El transporte público regular en Lima y Callao comprende al servicio de movilidad urbana colectiva brindado por empresas concesionarias que, de forma autofinanciada, operan diversas rutas en el área metropolitana de Lima haciendo uso de combis, microbuses y buses. Desde 2019, su administración y regulación está a cargo de la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU).
El sistema se rige a partir de autorizaciones concedidas a empresas de transporte, que en muchos casos subarriendan las rutas a los dueños de las unidades y estos, a los choferes y cobradores de las unidades de transporte, conformando el denominado sistema comisionista-afiliador.
Contexto
Etimología de «micro» La palabra micro se usa en el español costeño peruano como una abreviatura de microbús (minibús). Mientras que los buses se conocen como «micros», los más pequeños se conocen como combis. Pero generalmente a combis, custer o coaster (variación de la anterior) o buses se les conoce como micro.
Estadísticas La gran mayoría de ciudadanos (75%) de Lima y Callao utiliza el transporte público para desplazarse. Según un informe, la cantidad promedio de tiempo que las personas pasan viajando en transporte público en Lima, por ejemplo, hacia y desde el trabajo, en un día laborable es de 30 a 60 minutos. El 25% de los usuarios de transporte público, viajan durante más de 2 horas todos los días. La cantidad promedio de tiempo que las personas esperan en una "parada" o estación (en el caso del Metropolitano) para el transporte público es de 14 minutos, mientras que el 19% de los pasajeros esperan más de 20 minutos en promedio todos los días. La distancia media que las personas suelen recorrer en un solo viaje en transporte público es de 8,1 km, mientras que el 17 % viaja durante más de 12 km en una sola dirección. miniaturadeimagen|Bus de la ruta 8108 de la empresa Los Chinos, más conocida por su acrónimo ETUCHISA.
Historia
El primer sistema de transporte público de buses data de 1921, coincidiendo la llegada del automóvil al Perú. Estos cubrían pocos y limitados servicios, ante la popularidad de los tranvías. Las pocas líneas de transporte público de aquel entonces no tenían ninguna especie de código con el que se podría identificar, solo por el color y recorrido de las rutas. En 1927. el presidente Augusto B. Leguía monopolizó las rutas de aquel entonces a una empresa llamada Compañía Metropolitana, de capitales norteamericanos, ocasionando protestas de los transportistas en contra de dicho monopolio. En 1931, después del derrocamiento del presidente, la medida de concesión fue anulada por un Tribunal Arbitral ad hoc. Por ende, no hubo más intentos de realizar una operadora total de transporte público en la ciudad.
Por el año 1940, se crea el Servicio Municipal de Transportes, siendo operada por la Municipalidad de Lima, no obstante, esta fue disuelta por temas administrativos. Al comenzar la migración andina a la ciudad de Lima, la situación comenzó a ser un poco caótica e informal y esto fue aprovechado para la popularización de las rutas, creando nuevas rutas y empresas para cubrirlas. También se originan los primeros colectivos o rutas informales, aprovechando la situación migratoria, competiendo con las rutas de transporte público. En 1960, la mayoría de las empresas que existían quebraron, por ende, los trabajadores de estas crearon sus propias cooperativas de transporte para tratar de administrar sus rutas asignadas inicialmente. Por ello, el Ministerio de Fomento y Obras Públicas otorga ciertos beneficios para los operadores de rutas que subsistían, pero luego de 5 años, esta medida fue anulada.
