miniaturadeimagen|Medalla de bronce, acuñada con motivo de la inauguración de la Central Hidroeléctrica Rincón del Bonete. Diciembre de 1945. Sus autores fueron el escultor Antonio Pena y el arquitecto Julio Vilamajó. La central hidroeléctrica de Rincón del Bonete es una central hidroeléctrica ubicada sobre el río Negro en Uruguay. Con una potencia instalada de 150 MW se ubica en el límite de los departamentos de Tacuarembó y Durazno, cercana a la ciudad de Paso de los Toros.
Fue la primera central hidroeléctrica de gran porte construida en el país y una de las primeras del continente. Su construcción inició en 1937 y finalizó 1945, dando origen al lago artificial Rincón del Bonete el mayor de Uruguay por superficie.
Forma parte del sistema hidroeléctrico del río Negro, junto con las centrales de Rincón de Baygorria y Constitución.https://www.colibri.udelar.edu.uy/jspui/bitstream/20.500.12008/47830/1/RNPVSI24.pdf?utm_source=chatgpt.com
Antecedentes Las primeras iniciativas para aprovechar el potencial hidroeléctrico del río Negro se remontan a comienzos del siglo XX. En 1903, durante la primera presidencia de José Batlle y Ordóñez, el gobierno contrató al ingeniero francés M. Armand para estudiar la navegabilidad del río Negro y evaluar la posibilidad de construir obras hidráulicas. Si bien aquellos estudios no derivaron en un proyecto concreto, constituyeron el primer antecedente técnico del aprovechamiento integral del río.
Un nuevo impulso se produjo a partir de 1925, cuando Gabriel Terra integró el Consejo Nacional de Administración. Desde ese ámbito promovió la realización de estudios destinados a evaluar el aprovechamiento hidroeléctrico de los principales cursos de agua del país. Como resultado, el 16 de octubre de 1928 se aprobó la Ley N.º 8.308, que autorizó la financiación de los estudios sobre los ríos Negro, Uruguay y Queguay y creó la Comisión Nacional de Estudios Hidráulicos, integrada por representantes del Ministerio de Obras Públicas, la Administración de Ferrocarriles y Tranvías del Estado, la Dirección de Hidrografía y Geología, la Administración Nacional de Usinas y Teléfonos del Estado y un delegado del Poder Ejecutivo.
La comisión analizó diversos emplazamientos sobre el río Negro y, tras los primeros relevamientos, propuso la construcción de una represa en el paraje Rincón de Cabrera. Posteriormente se continuaron los estudios topográficos, geológicos e hidrológicos con el objetivo de determinar el sitio más adecuado para el emprendimiento.
En 1929 el Poder Ejecutivo contrató al ingeniero alemán Adolfo Ludin para elaborar el proyecto de aprovechamiento hidroeléctrico. Ludin presentó un anteproyecto en 1930 y, tras profundizar los estudios geológicos y de ingeniería, elaboró el proyecto definitivo en 1933. Los trabajos, apoyados en investigaciones realizadas por los geólogos Paul Gröber y J. D. Falconer, concluyeron que el paraje Rincón del Bonete reunía las mejores condiciones topográficas y geológicas para la construcción de la represa, debido a la presencia de un macizo basáltico impermeable y a la configuración natural del valle.
Con la definición del emplazamiento y la elaboración del proyecto definitivo quedaron sentadas las bases técnicas y legales que permitieron iniciar el proceso licitatorio y la posterior construcción de la obra. Proyecto
Tras la presentación del proyecto definitivo elaborado por Adolfo Ludin, el Poder Ejecutivo impulsó el marco legal y administrativo necesario para la ejecución de la obra. El 10 de abril de 1933 fue disuelta la Comisión Nacional de Estudios Hidroeléctricos y se creó la Dirección de Estudios Hidroeléctricos, encabezada por el ingeniero Víctor Sudriers, con la colaboración de Eduardo Terra Arocena, Bernardo Kayel y Alejandro Rodríguez. El nuevo organismo quedó encargado de completar los estudios topográficos y geológicos, supervisar el desarrollo del proyecto ejecutivo y preparar la documentación para la futura licitación de las obras.
El 25 de abril de 1934 el Consejo de Ministros aprobó el proyecto definitivo de Ludin. Ese mismo año, la Ley n.º 9.257 encomendó a la Administración General de Usinas y Teléfonos del Estado la construcción y explotación del aprovechamiento hidroeléctrico del río Negro, autorizándola a emitir títulos de deuda para financiar la obra. La normativa también dispuso la expropiación de los terrenos comprendidos dentro del futuro embalse, que alcanzó aproximadamente 114.000 hectáreas aguas arriba de Paso de los Toros.
El proyecto preveía la construcción de una presa de gravedad de hormigón en el paraje Rincón del Bonete, sobre el río Negro, junto con una central hidroeléctrica equipada con cuatro unidades generadoras y un amplio embalse destinado a regular el caudal del río. Asimismo, contemplaba la construcción de líneas de transmisión de alta tensión para integrar la futura central al sistema eléctrico nacional.
La elección del emplazamiento respondió a las favorables condiciones topográficas y geológicas del lugar, caracterizado por un estrechamiento natural del valle y un macizo basáltico de escasa permeabilidad que proporcionaba una base adecuada para la cimentación de la presa. Estas características permitieron reducir la longitud de la estructura y aumentar la seguridad de la obra.
Con la aprobación del proyecto y la definición de su financiamiento, el gobierno dio inicio al proceso de licitación internacional para la construcción de la represa.
Marco legal y financiación
Para hacer posible la ejecución del proyecto, el Estado uruguayo aprobó una serie de normas que otorgaron a la Administración General de Usinas y Teléfonos del Estado las competencias necesarias para construir y explotar el aprovechamiento hidroeléctrico del río Negro.
