thumb|Cabeza de Demetrio Poliorcetes. Bronce. 300-280 a. C. Museo del Prado, Madrid. Se llama diádocos (del griego antiguo διάδοχοι, ‘sucesores’, de διά diá, ‘por’ y δέχομαι dékhomai, ‘recibir’) a los antiguos generales de Alejandro Magno y los hijos de los generales (llamados epígonos, ἐπίγονοι) que a su inesperada muerte en el año , se repartieron su imperio, disputándose el poder y la hegemonía sobre sus colegas con diversos pactos y seis guerras que duraron veinte años. A continuación se estableció un sistema político que duró hasta el inicio del Imperio romano en el Mediterráneo oriental a principios del y que proporcionó el marco del desarrollo cultural helenístico.
Entre los diádocos más destacados se encuentran Pérdicas, Éumenes, Lisímaco, Casandro, Ptolomeo, Seleuco, Antígono y su hijo Demetrio Poliorcetes; estos últimos fundaron, respectivamente, las dinastías ptolemaica, seléucida y antigónida, las cuales perduraron durante varios siglos tras el fin de las Guerras de los diádocos y gobernaron en Egipto, el Levante, Asia Menor, Mesopotamia, Persia y Macedonia.
En los tiempos modernos, desde 1832 hasta 1974, el término «diádocos» también ha designado el heredero al trono de Grecia, que también ostentaba el título de duque de Esparta.
Los términos «diádoco» y «epígono» fueron acuñados por el historiador Johann Gustav Droysen, quien llamó a los generales que se disputaron el poder inmediatamente después de la muerte de Alejandro «diádocos» (lit., sucesores), siendo los «epígonos» las siguientes generaciones de reyes helenísticos.
El término se ha transcrito como diadojoi y traducido como diádojos.
Antecedentes históricos
Cronología 323 a. C.: muere Alejandro en Babilonia; 323-322 a. C.: Guerra lamiaca; 322 a. C.: Pérdicas invade Capadocia, Eumenes se alía con él; 321 a. C.: Pacto de Triparadiso y reorganización de los demás diádocos; 317 a. C.: Poliperconte proclama la «libertad de los griegos», asesinato de Filipo III Arrideo; 310 a. C.: Alejandro IV es asesinado, por orden de Casandro, lo cual constituye el final de la antigua casa real de Macedonia; 306 a. C.: Antígono y su hijo Demetrio asumen el título de rey; 301 a. C.: Antígono muere en la batalla de Ipsos; 281 a. C.: Lisímaco muere en la batalla de Corupedio; 276 a. C.: fin de los diádocos.
Decadencia del imperio de Alejandro Alejandro Magno murió el 10 de junio del año 323 a. C. en Babilonia, después de entregar el anillo de sello a su amigo, el general Pérdicas, a quien, al parecer, habría señalado que entregaba su imperio al más fuerte entre sus generales. Todos los comandantes con experiencia tuvieron entonces que hacerse la pregunta de quién debía suceder a Alejandro.
Pérdicas y otros oficiales querían esperar a ver si Roxana, la embarazada esposa de Alejandro, traía un hijo al mundo. Pérdicas quería asegurar a este el legado de su padre, que en realidad adquiriría él mismo. Encontró apoyo a este proyecto en el ejército de caballería, donde la nobleza tenía el mayor peso. Hubo resistencia entre la infantería de la falange. La asamblea del ejército macedonio pidió coronar al hermanastro disminuido psíquico de Alejandro, Filipo Arrideo. Poco después Roxana dio a luz un hijo, Alejandro Aego, que también fue proclamado rey bajo la presión de Pérdicas y los principales comandantes y con el consentimiento de Filipo III.
miniatura|upright=1.6|El imperio que Alejandro legó a sus sucesores, con el curso que este había hecho.
