La 68.ª División fue una división del Ejército Popular Republicano que luchó durante la guerra civil española en defensa de la legalidad de la Segunda República Española. Esta unidad, creada en el verano de 1938 en Daimiel, luchó en los frentes de Teruel, Levante y Extremadura antes de que en marzo de 1939 se disolviese tras la rendición de la República por la Junta de Gobierno del Coronel Segismundo Casado.

La existencia de esta División conoció dos fases independientes y bien diferenciadas. En la primera desarrolló sus acciones en la Batalla de Teruel y se disolvió poco después. En mayo de 1938 se organizó una nueva División en Extremadura, que heredó el número 68, para ser destinada al Frente de Levante.

Historial operativo. Primera fase

Preparativos y organización La División se formó en agosto de 1937 en Daimiel y Ciudad Real, estando formada por cuatro nuevas brigadas, la 218.ª, al mando del Comandante de Infantería Manuel Muzas Ibars, la 219.ª, al mando del Comandante de Infantería Manuel Pérez Garrido, la 220.ª, al mando del Mayor de Milicias Ramón González Pardo y la 221.ª, al mando del Comandante de Infantería José Torralba Ordóñez, quedando adscrita al XX Cuerpo de Ejército, encuadrado en el Ejército de Maniobra. No obstante, la 221.ª Brigada se desgajó de esta División al comienzo de la Batalla de Teruel, pasando a formar parte de la 71.ª División

Batalla de Teruel La 68.ª División, en esta su primera fase, participó en la Batalla de Teruel desde su inicio, en diciembre de 1937, con las Brigadas 218.ª, 219.ª y 220.ª. Las acciones comenzaron el 14 de diciembre, cuando unidades de esta División (de las Brigadas 218 y 220) lanzaron su ataque contra el Puerto de Villastar, logrando conquistarlo dos días más tarde, formando una bolsa, cuya limpieza le fue asignada. El 19, ocuparon Castralbo y El Castellar y, el 21, se lanzaron en primer escalón al asalto de Teruel, ocupando el flanco izquierdo. La 220 Brigada fue una de las primeras unidades en entrar en la ciudad, pero resultó tan quebrantada que tuvo que ser retirada a Cueva de Valverde y Sarrión para reponer efectivos. Por su parte, la 219.ª Brigada inició sus acciones el 15 de diciembre, pero solo consiguió una débil penetración por Villaespesa que, días más tarde, quedaría cercada.

En el asalto final a Teruel, la 219.ª Brigada actuó en segundo escalón en el flanco izquierdo, asaltando la plaza el día 22 de diciembre. Su actuación fue muy brillante, impidiendo que las tropas nacionales levantaran el cerco de Teruel el 1 de enero de 1938. Muy quebrantada por la lucha en la ciudad y el crudo invierno, tuvo que ser retirada para su reorganización en Extremadura, pero se reintegró al frente turolense en febrero.

La 220.ª Brigada relevó el 30 de diciembre a fuerzas de la 11.ª División en Concud, que perdió al día siguiente, retirándose a Teruel. Fue enviada a Extremadura para una reorganización en profundidad, pero, el 17 de febrero, volvía a estar en el frente de Teruel.

En marzo de 1938, acabada la Batalla de Teruel, se disolvió la División, quedando sus unidades asignadas del siguiente modo: la 218.ª pasó a encuadrarse en la 34.ª División, la 219.ª en la 66.ª, y la 220.ª en la 22.ª.

Historial operativo. Segunda fase

Preparativos y organización Se creó de nuevo el 30 de abril de 1938, en Cabeza del Buey. Tenía como objetivo ejercer de fuerza de choque para reforzar el frente de Levante, ante el avance imparable de las fuerzas franquistas sobre Castellón. Su mando fue encomendado al recién ascendido Comandante de Infantería Justo López Mejías, que comandaba en ese momento la 38.ª División. Como Jefe de Estado Mayor fue nombrado el Capitán de Infantería en Campaña Elisardo Penas García, asimismo recién ascendido y procedente también de la 38.ª División. Como Comisario político se nombró a Roque Nieto Peña, de Izquierda Republicana.

