Julián Basilio Herrera y Obes Martínez (Montevideo, 9 de enero de 1841 - Montevideo, 6 de agosto de 1912) fue un abogado, periodista y político uruguayo, perteneciente al Partido Colorado. Ejerció como presidente de Uruguay desde el 1 de marzo de 1890 hasta el 1 de marzo de 1894.

Biografía Nacido el 9 de enero de 1841 en la casa paterna de la calle 25 de Agosto Nº 122 de Montevideo, con el nombre de Julián Basilio Herrera y Obes Martínez, fue hijo del político colorado y diplomático Manuel Herrera y Obes, canciller del Gobierno de la Defensa durante la Guerra Grande; y nieto de Nicolás Herrera, diplomático y político de peso durante las guerras de independencia. Sus ancestros llegaron al Río de la Plata durante la segunda colonización canaria de Montevideo, en 1729.

Su madre fue Bernabela Martínez, integrante de una familia acaudalada del patriciado. Además, fue hermano del también político Miguel Herrera y Obes. Su infancia transcurrió en la capital y más tarde en Paysandú, en la estancia de un hermano.

Tuvo una educación afrancesada, pero se le conoce que llegó a criar gallos ingleses de riña.

Vuelto a Montevideo, cursó estudios universitarios que en un principio se vieron truncos debido al contexto político nacional, a la vez que iniciaba su actividad en el campo del periodismo en el diario El Siglo, que por entonces dirigía por José Pedro Ramírez.

Por estos años comienza su romance con Elvira Reyes del Villar, de la tradicional sociedad patricia montevideana, hija del general José María Reyes, militar oribista en el Gobierno del Cerrito. Fue su pareja durante toda su vida y compañera oficial, pero nunca se casaron. Firmó siempre como "Julio Herrera y Obes".

Trayectoria política

Inicio de su actividad política y guerra del Paraguay Con el retorno al poder de caudillo colorado Venancio Flores en 1865, con el título de "Gobernador provisorio" tras la victoria de su "cruzada libertadora", Herrera y Obes fue designado como Secretario de la Comisión Nacional de Salubridad, permaneciendo poco tiempo en esta tarea.

La Guerra del Paraguay hizo que Herrera y Obes fuera designado como secretario de Venancio Flores, acompañándolo en la guerra. Llegando a luchar en la campaña de Corrientes, e incluso combatiendo en el campo de batalla de Yatay, siendo nombrado Coronel de Milicias de Caballería.miniaturadeimagen|Herrera y Obes en su juventudFlores comisionó a Herrera y Obes para entrevistarse en territorio riograndese con el Emperador Pedro II, encuentro que se volvió a repetir en 1866 pero en Río de Janeiro.

Retornado a Montevideo, concluyó sus estudios en Jurisprudencia en 1868, a la vez que reanudó su actividad periodística.

Inicios del Principismo Durante los últimos años de la década de 1860 se vuelve una de las principales figuras del principismo uruguayo. Movimiento político protagonizado por jóvenes universitarios y liberales convencidos de ambas divisas tradicionales que compartían un rechazo común a la tradición caudillesca y una defensa de la institucionalidad y las garantías individuales. José Pedro Ramírez definió el movimiento como: "La libertad como principio, la libertad como medio, la libertad como fin".

Como principista acérrimo, comienza una prédica contraria al gobierno del general colorado Lorenzo Batlle (1868-1872) desde el periódico El Siglo. Críticas que continuaron a pesar de ser designado para acompañar a su padre, el entonces canciller Manuel Herrera y Obes, a Buenos Aires, en misión especial.

Las críticas llevaron a que el joven periodista permaneciera 4 meses desterrado en Argentina por el presidente Batlle en el año 1870. En ese tiempo coincidió en Buenos Aires con su amigo José Pedro Varela, el futuro reformador de la educación uruguaya, también exiliado tras críticas al gobierno uruguayo. Varela había escrito en su diario, La Paz, "acusamos al General Batlle y a Don José Cándido Bustamante de violadores de la Constitución, de conculcadores de las leyes y de malversadores de los fondos públicos".

