miniatura|Portada de Cien años de soledad (1967), de Gabriel García Márquez. miniatura|Mario Vargas Llosa, autor de La ciudad y los perros (1962). miniaturadeimagen|Carlos Fuentes, autor de Aura (1962) miniaturadeimagen|Julio Cortázar, autor de Rayuela (1963)

El boom latinoamericano fue un fenómeno literario, editorial, cultural y social que surgió entre los años 1960 y 1970, cuando las obras de un grupo de novelistas latinoamericanos relativamente jóvenes fueron ampliamente distribuidas en Europa y en todo el mundo. El boom se relaciona en particular con el argentino Julio Cortázar, el mexicano Carlos Fuentes, el colombiano Gabriel García Márquez y el peruano Mario Vargas Llosa. La correspondencia entre estos cuatro autores se reunió en su primer volumen conjunto: Las cartas del Boom (2023). El momento clave del boom se sitúa en 1967, con el éxito mundial de la novela Cien años de soledad, de García Márquez, y la atribución del Premio Nobel de Literatura al guatemalteco Miguel Ángel Asturias. Posteriormente, otros dos de estos autores obtuvieron el galardón: García Márquez en 1982 y Vargas Llosa en 2010.

Según Ángel Rama y otros estudiosos, aunque estos escritores representan comercialmente el boom en sí mismo, autores anteriores —como el argentino Jorge Luis Borges, el uruguayo Juan Carlos Onetti o el mexicano Juan Rulfo— habían emprendido una renovación de la escritura literaria en la primera mitad del . Por otra parte, se extendió el apelativo boom a todo autor de calidad de los años 1960 y 1970 una vez el impacto de los cuatro principales aumentó el interés por la literatura latinoamericana en el mundo entero.

Estos icónicos escritores desafiaron las convenciones establecidas de la literatura latinoamericana. Su trabajo es experimental y, debido al clima político de la América Latina de la década de 1960, también muy político. El crítico Gerald Martin ha escrito: «No es una exageración afirmar que el sur del continente fue conocido por dos cosas por encima de todas las demás en la década de 1960; estas fueron, en primer lugar, la Revolución cubana y su impacto tanto en América Latina como en el tercer mundo en general; y en segundo lugar, el auge de la literatura latinoamericana, cuyo ascenso y caída coincidieron con el auge y caída de las percepciones liberales de Cuba entre 1959 y 1971».

El éxito repentino de los autores del boom fue en gran parte debido al hecho de que sus obras se encuentran entre las primeras novelas de América Latina que se publicaron en Europa, concretamente por las editoriales españolas en Barcelona. De hecho, según Frederick M. Nunn, «los novelistas latinoamericanos se hicieron mundialmente famosos a través de sus escritos y su defensa de la acción política y social, y porque muchos de ellos tuvieron la fortuna de llegar a los mercados y los auditorios de más allá de América Latina a través de la traducción y los viajes y, a veces, a través del exilio y el apartamiento».

Por su parte, el escritor chileno José Donoso sostiene en su Historia personal del boom (1972) una definición que excluye al gran público y la sanción favorable de la crítica para poner el acento en un restringido pero heterogéneo grupo de obras publicadas en la década de 1960 que dan simultánea idea de generación o movimiento y de arte poética: «Había irrumpido una docena de novelas que eran por lo menos notables, poblando un espacio antes desierto».

Precursores del boom latinoamericano Son aquellos escritores que forjaron la nueva narrativa latinoamericana incursionando en «lo real maravilloso», los cuentos fantásticos, metafísicos y psicológicos, y en la crítica de la realidad social. Debido a que se entiende al boom como un suceso sin inicio ni fin cronológico definido, tampoco existe una lista definitiva de sus integrantes o precursores, por lo que la siguiente es solamente referencial.

Argentina: Ernesto Sabato, Leopoldo Marechal, Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo y Jorge Luis Borges. Brasil: Mário de Andrade, Jorge Amado, João Guimarães Rosa. Chile: María Luisa Bombal. Cuba: Alejo Carpentier. Guatemala: Miguel Ángel Asturias. México: Agustín Yáñez, Juan Rulfo. Uruguay: Felisberto Hernández, Juan Carlos Onetti.

Contexto histórico miniaturadeimagen|Gabriel García Márquez, uno de los principales protagonistas del boom de la literatura latinoamericana, firmando un autógrafo.

La década de 1960 se caracterizó por una gran agitación social en toda América Latina, en un clima político, económico y diplomático fuertemente influido por el dinamismo de la Guerra Fría. Estas condiciones sirvieron de base para el trabajo de los escritores del boom, y definieron el contexto en el que sus ideas, a veces radicales, tenían que funcionar. El triunfo de la Revolución cubana en 1959 y el intento frustrado de Estados Unidos de invadir la isla caribeña a través de la bahía de Cochinos pueden considerarse como el inicio de este período. La vulnerabilidad de Cuba la llevó a estrechar lazos con la URSS, lo que dio lugar a la crisis de los misiles en 1962, situación en que los estadounidenses y los soviéticos estuvieron más cerca que nunca de la guerra nuclear. Por otra parte, en las décadas de 1960 y 1970, los regímenes militares dictatoriales predominaron en los países de la región. Por ejemplo, el 3 de octubre de 1968, el general peruano Juan Velasco Alvarado, que encabezaría un Gobierno de índole izquierdista, expulsó del poder al presidente constitucional Fernando Belaúnde Terry; mientras que el 11 de septiembre de 1973, Salvador Allende, el primer presidente socialista democráticamente elegido en el mundo, fue derrocado y muerto en el ataque militar a La Moneda, reemplazado por el general Augusto Pinochet, que habría de gobernar Chile con el apoyo de la derecha y de los EE. UU. hasta el final de la década de 1980. Algunos de estos gobiernos cooperaron entre sí en la ejecución del plan estadounidense llamado Operación Cóndor, que permitía «disponer libremente de los órganos de Gobierno» para capturar a opositores políticos, quienes eran torturados o, incluso, eliminados.

