miniaturadeimagen|512x512px|La estrategia dentro del proceso de gestión estratégica En un sentido amplio, la estrategia representa la dirección o el camino que la empresa adopta para ajustarse a su entorno y alcanzar sus objetivos.
De manera más precisa, la estrategia empresarial se define como el conjunto de acciones implementadas por la dirección de la organización con el propósito de alinear sus recursos y capacidades con un entorno dinámico, maximizando oportunidades y evaluando riesgos en función de metas y objetivos.
Se trata del plan de acción diseñado por la administración para competir de manera efectiva y generar rentabilidad, fundamentado en un conjunto coherente de decisiones estratégicas.
El concepto de estrategia no es exclusivo de organizaciones con fines de lucro. Si bien es fundamental para empresas que buscan rentabilidad, su aplicación es igualmente crucial en organizaciones sin fines de lucro y otras entidades que no persiguen beneficios económicos como objetivo principal. Estas organizaciones también deben diseñar, ejecutar y controlar estrategias efectivas para cumplir sus misiones, optimizar recursos y alcanzar sus metas.
En las instituciones sin fines de lucro, se establecen objetivos relacionados con el bienestar de su población objetivo. Esto implica el uso de diversas métricas para medir dicho bienestar. En este contexto, la dirección estratégica se centra en maximizar estas métricas. Sin embargo, estas siempre están vinculadas a la generación de dinero, ya sea para mantener la confianza de los financiadores en las ONG, o para facilitar que la población pueda trabajar y generar impuestos en el caso de las instituciones estatales.
Las estrategias constituyen posibles cursos de acción que requieren la toma de decisiones a nivel directivo y la asignación significativa de recursos empresariales. Además, influyen en la sostenibilidad a largo plazo de la organización, generalmente con un horizonte de al menos cinco años, lo que implica una orientación futura. Estas estrategias tienen implicaciones tanto a nivel multifuncional como multidivisional y deben considerar tanto los factores internos como los externos que afectan a la empresa.
Algunas estrategias empresariales incluyen la expansión geográfica, la diversificación, la adquisición de empresas, el desarrollo de nuevos productos, la penetración en el mercado, la reducción de costos, la desinversión, la liquidación de activos y la formación de alianzas estratégicas.Jorge Hermida. Roberto Serra. Eduardo Kastika. Administración y Estrategia: teoría y práctica. Editorial Norma, Argentina. p. 305, ss.Arthur A. Thompson; Margaret A. Peteraf; John E. Gamble; A. J. Strickland III. ADMINISTRACIÓN ESTRATÉGICA. Decimoctava edición. México. McGRAW-HILL/INTERAMERICANA EDITORES, S.A. DE C.V. p. 1 - 200.Fred R. David. Conceptos de administración estratégica. Decimocuarta edición. PEARSON EDUCACIÓN, México, 2013. p .11
Otras definiciones de estrategia (según varios autores) son las siguientes:
Es la respuesta a dos preguntas: ¿Qué es nuestro negocio? ¿Qué debería ser? (Peter Drucker, 1954). La determinación de metas y objetivos básicos de largo plazo de la empresa, la adopción de los cursos de acción y la asignación de recursos necesarios para lograr dichas metas (Alfred Chandler, 1962). Es el patrón de los objetivos, propósitos o metas, y las políticas y planes esenciales para conseguir dichas metas, establecidas de tal manera que definan en qué clase de negocio la empresa está o quiere estar y qué clase de empresa es o quiere ser. Es un modo de expresar un concepto persistente de la empresa en un mundo en evolución, con el fin de excluir algunas nuevas actividades posibles y sugerir la entrada de otras (Kenneth Andrews, 1965). Como el lazo común entre las actividades de la organización y las relaciones producto/mercado tal que defina la esencial naturaleza de los negocios en que está la empresa y los que planea para el futuro (Igor Ansoff, 1965).
Fundamento Una estrategia consiste en un conjunto de acciones interrelacionadas que los gerentes implementan con el propósito de mejorar el desempeño de la empresa. Para la mayoría, si no es que para todas las organizaciones, alcanzar un rendimiento superior respecto a sus competidores representa el mayor desafío.
Cuando las estrategias de una empresa conducen a un desempeño superior, se considera que esta ha logrado una ventaja competitiva.
La estrategia implica diferenciarse en la competencia: realizar actividades que los rivales no ejecutan o, idealmente, hacer aquello que estos no pueden replicar. Toda estrategia debe contar con un elemento distintivo que atraiga clientes y genere una ventaja competitiva.
La estrategia de una empresa debe responder a cuestiones fundamentales como:
Cómo superar a los competidores. Cómo adaptarse a las cambiantes condiciones económicas y de mercado, aprovechando oportunidades de crecimiento. Cómo gestionar cada área funcional del negocio (por ejemplo, investigación y desarrollo, cadena de suministros, producción, ventas y marketing, distribución, finanzas y recursos humanos). Cómo mejorar el desempeño financiero y la posición en el mercado.
Se considera que una empresa alcanza competitividad estratégica cuando logra formular e implementar una estrategia que crea valor. A su vez, posee una ventaja competitiva cuando aplica una estrategia que sus competidores no pueden imitar o cuya replicación les resultaría demasiado costosa.
Sin embargo, es fundamental comprender que ninguna ventaja competitiva es permanente. La rapidez con la que los competidores adquieran las capacidades necesarias para replicar los beneficios de una estrategia determinará la duración de dicha ventaja.