En 1965, la Municipalidad de Lima crea la Administradora Paramunicipal de Transporte de Lima (APTL), por el entonces alcalde Luis Bedoya Reyes, para atender a los usuarios que fueron afectados por el quiebre de las empresas de transporte. Este comenzó a funcionar con 265 buses alemanes Büssing Senator, cubriendo las rutas del fenecido Servicio Municipal de Transportes; además creando nuevas rutas, según el crecimiento de la capital. Paralelamente se creó una empresa organizada por las municipalidades de los distritos de Comas y el Rímac, abreviada SPTC que cubrían ciertas rutas de la capital con una flota de 122 buses españoles Pegaso 5022 de carrocerías Seida y Hugas, sin embargo, por su ineficacia, desaparecieron en su totalidad, alrededor de 1973. A fines de la década de los 60´, se comenzó a reordenar el transporte limeño, realizándose la primera reforma de transporte en Lima, estando a cargo de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Esta entidad creó y autorizó una especie de término para referirse a estas rutas: los Comités de Microbuses, e importó Microbuses italianos marca OM con carrocerías Borsani, que luego en inicios de los 70 fueron consolidados sobre todo con microbuses Dodge D300 carrozados en su mayoría por Moraveco. Posteriormente a fines de la década de los 70´, se formalizarían las Líneas y Rutas de Microbuses.
En 1975 aparece Transportes Lima Metropolitana Empresa de Propiedad Social (TLMEPS) y sus rutas que eran originalmente de las antiguas Cooperativas de Transporte que se fusionaron para este proyecto, ingresando con 285 buses Volvo con carrocerías Thomas, hecho que hace que las rutas de la APTL desaparezcan poco a poco, debido a la superposición de sus rutas, las nuevas y modernas unidades que poseía TLMEPS y ciertos imprevistos sobre la falta de los repuestos para sus unidades. En ese mismo año se crea la Empresa Nacional del Transporte Urbano del Perú (Enatru Perú S.A.), como empresa del Estado y competidor de las rutas tradicionales privadas por la Ley N° 21513, y, durante el segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry en 1981, adquiere gran carácter nacional. Sus modelos de buses fueron Volvo modelo Enatru 80 carrozados por las empresas Camena y Moraveco, ensamblados en Perú, Volvo Marcopolo (diseño San Remo), desde Brasil, y, entre 1986 y 1988 con el primer gobierno de Alan García, llegan grandes cantidades de buses Mercedes-Benz. Esto hizo que se creen más rutas y servicios Expresos. Sin embargo, los Comités, Líneas y Rutas de Microbuses eran dominantes entre la población, motivo que desencadenó el fracaso de ENATRU poco a poco.
Debido a la gran crisis económica del gobierno y la época del terrorismo en el Perú, hace que todas las empresas estatales y privadas resulten perjudicadas, debido a la falta de presupuesto y la destrucción de unidades por terroristas. Esto hizo que varias empresas o rutas desaparecieran. Todo esto se tranquilizó con las acciones realizadas por el gobierno de Alberto Fujimori para combatir ello.
En la década de 1990, y tras la crisis y quiebra de ENATRU, se inició un proceso de liberalización total del transporte público en Lima. En julio de 1991, se promulgó el Decreto Legislativo N° 651 que promovía la libre competencia y tarifas diversas en el transporte urbano e interurbano. También se decidió facilitar los requisitos y autorizaciones, para que una persona natural o jurídica brinde el servicio de transporte público. En julio de 1992, ENATRU comienza a ser privatizado, ofreciendo las unidades a los choferes, para que los administren. En octubre del mismo año, con la Ley N° 25789, el gobierno derogó todas las disposiciones que prohibían o restringían la importación de bienes usados entre ellos los buses, camionetas rurales o combis y autos. En un principio, este hecho consiguió tener mayor oferta, así como la aumentar la cobertura de transporte que aún no había llegado a zonas periféricas de la ciudad;http://elcomercio.pe/opinion/columnistas/venceran-al-pago-poco-y-subo-donde-y-cuando-quiero-noticia-1755206?ref=flujo_tags_517126&ft=nota_8&e=titulo sin embargo, el servicio era deficiente en cuanto a estándares de seguridad y comodidad. En ese año aparecieron masivamente las combis y minibuses o custers de marcas asiáticas, siendo las primeras, convertidas para transporte de pasajeros, ya que originalmente eran utilizadas para carga.
