La historia de la Argentina entre 1963 y 1983Cualquier división de la historia argentina es arbitraria, y existen al menos tantas como historiadores que la hayan intentado. En este artículo se utiliza una división en tres etapas históricas de duración relativamente similar desde la Revolución de Mayo hasta la actualidad: una etapa formativa, durante la cual se estableció la estructura política y geográfica de la Argentina actual y el modelo económico agroexportador; una segunda etapa, en que ese modelo no fue puesto en duda más que en aspectos marginales, y los conflictos fueron generalmente de tipo político-ideológico; y una tercera etapa, en que el modelo agroexportador fue puesto sistemáticamente en cuestión, y durante el cual estuvieron vigentes los tres partidos que hasta la fecha han dominado la escena política: el radicalismo, el peronismo y el liberalismo, que durante la mayor parte de este ciclo sólo pudo acceder al poder por medio de gobiernos de facto. En este esquema, esta última etapa se ha dividido en cuatro períodos de veinte años cada uno —una división por razones de simetría, casi completamente arbitraria— más un período que refiere a la historia actual, desde el triunfo de La Libertad Avanza, un partido económicamente libertario y socialmente conservador. estuvo marcada por una inestabilidad política acentuada, la imposición de dictaduras de larga duración y una violencia creciente en el marco de la Guerra Fría (1947-1991), el surgimiento de la juventud como sector social y cultural diferenciado, y el crecimiento exponencial de la deuda externa.
En los veinte años del período se sucedieron 12 presidentes (Guido, Illia, Onganía, Levingston, Lanusse, Cámpora, Lastiri, Perón, Martínez de Perón, Videla, Viola, Galtieri y Bignone), de los cuales siete fueron dictadores. La continuidad de la violencia política y la ilegitimidad de los gobiernos había comenzado con el Bombardeo de Plaza de Mayo y el golpe de Estado de 1955.
Hacia el final del período, tras el régimen de terrorismo de Estado impuesto por la última dictadura (1976-1983) y la guerra de las Malvinas (1982), las Fuerzas Armadas entregaron el gobierno a los civiles sin condicionamientos, estableciéndose un «pacto democrático» de carácter «refundacional» basado en un amplio consenso multipartidario y multisectorial para respetar la democracia y la legitimidad de los diversos sectores, como único camino aceptable para resolver los conflictos y acabar con la serie de golpes de Estado iniciada en 1930.
Antecedentes
La Argentina, que había empezado a organizarse independientemente en 1810, atravesó sus primeros 70 años de vida sumida en continuas guerras civiles; el período conservador que duró hasta 1916 presenció un acelerado crecimiento económico, apoyado en un modelo agroexportador. La reforma electoral que estableció el sufragio secreto y obligatorio para varones, llevó al gobierno en 1916 a Hipólito Yrigoyen de la Unión Cívica Radical que tomó importantes medidas de democratización económica, educativa, social y de género. Los sindicatos y el Partido Socialista por su parte denunciaron las masacres obreras y la acción de grupos parapoliciales,Durante el gobierno radical se produjeron las mayores masacres obreras de la historia argentina, como la Semana trágica y los fusilamientos de la Patagonia, donde fueron asesinados miles de obreros y obreras. El gobierno radical favoreció también la creación de grupos parapoliciales como la Liga Patriótica Argentina. en tanto que conservadores y radicales antipersonalistas denunciaban sus prácticas autoritarias,El gobierno de Yrigoyen decretó 18 intervenciones de provincias entre 1917 y 1921 y se vio envuelto en magnicidios como el asesinato del senador radical disidente Carlos Washington Lencinas en 1929. calificando al gobierno de dictadura, mientras que los trust petroleros anglo-holandeses y estadounidenses operaban contra la política petrolera yrigoyenista a partir de la creación de la empresa estatal YPF. En 1930 Yrigoyen fue derrocado en el primero de los golpes de estado cívico-militar que afectarían al país durante más de medio siglo. El gobierno de constitucional de Yrigoyen fue sucedido por un período conocido como la "Década Infame", que luego de una breve dictadura estableció un régimen fraudulento conducido por una alianza de radicales antiyrigoyenistas, conservadores y socialistas, impuso una restauración conservadora basada en la proscripción del radicalismo, la dependencia del capital británico y la corrupción generalizada.
En 1943, sectores heterogéneos de las Fuerzas Armadas derrocaron al régimen conservador y establecieron una dictadura militar dentro de la cual que pugnaron diversas corrientes con sucesivos cambios de poder y golpes internos. Entre esos sectores un pequeño grupo conducido por el coronel Juan Domingo Perón, estableció una alianza con los principales sindicatos socialistas y sindicalistas revolucionarios, logrando importantes conquistas laborales. En 1945 se formó alrededor de la embajada de Estados Unidos liderada por Spruille Braden, una amplia oposición que se definió como "antiperonista", que a comienzos de octubre impulsó un nuevo golpe interno que dispuso el desplazamiento y detención de Perón, pero preservando a Edelmiro Farrell al frente de la dictadura. Pero una gran manifestación obrera realizada el 17 de octubre de 1945, logró liberar a Perón y el gobierno militar se vio obligado a llamar a elecciones. La mayoría de los sindicatos socialistas y sindicalistas revolucionarios formaron el Partido Laborista para impulsar la candidatura presidencial del coronel Juan Domingo Perón, contra una alianza de todos los partidos políticos existentes hasta entonces denominada la Unión Democrática, dando origen a un nuevo movimiento político, el peronismo, que ganó las elecciones y asumió el gobierno en junio de 1946; tras una reforma constitucional, Perón fue reelegido y asumió su segunda presidencia en 1952.