Por ello, las empresas deben desarrollar flexibilidad estratégica, entendida como el conjunto de capacidades que les permite responder a las diversas demandas y oportunidades en un entorno competitivo dinámico e incierto, es decir desarrollar capacidades dinámicas. Esto implica gestionar la incertidumbre y los riesgos asociados. Para ello, la flexibilidad estratégica debe aplicarse en todas las áreas operativas de la empresa.
Para generar valor excepcional para sus accionistas, una empresa debe aprender con mayor rapidez que sus competidores y aplicar ese conocimiento en toda la organización de manera más rápida y efectiva. El aprendizaje estratégico continuo proporciona a la empresa un conjunto de habilidades nuevas y actualizadas que le permiten adaptarse a los cambios del entorno.
Las decisiones estratégicas de una compañía rara vez son sencillas y, en muchos casos, implican modificaciones complejas. Sin embargo, esto no justifica la inacción ante la necesidad de definir un curso estratégico.
Asimismo, la dirección de la empresa debe identificar y aprovechar una ventana estratégica, es decir, una oportunidad única de mercado que solo está disponible por un tiempo limitado. La primera empresa en detectar y capitalizar una ventana estratégica puede posicionarse en un nicho favorable y dificultar la entrada de competidores, siempre que posea las fortalezas internas necesarias.L. WHEELEN, THOMAS y HUNGER, J. DAVID. Administración estratégica y política de negocios. Décima edición. PEARSON EDUCACIÓN, México, 2007. p.15- 200Michael A. Hitt; R. Duane Ireland; Robert E. Hoskisson. Administración estratégica. Competitividad y globalización.7a. edición, México, 2008. Cengage Learning. p 5 - 15
A veces se conoce a las estrategias empresariales como mecanismos de inconformidad. Esta inconformidad evita que los empleados se sientan satisfechos con lo cumplido y produce una forma distinta de ver los objetivos, aspirando siempre a seguir adelante y a ser mejores cada día para lograr metas continuas.
Las compañías desarrollan estas estrategias con el propósito de romper con lo establecido, con la zona de confort. Aunque nunca dejan de cumplir con los postulados orientados hacia el corto plazo, tienen mayor enfoque en preocuparse, administrar y producir nuevas ideas para el largo plazo. Las empresas que implementan esta estrategia dedican bastante tiempo en investigar e incrementar los porcentajes de ventas, siendo capaces de fabricar muchos más productos a un menor precio.
En vez de lentitud y recelo al cambio, la ejecución de las estrategias empresariales genera una habilidad más rápida de acceder a la transformación y de crecer utilizando nuevas tecnologías, junto a métodos modernos de aprendizaje y brindando a los empleados un mayor alcance de conocimiento (por ej., mediante cursos) que haga a sus empresas visionarias.
Formulación de la estrategia Para formular la estrategia se pueden emplear los siguientes métodos: Ejercicios de preparación: Conjunto de empleados de una empresa que se reúnen para discutir oportunidades, mejoras y al mismo tiempo generar ideas innovadoras.
Ojos del enemigo: Simular que los gerentes de una empresa trabajan para la competencia y averiguar cómo disminuir sus debilidades, cómo intensificar sus fortalezas, cómo posicionarse en el mercado más rápido y de mejor manera, etc. Y atendiendo a los resultados de este proyecto, responder a la pregunta de cómo debe actuar la empresa.
Superar al ayer: Motivar a los empleados con las ganancias pasadas y las mejores ganancias producidas actualmente. La estrategia es el plan de acción que sigue la administración de la organización para competir con éxito y obtener utilidades, a partir de un conjunto integrado de opciones. Son los planes para lograr la misión y los objetivos; y para esto se tienen que formular políticas estratégicas, que den directrices amplias para la toma de decisiones.WHEELEN, THOMAS y HUNGER, J. DAVID. Administración estratégica y política de negocios. Décima edición PEARSON EDUCACIÓN, México, 2007. p. 137
La formulación de la estrategia representa el compromiso de la administración de emprender un conjunto particular de acciones. Al elegir una estrategia, la administración expresa en realidad lo siguiente: “entre las diversas formas de conducirnos y competir de que disponíamos, nos inclinamos por esta combinación particular de planteamientos para llevar a la empresa en la dirección deseada, fortalecer su posición en el mercado y su competitividad, y mejorar su desempeño.
Proceso de elección estratégica Opciones estratégicas: es el conjunto de estrategias factibles que se han formulado. La elección estratégica implica evaluar distintas estrategias y seleccionar la opción más adecuada. Se ha observado que, en entornos organizacionales dinámicos, las mejores decisiones estratégicas no siempre se logran mediante el consenso absoluto. De hecho, suelen involucrar desacuerdos intensos e incluso conflictos. Esto es especialmente cierto en empresas que operan en sectores globales. Dado que los conflictos no resueltos pueden generar una gran carga emocional, los responsables de la toma de decisiones sugieren que los administradores estratégicos utilicen “conflictos programados” para fomentar la exposición de distintas posturas sin que los aspectos personales influyan en el análisis.
Existen dos técnicas que ayudan a evitar el riesgo de decisiones consensuadas sin el debido cuestionamiento, como lo identificó Alfred Sloan:
Abogado del diablo: Esta técnica tiene su origen en la Iglesia Católica medieval, donde se asignaba a una persona la tarea de presentar argumentos en contra de la canonización de un posible santo. En el ámbito de la toma de decisiones estratégicas, se designa a un abogado del diablo (un individuo o un grupo) para señalar posibles errores o riesgos en una estrategia alternativa mediante un análisis formal.