En noviembre de 1993, se privatizaron todas las líneas de ENATRU y se decidió realizar una nueva reforma de transporte, que estará a cargo de la autorización de rutas por parte de la Municipalidad de Lima y la del Callao. Estos asignaran una nueva nomenclatura alfanumérica de códigos para rutas que circulen en su jurisdicción, no obstante, también se creó códigos de rutas especiales, para que las rutas limeñas puedan circular sin problemas por la jurisdicción chalaca.
Durante la gestión del alcalde Alberto Andrade (1996-2003), se aprobó ciertas normas para ordenar al transporte, tratándose generalmente sobre los permisos y tipo de propiedad de las unidades de transporte. Estos tuvieron resultados limitados. En su mandato se crea la Dirección Municipal de Transporte Urbano (DMTU) y el Servicio de Taxi Metropolitano (SETAME), predecesores de la Gerencia de Transporte Urbano (2003 - 2019), hoy absorbida por el Estado. Asimismo, recibe la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico (AATE) del Ministerio de la Presidencia con intención de relanzar la obra, la municipalidad tuvo a la entidad hasta 2009 que volvió al Poder Ejecutivo (MTC).
El sistema de la Ley N° 25789 se mantuvo hasta finales de la década del 2000, donde gracias a la adquisición de vehículos fabricados a gas natural, se pudieron reemplazar antiguas unidades por buses modernos de unos 9 a 12 metros. Sin embargo, había una problemática en la antigüedad de las unidades. Lima era la ciudad iberoamericana con mayor antigüedad de flota que las demás. Las autorizaciones y rentabilidad de las rutas hacían que en calles o principales vías de la ciudad circulen decenas de rutas de transporte público, haciendo que haya más congestión vehicular y tiempo de pérdida para los usuarios.
Durante la gestión del exalcalde Luis Castañeda Lossio, se realizó una mejora considerable del transporte, pues invirtió e inauguró la Línea 1 del Metro de Lima y Callao (con apoyo estatal) y el sistema de buses BRT llamado el Metropolitano (basándose en una idea de Alberto Andrade, pues, una de las propuestas de su nueva gestión era que, si lograba postular al cargo, haría un proyecto de Corredores Segregados de Alta Capacidad (COSAC) para buses denominado Lima Bus, que serían entregados en concesión), utilizándose como vía principal el carril central de la Vía Expresa Luis Fernán Bedoya Reyes, conocida también como Avenida Paseo de La República. Además, se comenzó a realizar otra gran reforma del transporte, inspirados en los éxitos de reorganización de transporte en otras ciudades de Sudamérica, en donde se inició varios procesos en áreas de mejorar el traslado de pasajeros.
Se crean las rutas REZNA, por la Ordenanza Nro. 1599 Estos son un conjunto de rutas de transporte público que circulaban por zonas periféricas de la ciudad. Estas no tenían que tener más de 10 kilómetros de recorrido. Esta ordenanza implementó más cosas relativas al nuevo Sistema Integrado de Transporte de Lima y Callao (SIT) y nuevas disposiciones para las rutas y sus operadores, además de sanciones para los que no se adecúen a estas nuevas normas.
Hubo una nueva reforma, realizada en el 2014, tuvo como objetivo crear un nuevo Sistema Integrado de Transporte (SIT), siendo aprobada por la Ordenanza Nro. 1613, ordenando el transporte, reducir la cantidad de accidentes fatales producidas por las unidades, aprobando ordenanzas y proyectando Corredores complementarios y sus fases de licitación, tener una tarifa única, cómoda e integrada, el cambio total de los códigos de rutas de alfanuméricos a solo numéricos, la eliminación del permiso a rutas que no cumplían con los nuevos requisitos, reducir la contaminación ambiental, entre otras nuevas cosas. Esto tuvo cierta incertidumbre, debido a que las empresas elegidas no tenían un exacto conocimiento si continuarán sus operaciones el próximo año.