, almacenamiento incorrecto o exposición a aceites).Sparrow, M; Lavill, K (1994). El índice de rotura es de entre 0,4 % y 2,3 %, mientras que el índice de resbalón está entre 0,6 y 1,3 %. Incluso si no se observa ninguna rotura o resbalón, el 1-3 % de las mujeres darán positivo para residuo de semen después del coito con preservativo.Walsh, T.; Frezieres, R.; Peacock, K.; Nelson, A.; Clark, V.; Bernstein, L.; Wraxall, B. (2004). Walsh, T.; Frezieres, R.; Nelson, A.; Wraxall, B.; Clark, V. (1999).

Se cree a menudo que el «doble preservativo», el uso de dos preservativos a la vez, causa un índice más alto de fracaso debido a la fricción de goma sobre goma.«Does using two condoms provide more protection than using just one condom?»«Are two condoms better than one?» Sin embargo, esta afirmación no está apoyada por la investigación. Los estudios limitados que se han hecho al respecto respaldan que el doble preservativo probablemente no es nocivo y posiblemente es beneficioso."The Truth About Condoms." (PDF). «Multiple Condom Use and Decreased Condom Breakage and Slippage in Thailand.»

Modos diferentes de fracaso resultan en niveles diferentes de exposición de semen. Si el fracaso ocurre durante la aplicación, puede desecharse el preservativo dañado y aplicarse un preservativo nuevo antes del inicio del coito, tales fracasos generalmente no representan ningún riesgo.Richters, J.; Donovan, B.; Gerofi, J. (1993). Un estudio halló que la exposición de semen desde un preservativo roto era alrededor de la mitad de la del coito desprotegido; mientras que la exposición de semen de un preservativo resbalado era aproximadamente un quinto de la del sexo desprotegido.Walsh, T.; Frezieres, R.; Peacock, K.; Nelson, A.; Clark, V.; Bernstein, L.; Wraxall, B. (2003).

Los preservativos estándares se ajustarán a casi cualquier pene, con grados variables de comodidad o riesgo de resbalón. Muchos fabricantes ofrecen tamaños «ajustados» o «mágnum». Algunos también ofrecen preservativos personalizados hechos a medida, asegurando que son más fiables y ofrecen una sensación/comodidad mejorada.«For Condoms, Maybe Size Matters After All.» "Next big thing, why condom size matters". «TheyFit: World's First Sized to Fit Condoms» Algunos estudios han asociado penes grandes y preservativos pequeños con índices de rotura aumentado y de resbalón disminuido (y viceversa), pero otros estudios no han sido concluyentes.

Se recomienda a los fabricantes evitar preservativos muy gruesos o muy delgados, porque ambos se consideran menos eficaces.World Health Organization, Department of Reproductive Health and Research (2004). Algunos autores animan a los usuarios a escoger preservativos más delgados «para mayor durabilidad, sensación y comodidad», pero otros advierten que «cuanto más delgado el preservativo, menos fuerza se requiere para romperlo».Corina, H. (2007). World Health Organization and The Joint United Nations Programme on HIV/AIDS.

Es significativamente menos probable que los usuarios de preservativo experimentados tengan un resbalón o rotura comparado a novatos, a pesar de que quiénes experimentan una rotura o resbalón tienen más posibilidades de sufrir un segundo fracaso.Valappil T, Kelaghan J, Macaluso M, Artz L, Austin H, Fleenor M, Robey L, Hook E (2005). Un artículo en Population Reports sugiere que la educación sobre el uso del preservativo reduce los comportamientos que aumentan el riesgo de rotura y resbalón.Liskin, Laurie; Wharton, Chris; Blackburn, Richard (September 1991). Una publicación en Family Health International también ofrece la opinión que la educación puede reducir estos riesgos, pero enfatiza que se necesita más investigación para determinar todas las causas de rotura y resbalón.Spruyt, Alan B (1998).

Entre quienes eligen a los preservativos como su forma de control de natalidad, el embarazo puede ocurrir cuando el usuario tiene sexo sin un preservativo. La persona puede haberse quedado sin preservativos, o estar viajando y no tener un preservativo a mano, o sencillamente desagradarle la sensación de los preservativos y decidir «correr el riesgo». Este tipo de comportamiento es la principal causa de fracaso del uso típico (en oposición al fracaso del método o de uso perfecto).Steiner, M; Cates, W; Warner, L (1999).