En nombre de Alejandro Aego empezó Pérdicas a repartir de nuevo las satrapías, aunque como jefe militar de Alejandro estaba ansioso de alejarse de la capital de Babilonia. Antípatro, que había ganado influencia sobre Pérdicas, mantuvo el puesto de general (strategos) de Europa y por tanto controlaba Macedonia y Grecia. Crátero, nominalmente superior de Antípatro, fue ignorado al principio, pero luego se lo nombró «representante» de los dos reyes. Ptolomeo recibió Egipto, Tracia fue para Lisímaco y Eumenes se quedó con Capadocia y Licia. Antígono recibió igualmente Panfilia y Pisidia. Seleuco pasó a ser comandante de la caballería de élite, los hetairoi.
El imperio de Alejandro estaba todavía lejos de romperse, permaneciendo formalmente como una unidad. La mayoría de los jefes militares deberían haber tenido claro que su compensación no duraría mucho tiempo, pero tuvieron que detener los primeros disturbios, que estallaron tras la muerte de Alejandro en su antigua esfera de influencia: reprimieron una rebelión de soldados griegos en Bactria, así como la rebelión de Atenas en Grecia. La derrota de Atenas también dejó claro que la era de las polis por fin había terminado. El futuro pertenecía a los reinos de los diádocos y a la confederación de estados griegos.
Poco después del reparto de satrapías, los antes laboriosamente reprimidos conflictos se hicieron cotidianos. Pérdicas se enfrentó a una coalición de Antípatro, Crátero, Antígono y Ptolomeo, que no querían resignarse a su supremacía. En particular Ptolomeo probablemente ya especuló sobre una escisión de su territorio del reino en el 321 a. C. cuando Pérdicas atacó Egipto con el apoyo de Eumenes, donde fue derrotado en el paso del Nilo y luego asesinado por sus propios comandantes, incluido Seleuco. Este recibió tras el Pacto de Triparadiso la satrapía de Babilonia de Antípatro, a quien se designó tutor del joven rey Alejandro IV. Antígono fue nombrado jefe militar en Asia y se le encomendó el asesinato de Eumenes por la derrota y muerte de Crátero.
Antípatro ignoró las normas de sucesión con su hijo Casandro en favor de su general Poliperconte. Por esto Casandro se sumó a la alianza de Antígono, Ptolomeo y Lisímaco. Las subsiguientes batallas, en cuyo desarrollo cooperaron los dos generales «monárquicos» Poliperconte y Eumenes, se prolongaron años. La primera parte de estas muy variables batallas terminó en el 316 a. C., con la mayor parte de la familia real macedonia desaparecida. Casandro conquistó Macedonia en el 310 a. C. y también mató a Alejandro IV.
Mientras tanto Poliperconte había aparecido en Grecia como un presunto libertador de las polis, pero pronto perdió el poder. Murió en fecha desconocida, tras el tratado de paz entre Antígono y los demás diádocos del año 311 a. C.
Ni siquiera Eumenes, uno de los últimos defensores de la unidad del imperio, pudo mantenerse. Fue traicionado por sus soldados y enviado a Antígono, que ordenó su ejecución poco después. El destino de Eumenes puso de relieve las nuevas condiciones: el prestigioso ejército macedonio se convirtió en federaciones de mercenarios que estaban unidos a sus respectivos comandantes solo por un juramento.
Antígono se esforzó entonces abiertamente por la autocracia. Aseguró su posición en Asia y atacó en el 315 a. C. a Seleuco, que huyó con Ptolomeo. En el 312 a. C., Ptolomeo derrotó a Demetrio, hijo de Antígono, en la batalla de Gaza. Seleuco volvió a Babilonia, donde aseguró en los años siguientes su centro de poder, y logró también el control de la zona oriental del imperio. Las siguientes batallas entre diádocos volvieron a extenderse sobre grandes regiones del fragmentado imperio de Alejandro, pero sin posibilidades reales de cambio. Con la excepción de Egipto, las fronteras de sus respectivas esferas de poder estuvieron en constante flujo y no se consolidaron hasta décadas más tarde. El poder de la dinastía Antigónida también creció tras la derrota de Gaza.
Formación de los reinos de los diádocos thumb|center|600px|Los reinos de los diádocos y sus vecinos tras la batalla de Ipsos (301 a. C.), Seleuco (amarillo), Lisímaco (anaranjado), Casandro (verde) y Ptolomeo (violeta).
