La metalurgia precolombina en América comprende la extracción y purificación de metales, así como la creación de aleaciones metálicas, realizadas con anterioridad al contacto europeo en el . Las civilizaciones americanas han usado minerales metálicos locales desde tiempos ancestrales, lo que se evidencia en descubrimientos de artefactos de oro en la región de los Andes entre 2155–1936 a. C. así como en Norteamérica y Mesoamérica se han encontrado herramientas de cobre elaboradas desde el 5000 a. C. Los objetos fabricados en metal variaban desde aquellos destinados a usos ornamentales, como cascabeles y pendientes, instrumentos musicales como campanas, flautas y cimbales, herramientas como punzones, pinzas y anzuelos, hasta armas como hachas, mazas, cuchillos y lanzas. miniatura|250px|Balsa Muisca en el Museo del Oro, Bogotá, Colombia
Sudamérica
La metalurgia en Sudamérica parece haberse desarrollado en la región de los Andes que en la actualidad corresponde a Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina donde se utilizaban el oro, la plata así como aleaciones de bronce los cuales eran fabricados mediante diversas y complejas técnicas de manufactura para confeccionar herramientas, armas e intrincados objetos que se creen eran ornamentales. Descubrimientos recientes muestran que la manipulación del oro fue entre 2155-1936 a. C. y la manipulación más antigua del cobre entre 1432-1132 a. C. Esta tecnología se originó en el contexto de una sociedad que estaba pasando por cambios económicos y sociales la cual no obstante era todavía semi-sedentaria. Esto contrasta con la idea de que la Metalurgia se desarrolló en sociedades con excedentes alimenticios que sostenían a una élite. Más que ser un producto de una sociedad jerárquica, el oro podría haber sido parte de los ingredientes de esta. Más evidencia adicional acerca de la metalurgia proviene de los sitios en Waywaka, Chavín y Kotosh, y parece que se dispersó a lo largo de las sociedades andinas en el Horizonte Temprano (1000-200 a. C.). Durante el Horizonte Temprano, los avances en la metalurgia permitieron la creación de objetos espectaculares y característicos en los Andes hechos por laminación placas metálicas de metales puros y aleaciones.
Dos diferentes técnicas metalúrgicas se desarrollaron de forma paralela, una en el norte de Perú y Ecuador, y la otra en la región llamada Altiplano en el sur de Perú, Bolivia y Chile. Hay evidencia de fundición de sulfuro de cobre en la región del Altiplano durante el Horizonte Temprano. La evidencia proviene de escoria de cobre recuperada en muchos sitios donde el mineral de cobre probablemente venía de la frontera entre Chile y Bolivia. El uso intensivo de hornos de control de temperatura "portátiles" en las cercanías de Puma Punku, Bolivia y en tres sitios adicionales en Perú y Bolivia para fabricar, in situ, barras I como conectores con bloques grandes de piedra durante el proceso de construcción, representan una función poco común para metal de fundición. El análisis químico reportado de estos metales es de 95.15% cobre, 2.05% Arsénico, 1.70% Níquel, 0.84% Sílice y 0.26% Hierro. La edad estimada de estos vertidos se encuentra entre el 800-500 a. C.
Cultura Moche
Evidencia de fundición completamente desarrollada solamente se encuentra en la civilización Moche (Costa norte del Perú, 200-600 a. C.). Los minerales de cobre eran extraídos en depósitos superficiales de las faldas de los Andes por herreros o mercaderes, donde se cree que era fundido en lugares cercanos, evidenciado en artefactos metálicos y también en envases cerámicos que describen el proceso, el cual se cree que se realizaba con hornos de adobe o de piedra, con alrededor de tres tubos de oxigenación los cuales eran requeridos para proveer el flujo de aire necesario para alcanzar altas temperaturas. Los lingotes resultantes serían entonces transportados a herrerías especializadas cerca de las costas. Se han encontrado vestigios de estos centros especializados los cuales se encontraban cerca de las secciones administrativas de las ciudades, indicando nuevamente la importancia de los metales en esta civilización .