En el período comprendido entre 1950 y 1975 se produjeron cambios importantes en la forma en que la historia y la literatura se planteaban en términos de interpretación y escritura. También se produjo un cambio en la percepción del español por los novelistas estadounidenses. El desarrollo de las ciudades, la mayoría de edad de una clase media grande, la Revolución cubana, la Alianza para el Progreso, el aumento en la comunicación entre los países de América Latina y una mayor atención a América por parte de los Estados Unidos y Europa contribuyeron a este cambio.Pope 1996 El triunfo de la Revolución cubana y su consolidación a pesar de sendas invasiones desde EE. UU. aceleraron un cambio en la política cultural de EE. UU. hacia América Latina, lo cual devino en la llamada Alianza para el Progreso, por la cual EE. UU. se vio forzado a incluir y reconocer a Latinoamérica en el plano internacional. Los acontecimientos políticos más importantes de la época fueron la caída en 1955 del general Juan Domingo Perón en Argentina a manos de la derecha proestadounidense, el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, el golpe que derrocó a Allende en Chile en 1973, la lucha violenta y prolongada de la guerrilla urbana, brutalmente reprimida por las dictaduras en Argentina y Uruguay y la violencia sin fin en Colombia. Dentro de este convulsionado período, se ven afectados los escritores tal como se evidencia en sus explicaciones o testimonios.

La mayor atención prestada a los novelistas latinoamericanos y su éxito internacional en la década de 1960, fue el fenómeno que se conoció como el boom. Lo que principalmente centró la atención del mundo sobre América Latina fue el triunfo de la Revolución cubana en 1959, que prometía una nueva era. El período de euforia por dicho acontecimiento se puede considerar como concluido cuando el 20 de marzo de 1971 el gobierno de Cuba endureció su política de partido y el poeta Heberto Padilla fue detenido a raíz del recital de poesía dado en la Unión de Escritores, donde leyó «Provocaciones». Padilla fue arrestado junto con la poetisa Belkis Cuza Malé, su esposa desde 1967. Ambos fueron acusados por el Departamento de Seguridad del Estado de «actividades subversivas» contra el gobierno cubano. Su encarcelamiento provocó una reacción en todo el mundo, con las consiguientes protestas de conocidos intelectuales entre los que figuraron varios escritores del hoy denominado boom latinoamericano. El furor sobre el caso Padilla puso fin a la afinidad entre los intelectuales latinoamericanos y el mito de inspiración cubana. El caso Padilla es considerado por algunos como el comienzo del fin del auge del boom latinoamericano.

Influencias literarias El auge de la literatura latinoamericana comenzó con los escritores José Martí, Rubén Darío, Jorge Isaacs y José Asunción Silva, cuyas obras presentan desviaciones modernistas con respecto a los cánones literarios del Viejo Continente. Los escritores modernistas europeos como James Joyce también influyeron en los novelistas del boom, al igual que los escritores latinoamericanos del movimiento de Vanguardia. Elizabeth Coonrod Martínez sostiene que los escritores de la vanguardia y sus novelas de carácter innovador y desafiante fueron los «verdaderos precursores» del boom.

Con el éxito del boom, las obras de una generación anterior de escritores fueron asequibles para un público nuevo y ampliado. Estos precursores fueron Jorge Luis Borges, Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier, Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo y Arturo Uslar Pietri.

Orígenes

Aunque la mayoría de los críticos coinciden en que el boom comenzó en algún momento de 1960, hay cierto desacuerdo en cuanto a la obra que debe ser considerada como la primera novela del boom. Para algunos (como Alfred McAdam) sería Rayuela, de Julio Cortázar (1963), mientras que otros prefieren La ciudad y los perros de Vargas Llosa, que ganó el Premio Biblioteca Breve en 1962. Fernando Alegría considera a Hijo de hombre de Augusto Roa Bastos (que fue publicada en 1960) como la obra inaugural del boom, aunque, como señala Shaw, podríamos remontarnos a 1949 con Hombres de maíz de Miguel Ángel Asturias.

Otra variante es la articulada por Randolph D. Pope: «La historia del auge podría empezar cronológicamente con El señor Presidente de Miguel Ángel Asturias (publicada en 1946, pero empezada en 1922). Otro punto de partida podría ser El túnel de Ernesto Sabato (1948) o El pozo de Juan Carlos Onetti (1939). O yendo aún más atrás, a los movimientos vanguardistas de la década de 1920. Sin embargo, los escritores del boom se declararon huérfanos y sin ningún modelo autóctono, atrapados entre su admiración por Faulker, Proust, Joyce, Mann, Woolf, Kafka, Sartre y otros escritores europeos y su necesidad de tener una voz propia hispanoamericana, aunque rechazando a los más respetados escritores de Hispanoamérica indigenistas, criollistas, y mundonovistas». Antecedentes claros en este sentido fueron La señorita etc. (1922), de Arqueles Vela, y Las lanzas coloradas (publicada en 1931), de Arturo Uslar Pietri, dos de las primeras novelas vanguardistas latinoamericanas.

Los representantes más importantes del boom afirmaron que eran «huérfanos» de generación literaria, sin ningún «padre» latinoamericano de influencia; sin embargo, reconocieron que debían gran parte de su innovación estilística a los vanguardistas. Jean Franco señala como una característica marcada del boom «la negativa a identificarse con narraciones rurales o anacrónicas, como la novela de la tierra». miniaturadeimagen|José Donoso en 1981.