La Ley n.º 9.257, promulgada el 15 de febrero de 1934, encomendó a las Usinas y Teléfonos del Estado la construcción y explotación de la central hidroeléctrica y la autorizó a emitir títulos de deuda pública, tanto en el mercado interno como en el externo, con garantía sobre sus activos, a fin de financiar las obras.
La misma ley declaró de utilidad pública los terrenos necesarios para la formación del futuro embalse. Posteriormente, la legislación complementaria dispuso la expropiación de aproximadamente 114.000 hectáreas ubicadas aguas arriba de Paso de los Toros, hasta la cota prevista para el lago artificial. El proceso expropiatorio se extendió durante varios años debido a la inexistencia de títulos de propiedad en numerosos predios y a las dificultades surgidas para concretar las indemnizaciones y el traslado de sus ocupantes.
Asimismo, el Decreto-Ley n.º 9.026, de 29 de abril de 1933, estableció el régimen de servidumbres necesario para la realización de los estudios preliminares y la ejecución de las obras, regulando la ocupación temporal de predios, el derecho de paso y otras medidas indispensables para el desarrollo del proyecto.
El financiamiento inicial de la obra se sustentó en la emisión de deuda pública autorizada por la legislación de 1934. Posteriormente, la estructura financiera se complementó con las condiciones de pago establecidas en el contrato adjudicado al consorcio constructor, que contemplaban la cancelación de una parte de las obligaciones mediante exportaciones uruguayas, especialmente de carne, lana y cueros, en el marco de los acuerdos comerciales vigentes con Alemania.
Ubicación sobre el río Negro
La represa de Rincón del Bonete se emplaza sobre el curso medio del río Negro, en un sector donde las condiciones topográficas, geológicas e hidrológicas fueron consideradas especialmente favorables para el aprovechamiento hidroeléctrico. El sitio, conocido como Picada de las Tunas, fue seleccionado tras comparar distintos emplazamientos aguas arriba del río, debido a la presencia de un estrechamiento natural del valle y a la existencia de un macizo basáltico de gran estabilidad.
La cuenca hidrográfica del río Negro constituye una depresión tectónica que se abre hacia el oeste, en dirección a su desembocadura en el río Uruguay. En el sector de la represa predominan los basaltos de la formación Serra Geral, pertenecientes a las extensas coladas volcánicas del Triásico Superior y Jurásico Inferior que se extienden por el sur de Brasil, Paraguay, Argentina y Uruguay. Estos mantos basálticos, de aproximadamente 125 metros de espesor bajo el lecho del río, se apoyan sobre sedimentos de la formación Itararé, integrados por areniscas, arcillas y depósitos de origen glaciar correspondientes a la cuenca gondwánica.
Los estudios geológicos realizados entre finales de la década de 1920 y comienzos de la de 1930 por los geólogos Paul Friedrich Karl Gröber y J. D. Falconer, contratados por el Instituto de Geología y Perforaciones del Uruguay, permitieron caracterizar el subsuelo del área y determinar la aptitud del emplazamiento para la construcción de una gran presa. Las investigaciones identificaron varios mantos de basalto con diferentes grados de alteración, así como la presencia de una napa subterránea bajo presión, lo que hizo necesario prever un amplio programa de consolidación e impermeabilización de las fundaciones mediante perforaciones e inyecciones de cemento y productos químicos.
Desde el punto de vista hidrológico, la cuenca alta del río Negro presenta una precipitación media anual cercana a 1.150 mm, con lluvias concentradas principalmente durante el otoño y períodos de sequía que pueden prolongarse durante varios años. Para el período comprendido entre 1908 y 1946 se estimó un caudal medio del río de 525 m³/s, mientras que el estiaje registrado en Paso de los Toros alcanzó valores próximos a 10 m³/s. En ese mismo período se documentaron numerosas crecidas superiores a 5.000 m³/s, antecedentes que fueron determinantes para el dimensionamiento del vertedero y de las obras de desvío durante la construcción.
Construcción
Las obras comenzaron oficialmente en 1937 y El 18 de mayo de 1937 se realizó en Paso de los Toros el acto de colocación de la piedra fundamental de la represa, al que asistieron unas 12.000 personas. La ceremonia incluyó discursos del ministro de Obras Públicas Martín Echegoyen, del embajador de Alemania en Uruguay Hans Moraht y de representantes del consorcio constructor. Aunque Gabriel Terra no concurrió por razones de seguridad, envió un mensaje que fue transmitido durante el acto. También se leyeron telegramas intercambiados entre Terra y el canciller alemán Adolf Hitler, en los que ambos mandatarios expresaban sus felicitaciones por el inicio de las obras y destacaban la participación de empresas alemanas en el proyecto.
Los trabajos comprendieron la construcción de caminos de acceso, campamentos, talleres, viviendas para el personal e infraestructura ferroviaria y de apoyo necesaria para el desarrollo de una de las mayores obras públicas emprendidas hasta entonces en Uruguay. Paralelamente comenzaron las excavaciones, la preparación de las fundaciones y la ejecución de las estructuras de hormigón de la presa y de la central hidroeléctrica
Infraestructura de la obra
En noviembre de 1937 comenzó la construcción del ramal ferroviario de aproximadamente 11 kilómetros entre la estación de Paso de los Toros y el obrador de Rincón del Bonete, habilitado para el transporte de materiales el 30 de enero de 1938 y para pasajeros en mayo del mismo año. La línea permitió trasladar maquinaria, cemento, acero y demás suministros que llegaban al país por vía marítima y eran concentrados previamente en la estación ferroviaria de Paso de los Toros. Paralelamente se mejoró el camino de acceso a la obra, hasta entonces apto casi exclusivamente para carretas tiradas por bueyes.