En este período en Buenos Aires es destacable una anécdota en la que el periodista uruguayo a favor del gobierno, Benito Neto, que había dirigido el diario La Tribuna en Montevideo y prestado servicios en otros diarios sudamericanos,desafió a Varela a un duelo.

Neto se encuentra en una calle de la urbe porteña a Herrera y Obes y le comunica a este que desafía a Varela a un duelo. Varela, contrario a los duelos y desconocedor de las armas, es comunicado del desafío por Herrera y Obes. Ante esto, Varela le solicitó a su amigo instrucción en el sable, el arma elegida para el encuentro, pero Herrera y Obes le respondió: "más adelante".

Finalmente, en el día de la realización del duelo, poco antes del encuentro Julio Herrera y Obes le recomienda a José Pedro Varela que solamente arremeta con el florete. La estrategia resultó exitosa, pues después de algunos asaltos Neto retiró sus acusaciones de "cobardía" de Varela y el duelo se dio por finalizado.

Revolución de las Lanzas

En 1870 estalló el conflicto armado de la Revolución de las Lanzas, conducido por el caudillo blanco Timoteo Aparicio contra el gobierno del colorado Lorenzo Batlle.

La emergencia hizo que Herrera y Obes, duro crítico del gobierno de Batlle, pasara a enlistarse en las tropas gubernamentales, integrando como Teniente 1° del batallón de milicias "Voluntarios Orientales". miniaturadeimagen|Tomás Gomensoro, presidente interino de Uruguay entre 1872 y 1873. Herrera y Obes sirvió brevemente como su Canciller en el año 1872. El conflicto se alargó por dos años. El 1 de marzo de 1872 terminó el mandato presidencial de Lorenzo Batlle, quien fue sustituido interinamente por el presidente del Senado, Tomás Gomensoro. Éste reanudó las conversaciones con los sublevados y el 6 de abril de 1872 se firmó en Montevideo la llamada Paz de abril, en la que el gobierno concedió verbalmente a los blancos la Jefatura Política de cuatro departamentos: Cerro Largo (que incluía parte de Treinta y Tres), Florida, Canelones y San José (que incluía el de Flores). Esto dio inicio a la coparticipación política en el Uruguay.

Con el fin de la Revolución de las Lanzas, de forma similar lo planteado por Andrés Lamas tras la Guerra Grande, los principistas se embarcan en dejar de lado el caudillismo y dotar de programas políticos a las divisas tradicionales, o crear nuevas entidades políticas programáticas. Los principistas colorados Julio Herrera y Obes y José Pedro Ramírez intentaron marcar un perfil político sin apartarse del Partido Colorado: se proclamaron colorados, pero comenzaron a actuar desde el llamado "Club Libertad" coordinando propuestas acordes a un programa político junto a otros principistas.

Canciller de la República Después de finalizado el conflicto armado, Herrera y Obes fue nombrado por Tomás Gomensoro como Canciller de la República, cargo que ocupó por un breve período en 1872.

Como Canciller, Herrera y Obes se opuso vehementemente a que la correspondencia marítima no llevara sello del correo de la República, y sí los extranjeros, como pretendían las compañías navieras inglesas y francesas.

Al año siguiente, es electo como diputado de la 11a Legislatura de la Cámara de Representantes.

Gobierno de José Eugenio Ellauri

Como diputado, Herrera y Obes se posicionó junto al sector principista, peyorativamente llamado "Cámaras Bizantinas", nombre dado porque sus adversarios consideraban que sus discusiones estaban muy alejadas de los problemas reales. miniaturadeimagen|Coronel Lorenzo Latorre, destierra a Herrera y Obes y a otros catorce principistas poco tiempo después del golpe de Estado contra Ellauri. Para el 1 de marzo de 1873 la Asamblea General debía elegir para el período 1873-1877 a un nuevo primer mandatario. José María Muñóz era el candidato sostenido por principistas blancos y colorados. Pero algunos colorados promovieron la del expresidente Tomás Gomensoro, que terminó por ser la más votada, aunque sin alcanzar la mayoría requerida. Al no llegar a un acuerdo, los colorados netos (caudillistas), que habían apoyado a Gomensoro, se pronunciaron a favor de la figura del principista colorado José Eugenio Ellauri, presidente del Senado en aquel momento, hijo del constituyente de 1830 José Longinos Ellauri.