Se organizó con tres nuevas Brigadas, la 189.ª, al mando del Comandante de Artillería Juan García Pina, la 190.ª, al mando del Capitán de Caballería Fernando Garcés Soler, antiguo Alférez de la Escala de Complemento y la 191.ª, al mando del Mayor de Milicias Germán Bataller Prats. Los tres tendrían una muy destacada actuación. Las Brigadas se crearon con doce Batallones extraídos de las Brigadas 46.ª, 47.ª, 109.ª y 88.ª (la 189.ª), de las 103.ª, 115.ª, 120.ª y 114.ª (la 190.ª), y las 86.ª, 103.ª, 113.ª y 115.ª (la 191.ª). Su organización e instrucción progresaron rápida y eficientemente. Sin embargo, debido a la imposibilidad de encontrar los mandos apropiados en las secciones más técnicas del Estado Mayor, al cabo de un mes se optó por nombrar como Jefe de E.M. al Comandante Luis Espinosa Briones, militar de carrera, quedando Penas como Jefe de Operaciones, aunque en la práctica éste siguió llevando el peso principal del trabajo del E.M.

Finalizado el período de instrucción, las tres brigadas se desplazaron a Levante por ferrocarril, en nueve largos trenes que partieron de las estaciones de Cabeza del Buey y Almorchón, en los primeros días de junio.

Una vez en Levante, la 68.ª División estableció su Cuartel General en una masía de las afueras de la población de Soneja, en la provincia de Castellón.

Frente de Castellón Entró en Combate ocupando posiciones en la sierra de Borriol, hacia el día 9 de junio. Durante varios días soportó un intenso y continuo bombardeo artillero, con mayor o menor fortuna, según las unidades.

Las Brigadas 189.ª y 191.ª sufrieron un fuerte desgaste, aunque la 189.ª protagonizó un duro contraataque el día 13. Los distintos batallones que las formaban fueron progresivamente retirándose a retaguardia, a medida que iban quedando diezmados, pero uno de ellos, formado principalmente por elementos anarquistas, se hizo fuerte en una pequeña cuña de unos 4 km de larga y 1 de ancha. No obstante el mando decidió retirarla, ante lo precario de la situación. Esta retirada le costó también un buen número de bajas.

Mientras tanto, la 190.ª brigada, menos quebrantada, quedó en línea y asignada a la 6.ª División.

Las dos brigadas retiradas, la 189.ª y la 191.ª, no tuvieron tiempo de reforzarse ni casi descansar, pues inmediatamente, el día 17 recibieron la orden de acudir al sector de Onda. La 189.ª Brigada, en especial el batallón anarquista (el que hacía número 756, procedente en origen en la 88.ª BM), realizó un intenso ataque en la colina conocida como la Atalaya, al Norte de Onda, logrando coronarla y conquistarla, capturando un buen número de armas y diez prisioneros. Pero esta conquista duró poco. Los soldados, agotados por la intensa caminata del día anterior (de Borriol a Onda pasando por retaguardia: 35km sin casi descanso), se quedaron dormidos en gran parte y no pudieron evitar que el enemigo reconquistara la colina. Durante las siguientes horas se sucedieron varios ataques y contraataques, cada vez menos intensos, hasta que las tropas del llamado Destacamento de Enlace, del general García-Valiño, se hicieron con el control definitivo de ese enclave.

El mencionado batallón quedó notablemente diezmado y su comandante, Antonio Elías, falleció durante los ataques y fue posteriormente condecorado a título póstumo con la Medalla al valor.