Los objetos variaban entre simples adornos, herramientas, instrumentos musicales, así como una gran variedad de armas cortantes. Algunos objetos decorativos eran diseñados de una manera muy elaborada y encontrados de manera habitual en mausoleos y criptas relacionadas con personajes de alto nivel social. Por esta razón, se cree que los metales se consideraban como un producto altamente valioso, el cual era utilizado para cuestiones tan cotidianas como las herramientas, así como para muchos propósitos religiosos o sociales. Se sabe que el uso del oro y la plata era muy extendido, debido a la gran cantidad de objetos sustraídos durante la Conquista del Perú y durante la posterior explotación durante la Colonización española de América. Bronce de arsénico era también obtenido de minerales sulfurosos, una práctica que se desarrolló de manera independiente o se aprendió de la tradición del sur.
Estas tecnologías se dispersaron gradualmente al norte hacia Colombia, Panamá y Costa Rica, alcanzando Guatemala y Belice en el 800 a. C. .
Imperio Incaico
Solamente hay evidencia de que los incas y otras civilizaciones andinas utilizaran los metales como herramientas y armas de una manera mucho más extensa como las civilizaciones europeas o asiáticas. Los incas utilizaban el bronce en gran cantidad de armas punzocortantes y de impacto como los martillos, mazas y hachas de guerra, lanzas y así como cascos para los elementos militares de mayor rango. Además del uso utilitario y militar de los metales, también tenía un valor muy importante en las ceremonias religiosas, ya que se asociaba al oro con el sol y a la luna con la plata a lo largo de todo el continente.
El valor de los objetos hechos de metal se volvió tan grande que se inició una ruta comercial entre Sudamérica y Mesoamérica por medio de la famosa Liga de Mercantes que realizaban intercambios comerciales entre el oeste de México y la zona costera del norte de Sudamérica. En ambas zonas se encuentran técnicas de manufactura y estilos muy similares en contextos históricos contemporáneos.
Colección del Museo Antropológico del Banco Central de Guayaquil
Esta colección es la más grande del mundo en cuanto a cantidad de artefactos metálicos prehispánicos, consiste de aproximadamente de 7900 objetos. La mayoría de los elementos de la colección son de carácter mortuorio.
Colección de objetos metálicos del Museo Antropológico del Banco Central de Guayaquil Artefacto Cantidad Porcentaje Anillos sólidos 2335 29.7 Hachas ornamentales/monetarias 2167 27.5 Campanillas 1835 23.3 Anillos de nariz 394 5.0 Placas ornamentales 377 4.8 Pinzas 304 3.9 Hachas 174 2.2 Agujas 147 1.9 Anillos huecos 120 1.5 Anzuelos 20 0.3 Artefactos en forma de estrella 2 <0.1
Cultura Sican y Vicús
La cultura Lambayeque o cultura Sicán se manifestó entre los siglos VIII - XIV d. C. Ocupó el territorio que hoy le corresponde al departamento de Lambayeque, llegando a extenderse por casi toda la actual costa peruana en su periodo de mayor apogeo (Fase Intermedia 900 -1100). Esta cultura se formó a partir de la decadencia de la Cultura Mochica, asimilando gran parte del conocimiento y tradiciones culturales de estos. El empleo de metales provenía de la tradición mochica, que en Lambayeque se perfeccionó con un mayor dominio técnico y nuevos estilos. Cubrieron todo el proceso metalúrgico, desde la extracción del metal (de las minas) hasta la preparación de aleaciones, y en esto último, precisamente, superaron a sus antecesores mochicas.