Ellauri, que llegó al poder con votos de rivales políticos y que no contaba con la confianza de aquellos más próximo ideológicamente a él, los principistas, no aceptaba el cargo. Percibió de inmediato la falta de apoyos, por lo que renunció al cargo, lo que fue rechazado por la Asamblea General. Sin mucho convencimiento, Ellauri juró aceptar la presidencia. Pero cuando el novel presidente intentó integrar sus ministerios con algunos principistas, lo que no fue aceptado por éstos, presentó una nueva dimisión el 3 de marzo.

Sin embargo, esta vez el ejército tomó cartas en el asunto, su primera intervención por motu propio en la historia del Uruguay. Apostando sus cuerpos de línea en la Plaza Constitución, acción en la que tuvo papel protagónico el coronel Lorenzo Latorre, comandante del 1° de cazadores.

Los sectores principistas, entre ellos Herrera y Obes, apoyaron pero también muchas veces frenaron la tarea presidencial de Ellauri, pero lograron promover importantes proyectos de ley como el de reorganización de la hacienda pública, la reforma de la instrucción pública y la ley de bancos.

Sin embargo, tras el golpe de Estado del 15 de enero de 1875 del coronel Lorenzo Latorre y la instalación en la presidencia de Pedro Varela, hechos que significaron luego el inicio del militarismo. Muchos principistas se opusieron al golpe y al nuevo gobierno vía prensa, por lo que las nuevas autoridades se decidieron por desterrarlos del país.

La barca "Puig" y el exilio

Julio Herrera y Obes, junto a otros catorce principistas, son desterrados en febrero de ese año en la barca "Puig", con rumbo a La Habana, Cuba. miniaturadeimagen|Mosaico fotográfico de los opositores deportados en la barca "Puig". Julio Herrera y Obes junto a Juan Ramón Gómez, Juan José de Herrera, Segundo Flores, Eduardo Flores, Fortunato Flores, Ricardo Flores, Anselmo Dupont, José Pedro Ramírez, Aureliano Rodríguez Larreta, Carlos Gurméndez, Agustín de Vedía, Osvaldo Rodríguez, Octavio Ramírez y Cándido Rovido. Pero en Cuba (todavía colonia española) no los dejaron desembarcar y debieron seguir hacia Estados Unidos. Después de una furibunda tormenta, el 19 de junio de 1875, atracaron en el puerto de Charleston. Posteriormente, viaja a Buenos Aires, donde organiza la oposición al gobierno de Lorenzo Latorre (1876-1880) organizando y participando en la Revolución Tricolor que termina fracasando.

Permaneció cinco años en la capital argentina, en donde trabajó como abogado y ganó fama de "dandy", que despertó la atención en múltiples salones de la sociedad porteña de la época.

Regreso a Uruguay y oposición al Militarismo Finalizado el período de Latorre regresa a Montevideo en 1880. De inmediato reinició su militancia política y su prédica periodística, lo que provocó oposición de sus correligionarios colorados, de los constitucionalistas y de los nacionalistas, siendo muy recordada una polémica que mantuvo con el escritor y político blanco Eduardo Acevedo Díaz, que data de noviembre de 1880.

En esos tiempos la oposición liberal y principista colorada se dividió en dos: los que reivindicaban la tradición colorada organizaron el "Partido Liberal", liderada por el mismo Julio Herrera y Obes; mientras que otro sector encabezado por José Pedro Ramírez se unió a liberales de origen blanco para crear un partido programático que rompiera con las divisas tradicionales: el Partido Constitucional.

Durante la presidencia del militar Máximo Santos (1882-1886), Herrera y Obes lideró la oposición colorada al gobierno, atacando la intención de Santos de construir el "Gran Partido Colorado" (el proyecto santista de unificar la divisa colorada para que funcione como la base del poder político de su gobierno).