Durante los nueve años de la presidencia de Perón, el país se transformó rápidamente, incorporando a una amplia mayoría de la población a los beneficios de un estado de bienestar, se generalizaron los derechos sociales, se reconoció el derecho al voto y la igualdad jurídica de las mujeres, se establecieron los derechos políticos de la población de los territorios nacionales mediante su provincialización, se potenció el papel del Estado en la economía y se inició un acelerado proceso de sustitución de importaciones, que aspiraba a dejar atrás definitivamente el modelo agroexportador.
En el ámbito internacional e ideológico, el gobierno peronista impulsó una doctrina de defensa de la democracia basada en la armonía y la justicia, crítica tanto del "individualismo egoísta", como de la "anulación del individuo por el Estado" que se denominó "tercera posición", adoptando una postura de no alineamiento en la recién iniciada Guerra Fría y de promoción de un proceso de "unión continental a base de Argentina, Brasil y Chile" (Pacto ABC).
La lucha entre peronistas y antiperonistas escaló en violencia. Sectores importantes de los partidos opositores conspiraron con grupos militares para derrocar al gobierno constitucional recurriendo al terrorismo o a la preparación de golpes de estado. Los diarios de mayor tiraje (La Prensa, La Nación, La Razón, Clarín, El Mundo, La Vanguardia, Crítica y Noticias Gráficas, así como todas las radios, se negaron a difundir noticias sobre la campaña electoral peronista y ni siquiera mencionaban el nombre de Perón en sus ediciones. En 1951 fue desarticulado un golpe de Estado durante el cual fue asesinado el sargento Miguel Farina por no rendirse ante los golpistas Cientos de opositores sospechados de haber tenido complicidad con el golpe fueron detenidos, de los cuales 111 fueron condenados por la justicia. En 1953 grupos opositores al peronismo realizaron un atentado terrorista en la Plaza de Mayo durante una manifestación peronista en la que fueron asesinados Santa Festigiata D’ Amico, Mario Pérez, León David Roumeaux, Osvaldo Mouché, Salvador Manes y José Ignacio Couta. En junio de 1955 grupos opositores al peronismo organizaron un nuevo golpe de Estado, en cuyo transcurso bombardearon con aviones de guerra la Plaza de Mayo asesinando a 308 personas, entre ellas 23 mujeres, 6 niños y niñas y 111 militantes sindicales peronistas, además de decenas de personas que no pudieron ser identificadas debido a las severas mutilaciones y quemaduras sufridas. Al día siguiente del Bombardeo a Plaza de Mayo el médico Juan Ingalinella y otros militantes comunistas realizan una manifestación en defensa del gobierno constitucional de Perón, razón por la cual varios policías de Santa Fe lo detuvieron y luego de torturarlo y asesinarlo, hicieron desaparecer su cuerpo; el gobierno exoneró y detuvo a los policías sospechosos que fueron juzgados y finalmente condenados por homicidio simple en 1963. Cientos de golpistas y terroristas huyeron del país para evitar ser detenidos y enjuiciados por sus delitos, exiliándose la mayoría de ellos en Uruguay, para volver luego del derrocamiento de Perón, sin que ninguno de ellos haya sido sometido a proceso. El gobierno por su parte ejerció presión económica sobre los diarios opositores, • y creó una red de medios de prensa que, al igual que la totalidad de las radios, controlaba en forma directa o a través de allegados. Se realizó una política propagandística para afianzar el gobierno que alcanzaba incluso a los libros escolares de los niños. Cientos de opositores fueron detenidos y hubo comprobados casos de torturas policiales como el del estudiante Mario Ernesto Bravo (la policía argentina recurría sistemáticamente a la tortura desde fines de la década de 1910, durante el gobierno de Yrigoyen).
El peronismo logró mantener el control de la política nacional hasta fines de 1954, cuando se inició un inesperado y –para muchos– incomprensible enfrentamiento entre la Iglesia Católica y el gobierno. En junio de 1955 la oposición antiperonista realizó un intento de golpe de Estado que incluyó un sangriento bombardeo de la Plaza de Mayo en el que fueron asesinadas más de 308 personas. Tres meses después, Perón y todos los poderes constitucionales fueron derrocados por medio de un golpe de Estado militar con apoyo civil. Ciento cincuenta y seis personas fueron asesinadas y miles fueron detenidas. Una dictadura tomó el poder con el nombre de "Revolución Libertadora". Perón marchó al exilio, en el que permanecería los siguientes dieciocho años.
Tras un efímero intento de dictadura que preservara los avances sociales del peronismo, dirigido por el general Eduardo Lonardi, la Revolución Libertadora encumbró como dictador a Pedro Eugenio Aramburu que inició una política de persecuciones y detenciones masivas con el fin "desperonizar" al país y establecer una economía más ligada al orden mundial de posguerra, bajo el liderazgo de Estados Unidos. La mayoría de los partidos que fueron opositores al peronismo (UCR, PS, PDN, PDP, PDC) integraron la dictadura formando la Junta Consultiva Nacional. Se consideró delito incluso el canto de la marcha peronista. Un intento de contragolpe de estado fue aplastado y sus líderes –además de decenas de civiles– fueron fusilados o asesinados clandestinamente. • La reforma constitucional de 1949 fue dejada sin efecto y la dictadura patrocinó una nueva reforma constitucional impugnada por gran parte del arco político. La dictadura prohibió los diarios opositores y controló los medios de comunicación. Miles de opositores fueron detenidos y la policía recurrió sistemáticamente a la tortura.
No obstante, el peronismo no desapareció: una inorgánica "resistencia peronista" alarmaba continuamente al país por medio de atentados incruentos, mientras varios grupos intentaban evadir la proscripción por medio de varios partidos "neoperonistas". En las elecciones sindicales de 1957 el peronismo volvió a ganar la mayoría de los sindicatos.