miniatura|Mujeres alemanas en 1917, trabajando como asistentes a los esfuerzos de guerra El papel de las mujeres en la Primera Guerra Mundial refiere al novedoso rol que adquirieron en el aparato productivo, el espacio público y la economía; por primera vez en un conflicto internacional de estas dimensiones. Al comienzo los Estados no impulsaron una política activa de inserción de la mujer en el mercado laboral, pero la prolongación de la guerra y la movilización masculina al frente de batalla generaron una necesidad de cubrir los puestos de trabajo del frente doméstico. Es entonces cuando se pensó en las mujeres que, aún encontrándose con la opinión en contra de la mayoría de los hombres, supieron cumplir con su papel en esta guerra total.

Este gradual proceso tuvo particularidades en las distintas zonas geográficas de Europa involucradas en el conflicto. Sin embargo, tuvo un patrón estándar: en mayor o menor medida, las mujeres ingresaron al ámbito de producción industrial, recibieron una compensación económica por su trabajo y fueron agentes fundamentales para la actuación de las naciones en la Primera Guerra Mundial; oportunidad novedosa para ellas.

Durante la guerra, la mano de obra femenina sostuvo gran parte de la producción y altos porcentajes de la industria armamentística dependieron de su labor (véase las Munitionette, denominación que recibieron las trabajadoras de este sector). Estas fueron movilizadas en un número sin precedentes en todo el mundo. La gran mayoría de mujeres fueron reclutadas para trabajar en fábricas de municiones, ampliando en gran medida el trabajo civil para sustituir a los hombres reclutados. Miles sirvieron en las fuerzas armadas en funciones de apoyo, por ejemplo, como enfermeras, pero en Rusia algunas estuvieron en el combate.

Pero no todas estaban empleadas en las fábricas, ya que junto a las enfermeras hubo mujeres encargadas de los transportes públicos, oficinas gubernamentales, y de cuerpos de orden ciudadano.

La Guerra como paréntesis en la vida de las mujeres Estos avances en la participación de la mujer en la vida pública durante la Primera Guerra Mundial no fueron consecuencia de victorias del movimiento feminista de la época, como se podría creer.

Si bien este venía con un ritmo álgido, con organización internacional, encuentros de gran escala, demandas estructuradas y un panorama de futuro próspero (por ej, en Francia se estipulaba el voto municipal para las mujeres en 1916); el conflicto armado significó una importante pausa a esta tendencia. El compromiso por la lucha colectiva y la sororidad entre mujeres de distintos territorios de Europa se vio reemplazado por la lucha nacional. Mujeres francesas rompieron vínculos con mujeres británicas, teniendo como prioridad y como bandera la nacionalidad propia. El movimiento se vio separado así entre pacifistas, que se oponían al conflicto bélico y lo entendían como parte del dominio patriarcal, y pro bélicas, que se unieron al fervor nacionalista del período.

Los avances de las mujeres en el contexto de guerra funcionaron como un paréntesis en sus vidas. Marcaron a toda una generación que experimentó novedosas oportunidades, pero luego hubo un esfuerzo activo de retroceder en este camino. Con el fin de la guerra, los Estados accionaron hacia la exclusión de las mujeres del mundo laboral (en particular del sector industrial), el refuerzo de los roles de género tradicionales protagonistas antes del conflicto y a un mantenimiento general del status quo. Buscaron reforzar sus mensajes de motivación: luchar por la nación, por las mujeres y por los niños. De esta forma, nuevamente las mujeres fueron utilizadas como un actor movilizado por el Estado para cumplir sus objetivos.

De todas formas, la Primera Guerra Mundial fue un importante punto de partida para el camino hacia la igualdad de género en el : en los años posteriores al final de la guerra, se observan importantes avances como el voto femenino. Las mujeres como actor social señalaban que, si eran iguales para trabajar y luchar, deberían serlo para votar.

Poco después de la Guerra, Alemania les dio el derecho al voto a las mujeres. En Inglaterra en 1918, las mujeres mayores de 30 años consiguieron el derecho a votar, aunque no fue hasta 1928 que las mujeres mayores de 21 años pudieron hacerlo; de hecho, casi todos los países recién creados tras la Guerra, les permitieron a las mujeres votar (excepto Yugoslavia) y entre los países ganadores, solo Francia no lo hizo.

Movilización laboral femenina, relevancia de las particularidades regionales En un primer momento del periodo de enfrentamientos, el rol de la mujer en el frente doméstico, como ya ha sido mencionado, no implicó una movilización inmediata al mercado laboral; si no que gran parte de la historiografía apunta al fortalecimiento de los roles familiares tradicionales, el hombre protector de la mujer y de la patria; y la mujer ama de casa y subsumida a las tareas de su sexo. Con relación a esto, es que en un comienzo, en los principales estados contendientes, sobre todo en Francia, pero también en Inglaterra y Alemania, las principales tareas en el frente doméstico respectan con la actividad caritativa y el servicio, tanto cuidando soldados en hospitales y cantinas, y como costureras en talleres de ropa blanca.