Una vez que Onda, defendida heroicamente por la llamada División Extremadura, cayó en poder del ejército franquista el día 24, las unidades de la 68.ª División ocuparon posiciones en la sierra de Espadán, en las inmediaciones de Onda, al Sur y Suroeste de esta localidad. La 191.ª BM quedó sólidamente establecida en sus posiciones. Las crónicas hablan de que realizó una férrea resistencia, pese a los feroces ataques de la artillería y aviación franquista, llegando a protagonizar diversos ataques y contraataques, que imposibilitaron al enemigo avanzar por su sector.

La 189.ª, por otra parte, relevó a la División Extremadura, pasando a defender la línea del frente, a la derecha de la 191.ª; el sector de la 189.ª era de defensa más crítica, pues incluía la zona de la carretera de Tales a Segorbe, peligrosa vía de penetración por el enemigo. El día 3 de julio, un fuerte ataque franquista sobre la carretera, unido a un error de coordinación con un batallón de la 205.ª BM, deshizo la defensa republicana, dejando la mencionada carretera expedita para los tanques enemigos. Pero el mando de Operaciones de la 68.ª División, gracias al buen conocimiento del terreno, logró volver a controlar la situación, localizando de noche las dispersas tropas y restableciendo las líneas y el contacto con los mandos, rotos por el ataque enemigo.

Durante esos días, la 190.ª BM regresó transitoriamente al control de la 68.ª División, pero inmediatamente después pasó a depender definitivamente de la 15.ª División. A continuación, las Brigadas 189.ª y 191.ª fueron relevadas para trasladarse al sector de Villamalur, a la izquierda, donde ya no se movieron de sus posiciones hasta ser relevadas por la 10.ª División y retirarse el día 9 a retaguardia, para recomponer sus efectivos.

La actuación de la 68.ª División en este frente había sido realmente destacable, y algunos investigadores llegan a afirmar que fue en los momentos en que las tropas de la 68.ª División se encontraron en línea cuando las fuerzas franquistas del Destacamento de enlace se vieron frenadas más claramente, quedando detenidas o avanzando solo lentamente y sufriendo numerosas bajas.

La labor de esta división durante aquellas semanas había sido la de contener al enemigo todo lo posible mientras se construía la línea XYZ a marchas forzadas, tratando de ganar todo el tiempo posible. Pero el coste en bajas fue enorme.

El 9 de Julio esta División fue retirada del frente, para recomponer sus maltrechas fuerzas, pero el periodo de descanso solo duró tres días, pues la 68.ª División tuvo que acudir apresuradamente al sector Manzanera-Alcetas, en las proximidades de Barracas. Con los únicos elementos operativos de las dos brigadas organizaron una única Brigada que se desplazó a la zona por ferrocarril, donde ocuparon sus posiciones. Pero por tratarse de terreno llano, apenas lograron contener al enemigo, teniéndose que retirar a continuación a la línea XYZ a su paso por las poblaciones de Viver y Jérica. En esta zona resistieron bien en sus posiciones, en medio de una feroz batalla de varios días en la que ambos ejércitos emplearon numerosos recursos. El avance franquista se vio aquí frenado por completo, siendo condecorada la División por su destacada actuación, mientras ambas poblaciones quedaron destruidas por completo tras la batalla. La 68.ª División, ya notablemente mermada en sus efectivos por las bajas y las deserciones de las jornadas anteriores, y logrado el objetivo de frenar al enemigo, se retiró finalmente a retaguardia a partir del día 21 de julio, estableciendo su cuartel general en Macastre. El frente de Levante quedó en líneas generales estabilizado a partir de ese momento.

Frente de Extremadura Estabilizado el frente de Levante, la División recibió la orden de regresar a Extremadura, ante el repentino avance franquista por la zona de La Serena, que hizo caer las poblaciones de Don Benito, Villanueva de la Serena y Castuera, entre otras, en poder de las tropas de Queipo de Llano, las cuales seguían avanzando sin ser apenas frenadas por las tropas republicanas, pilladas de sorpresa y con una organización muy deficiente.