Demetrio, el hijo de Antígono, luchó para expulsar a los macedonios de Atenas, por la restauración de la democracia ática, para destruir la flota ptolemaica en Salamina y conseguir una posición fuerte y estable en Macedonia. En el 306 a. C. tomó para sí y para su padre el título de rey de Macedonia, como clara reclamación de liderazgo al teóricamente todavía existente imperio. Al año siguiente, los demás diádocos también adoptaron sus propios títulos de reyes. Así se inició un desarrollo que pronto se convertiría en una característica típica de la ideología de los gobernantes helenísticos: en diversas polis se prestaba culto a los monarcas demostrados, y algunos serían incluso considerados dioses más tarde.
Para aumentar su influencia, Demetrio renovó en nombre de su padre la Liga de Corinto en el 302 a. C. y asumió su liderazgo. Así enfrentó a los dos antigónidas una coalición compuesta por Casandro, Lisímaco y Seleuco, mientras Ptolomeo esperaba el desarrollo de los acontecimientos. Llegaron de nuevo las luchas, que desembocaron en la batalla de Ipsos en el año 301 a. C., en la que cayó Antígono. Con él se enterró también de hecho la idea de la unidad del imperio, porque ninguno de los demás gobernantes tenían el poder suficiente para reunificarlo.
Tras la batalla de Ipsos pareció que se había encontrado un statu quo, pero era una paz en perenne inestabilidad, que cesó en el 288 a. C. Demetrio volvió a intentar conseguir un poder comparable al obtenido por su padre. Lisímaco y Pirro de Epiro penetraron en Macedonia, obligando a huir a Demetrio, y se repartieron el reino, convirtiéndose pronto Lisímaco en el único gobernante aceptado. Demetrio murió más tarde cautivo de los seléucidas.
Formado así el imperio de Lisímaco (que también incluía una gran parte de Anatolia), emprendió la guerra contra Seleuco en el 281 a. C. Aunque este venció a Lisímaco en la batalla de Corupedio, poco después fue asesinado por Ptolomeo Cerauno, que aspiraba al trono macedonio. Finalmente Antígono II Gónatas, nieto de Antígono Monóftalmos, asumió el poder en Macedonia en el 276 a. C. Ambos acontecimientos marcan el final de la época de los diádocos.
Como resultado de los combates se habían formado tres estados sucesores, que subsistirían hasta la aparición de Roma en el : la Dinastía Ptolemaica en Egipto, el Imperio seléucida en Asia y la Dinastía Antigónida en Grecia.
Principales diádocos A continuación se enumeran los cuatro principales diádocos. Para una relación completa véase la lista de los diádocos.
Antígono
Antígono (Ἀντίγονος) fue contemporáneo de Filipo II, el padre de Alejandro. Su base de poder estuvo primero en Anatolia, pero venció a Eumenes y pasó a gobernar la mayoría de la parte asiática del imperio de Alejandro. En los años siguientes Ptolomeo y Seleuco fueron sus principales oponentes. Con Ptolomeo luchó en Siria y por la supremacía naval del Mediterráneo oriental, y con Seleuco por Babilonia y las satrapías orientales. Antígono y su hijo Demetrio fueron coronados en el 306 a. C., ejemplo que siguieron los demás diádocos. Esto supuso la ruptura definitiva del reino de Alejandro, si bien se considera a Antígono el último defensor de la unidad del imperio.
El poder de Antígono fue tan grande que los demás diádocos temieron ser sometidos por él. Ptolomeo, Seleuco y Lisímaco se aliaron en su contra y le derrotaron en el 301 a. C. en la decisiva batalla de Ipsos, en la que también fue asesinado. A pesar de esta derrota Antígono fue el fundador de la última dinastía de reyes macedonios, la Dinastía Antigónida. Su hijo Demetrio siguió intentado en vano lograr el control del centro de Macedonia, y su nieto Antígono II Gónatas logró finalmente asegurar para sí y sus sucesores el trono macedonio.
Ptolomeo thumb|Busto de Ptolomeo I Sóter, rey de Egipto (305–282 a. C.) y fundador de la Dinastía Ptolemaica. (Mármol del , Museo del Louvre).