Debido a la expectativa de una guerra corta, los estados beligerantes rechazan las propuestas femeninas que en algunos casos llegaban al enlistamiento militar. En el caso de Alemania, La Asociaciones General de Mujeres Alemanas, (BDF; Bund Deutscher Frauenvereine), crea el Servicio Nacional de Mujeres (NFD; Nationaler Frauendiest), que se desempeñó como tropa auxiliar para la asistencia y el aprovisionamiento. En Inglaterra, el gobierno aceptó una minoritaria movilización de mujeres de clases acomodadas, mientras que, por ejemplo, la respuesta al proyecto de la doctora Elsie Inglis para la creación de hospitales, el War Office responde con un «Mi buena señora, vaya a casa y siéntese quieta». En el caso de Francia, se realiza, casi desde un comienzo, un llamamiento, particularmente a las campesinas arengando a sustituir a los hombres movilizados en las tareas de trabajo en el campo, mientras que cualquier tipo de enrolamiento militar se ve rechazado. En los tres países mencionados, cosa que no ocurre en Estados Unidos, se instituye una asignación a la mujer de movilizado, como muestra de un Estado-padre en la función de mantener a la familia, en Inglaterra denominados separation allowances. Sin embargo, en todas partes llegan con lentitud y siendo sumas escasas de dinero o bienes, por lo que aumenta una miseria material de la vida de las familias, de esta manera se puede entender la gradualidad y lentitud de la movilización laboral femenina como consecuencia de la catástrofe económica de la guerra.

Con la prolongación de la guerra, emergen sus características de moderna y total, en la medida en que cada país debe levantar una industria bélica que se constituye en un frente de batalla, casi exclusivamente masculino y un frente doméstico mayoritariamente femenino. Sin embargo, los alcances y formas de la movilización femenina y, de manera más general, el papel de la mujer en los años adentrados en el conflicto, difieren en cada región. A continuación se encontrarán breves referencias a la situación de la mujer en diferentes países con mayor y menor injerencia en el conflicto bélico. Posteriormente se destacan personalidades particulares que, por un lado se distinguen de las mayorías de su contexto, es decir, no es posible tomar un caso aislado para entender la vida cotidiana de todas las mujeres, pero si, son un signo de avance y con su accionar constituyen una ruptura con los roles de géneros de la coyuntura analizada.

Australia

El papel de las mujeres australianas en la Primera Guerra Mundial se centró principalmente en su participación en la prestación de los servicios de enfermería. 2139 enfermeras australianas sirvieron durante la guerra. Sus contribuciones fueron más importantes de lo que inicialmente se esperaba, lo que resultó en un mayor respeto por las mujeres en las profesiones médicas.

Canadá

En diciembre de 1914, Julia Grace Wales publicó el Plan de Canadá, una propuesta para establecer una conferencia de mediación formada por intelectuales de naciones neutrales que trabajarían en encontrar una solución idónea para la Primera Guerra Mundial. El plan fue presentado al Congreso de los Estados Unidos, pero a pesar del despertar el interés del presidente Wilson, falló cuando los Estados Unidos entraron en la guerra. Durante la Guerra, prácticamente no hubo presencia femenina en las Fuerzas Armadas Canadienses, con la excepción de 3141 enfermeras que sirvieron tanto en el extranjero como en el frente interno.Gossage, Carolyn. ‘’Greatcoats and Glamour Boots’’. (Toronto:Dundurn Press Limited, 1991)

De estas mujeres, 328 habían sido condecoradas por el rey Jorge V, y 46 dieron sus vidas en el cumplimiento del deber. A pesar de que algunas de estas mujeres recibieron condecoraciones por sus esfuerzos, muchas militares de alto rango aún sentían que eran aptas para el trabajo. Un adversario notable del esfuerzo fue el coronel Guy Carleton Jones, declaró que, "el trabajo de servicio activo es extremadamente grave, y una gran parte de RN son totalmente aptos para ello, mental o físicamente”. A pesar de la gran guerra, oficialmente no había sido abierto a las mujeres, que sentían las presiones en el hogar.

Se había producido una brecha en el empleo, cuando los hombres se alistaron; muchas mujeres se esforzaron para llenar este vacío, junto con mantenerse al día con sus responsabilidades en el hogar. Cuando estalló la guerra Laura Gamble se alistó en el Cuerpo Médico del Ejército de Canadá, porque sabía que su experiencia en un hospital de Toronto serviría como activo para los esfuerzos en la guerra,Library and Archives Canadá, "Canadá and the First World War: We Were There," Government of Canadá, 7 de noviembre de 2008, www.collectionscanada.gc.ca/firstworldwar/025005-2500-e.html se presentó con una Real de la Cruz Roja, segunda medalla de clase, por su espectáculo de "mayor tacto posible y extrema devoción al deber". las enfermeras canadienses fueron las únicas enfermeras de los ejércitos aliados que tenían el rango de oficiales. Este les fue otorgado en el Palacio de Buckingham durante una ceremonia especial para las enfermeras canadienses.

Las profesionales de la salud tuvieron que hacer frente a las anomalías médicas que nunca habían visto antes de la Primera Guerra Mundial. El gas de cloro que fue utilizado por los alemanes causó lesiones que los protocolos de tratamiento todavía no habían desarrollado. El único tratamiento que calmó a los soldados canadienses afectados por el gas fue el cuidado constante que recibieron de las enfermeras. Las enfermeras canadienses fueron especialmente conocidas por su amabilidad. Los canadienses esperaban que las mujeres sintieran simpatía por los esfuerzos de la guerra, pero la idea de que contribuirían de manera física era más absurda. Debido al apoyo que las mujeres habían mostrado desde el comienzo de la guerra, las personas comenzaron a ver su valor en la guerra.

En mayo de 1918, se celebró una reunión para discutir la posible creación de Cuerpos de Mujeres canadienses. En septiembre, se aprobó la moción, pero el proyecto se hizo a un lado, porque el fin de la guerra estaba cerca. En el frente interno canadiense, había muchas maneras que las mujeres pudieran participar en el esfuerzo de la guerra. Lois Allan se unió al Farm Services Corps en 1918, para sustituir a los hombres que fueron enviados al frente.Library and Archives Canadá, "Canadá and the First World War: We Were There," Government of Canadá, 7 de noviembre de 2008, www.collectionscanada.gc.ca/firstworldwar/025005-2100-e.html#d