Amazonas
En la región del Amazonas se ha documentado desde finales del y principios del el uso de armas metálicas en los grupos indígenas de esta zona, los cuales entre ellos son los Pataxos, los Pueblo Yanomami, los Botocudos, etc. El uso del metal fue documentado por parte del Profesor y artista Francés Jean-Baptiste Debret en sus pinturas, donde se observan puntas de flecha, de lanzas y otras armas hechas de metal. Se cree que la sustitución de bronce por hierro y acero fue fomentada por el intercambio de tecnología durante las expediciones durante Colonización española de América y más tarde debido a la Colonización de Brasil. La complejidad estructural y diversidad de formas muestra un dominio avanzado de la metalurgia, lo cual indica que algunos pueblos del Amazonas hacían uso de los metales de forma intensiva y pudieron adoptar el acero y manipularlo a un grado artístico.
Mesoamérica
thumb|Pendiente de oro mixteca representando a una concha de caracol, ca. 900—1520 d. C. El año 600 dC navegantes andinos llegaron a Oaxaca y enseñaron la metalurgia a los mayas, que en esa fecha aún estaban en la era de piedra. (Dorothy Hosler 1997) La metalurgia mesoamericana ha sido poco atestada por la arqueología. Se sabe que durante el posclásico los tarascos del actual Michoacán impulsaron tecnología para la fabricaban joyería en cobre y bronce en diferentes aleaciones. La cultura Mixteca resaltó en la orfebrería al tener una gran maestría y técnicas diferentes como el uso de la cera perdida, fabricaban joyas de oro, cobre y plata con gran complejidad y belleza.
Se cree que inició en el 800 a. C. con la mayor parte de la evidencia de ello en el oeste de México. Muy similar como en el caso de Sudamérica, los metales preciosos se encuentran de manera más abundante en las élites. En esta zona se desarrolló una tradición especializada en la aleación de metales que incluía además de los metales puros a las aleaciones de metales preciosos con metales estructurales. Se desarrollaron herramientas de alta dureza por medio de aleaciones de bronce con diversos metales, utilizando el trabajo en frío para incrementar su dureza. También utilizaron la aleación del oro y la plata añadidos al bronce para darles tonalidades ornamentales, así como para modificar sus propiedades sonoras en los diversos instrumentos metálicos que utilizaban los mesoamericanos.
El intercambio de tecnología y artículos entre los pueblos de Ecuador y Colombia con el oeste de México potenció el desarrollo e investigación en ambas civilizaciones. Artefactos metálicos similares se han encontrado en estas dos regiones: anillos, agujas, pinzas, hachas, punzones, cuchillos y escudos los cuales fueron fabricados en forma similar y en contextos históricos contemporáneos en ambas zonas.
Además de todos estos artefactos, de los cuales sobreviven especímenes, hay muchos otros objetos y herramientas que se encuentran solo en los códices. Entre estos se encuentran el Tepoztli, el Amamalócotl y la versión metálica de la Coa o Uictli. No obstante, del uictli y el Tepoztli sobreviven especímenes, pero solamente las puntas y cabezas de estos respectivamente; dichos objetos se encuentran en el Museo Regional de Guadalajara.
Colección del Museo Regional de Guadalajara
El Museo Regional de Guadalajara en el estado de Jalisco en México, tiene una de las colecciones más amplias de objetos metálicos del occidente de Mesoaméric. Tiene alrededor de 3200 artefactos que provienen de los estados de Jalisco, Michoacán, Colima y Nayarit. Algunos de estos objetos forman parte de la colección de Federico Solórzano.
Colección de objetos metálicos del Museo Regional de Guadalajara Artefacto Cantidad Porcentaje Campanillas 1934 60.5 Anillos Abiertos 685 21.4 Hachas decorativas/moneda 186 5.8 Placas ornamentales 136 4.3 Agujas 87 2.7 Hachas 41 1.3 Pinzas 42 1.3 Puzones 23 <1 Campanas decorativas 22 <1 Pines 17 <1 Anzuelos 14 <1 Abalorios 9 <1 Uictlis (Coas) o Azadas 3 <1
Imperio Purépecha