La intoxicación por etilenglicol es causada por la ingestión de etilenglicol, el ingrediente primario de los anticongelantes para automóviles. El etilenglicol es un líquido tóxico, incoloro, inodoro y casi no volátil que algunas veces es consumido por los niños y animales debido a su sabor dulce. El benzoato de denatonio es una sustancia amargante que a veces se añade a los anticongelantes para prevenir la ingestión accidental o deliberada.
Después de la ingestión se presentan síntomas como vómitos, hiperventilación, acidosis metabólica, disfunción cardiovascular e insuficiencia renal aguda. El etilenglicol mismo no es el principal causantes de la intoxicación, sino sus metabolitos, principalmente el ácido glicólico y el ácido oxálico. El tratamiento por intoxicación necesita iniciarse tan pronto como pueda ser posible después de la ingestión para que sea más efectivo. En animales, una vez que se presenta la insuficiencia renal, el pronóstico no es nada favorable. Para obtener un diagnóstico médico totalmente fiable es necesaria la medición de etilenglicol en la sangre. Sin embargo, muchos hospitales no cuentan con las facilidades necesarias para llevar a cabo esta prueba, en este caso, la intoxicación se diagnostica por los signos de alteraciones en la bioquímica del cuerpo, como la presencia de cristales de oxalato de calcio en la orina. El tratamiento consiste en estabilizar al paciente y el uso de antídotos, como etanol o fomepizol (antizol). Los antídotos actúan mediante el bloqueo de la enzima responsable de la metabolización del etilenglicol, que impide la formación de metabolitos y detiene así la progresión de la intoxicación. La hemodiálisis también puede utilizarse para ayudar a eliminar el etilenglicol y sus metabolitos de la sangre. Mientras se lleva a cabo el tratamiento médico, el pronóstico es generalmente bueno y la mayoría de los pacientes se recuperan completamente.
Fuentes de etilenglicol Las fuentes más comunes de etilenglicol son los anticongelantes para automóviles o los enfriadores para radiadores, donde las concentraciones de este compuesto son realmente altas. También contienen etilenglicol los líquidos para limpiar los parabrisas, los que se utilizan en el sistema de frenado de los automóviles, y en revelado de fotografías, además de barnices, solventes y pinturas. Algunas personas usan anticongelantes en el retrete para evitar que el agua se congele en las cañerías durante el invierno, lo que resulta en envenenamiento de los perros y otros animales que beban de él. También hay cantidades pequeñas de etilenglicol en adornos navideños tales como las bolas de nieve de cristal.
La fuente más importante de envenenamiento por etilenglicol son las operaciones de deshielo y anticongelamiento de los aviones. El anticongelante expulsado por las aeronaves puede contaminar los terrenos y canales de agua cerca de los aeropuertos en regiones con climas fríos. El etilenglicol también se utiliza en la manufactura de productos de poliéster.
Signos y síntomas Los signos de envenenamiento por etilenglicol dependen del tiempo transcurrido después de su ingesta. Los síntomas generalmente se presentan en tres etapas diferenciadas, aunque no en todos los casos: Etapa 1 (30 minutos a 12 horas): Se dan síntomas neurológicos y gastrointestinales, que pueden parecerse en extremo a los de una intoxicación por exceso de alcohol. Los individuos afectados pueden sentirse mareados, presentar falta de coordinación en los movimientos musculares, babear en exceso y sentirse deprimidos. A veces se presentan trastornos del habla, convulsiones, movimientos anormales de los ojos, dolores de cabeza y confusión. La irritación del estómago por la ingesta de etilenglicol puede causar náusea y vómitos. También se ha observado un exceso de sed y micción. Etapa 2 (30 a 36 horas): Con el paso del tiempo el cuerpo elimina el etilenglicol y desaparencen los síntomas anteriores, pero al metabolizarse se generan otras toxinas más dañinas. El ritmo cardíaco puede empezar a elevarse, aparece una hiperventilación o dificultad severa para respirar y una deshidratación que puede causar hipotensión, y colapso cardiovascular. Es característico que se produzca acidosis metabólica como resultado de la acumulación de ácidos orgánicos formados por la degradación del etilenglicol. Las bajas concentraciones de calcio en la sangre sobreactivan los reflejos musculares y puede darse un alargamiento del intervalo QT y arritmias cardíacas. Si no se trata a tiempo, la muerte puede presentarse en este periodo. Etapa 3 (24 a 72 horas): El fallo renal es el resultado final del envenenamiento por etilenglicol debido al desarrollo secundario de cristales de calcio en los riñones. En los gatos, esta etapa ocurre entre las 12 a 24 horas de haber ingerido etilenglicol. En los perros, ocurre a las 36 a 72 horas. En esta etapa se pueden observar letargo severo, depresión, vómito, convulsiones y falta de apetito. Otros síntomas incluyen la necrosis tubular aguda, glóbulos rojos y exceso de proteínas en la orina, dolor en la baja espalda, escasa producción de orina y elevadas concentraciones de potasio en sangre. El fallo renal puede ser reversible, pero se requieren semanas o meses de tratamiento por hemodiálisis para poder recuperar la función renal.
Fisiopatología
Los dos principales sistemas afectados por el etilenglicol son el sistema nervioso central y los riñones. El sistema nervioso central se ve afectado tempranamente en el curso del envenenamiento como resultado de una acción directa del etilenglicol. Este causa síntomas similares a los de una intoxicación etílica, como la pérdida de conciencia o el coma, así como convulsiones. El etilenglicol es transformado por la enzima alcohol deshidrogenasa en glicolaldehído, el cual posteriormente se oxida a ácido glicólico. El aumento de metabolitos puede causar encefalopatía o edema cerebral. La acumulación de ácido glicólico causa acidosis metabólica. Además, como un efecto secundario de los dos primeros pasos del metabolismo del etilenglicol, se da un incremento en la concentración sanguínea de ácido láctico lo que contribuye a la acidosis láctica. La formación de metabolitos ácidos también causa la inhibición de otras vías metabólicas, tales como la fosforilación oxidativa. Los efectos metabólicos ocurren de 12 a 36 horas después de la ingestión.
La toxicidad renal se produce de 24 a 72 horas después de la ingestión y es causada por un efecto citotóxico directo del ácido glicólico, que es posteriormente metabolizado a ácido glioxílico y finalmente a ácido oxálico. El ácido oxálico se une con el calcio para formar cristales de oxalato de calcio que pueden causar daños en muchas partes del cuerpo, incluyendo el cerebro, el corazón, los riñones y los pulmones. La acumulación de estos cristales en los riñones conduce a la oliguria o insuficiencia renal aguda. El paso limitante en este proceso es la conversión de ácido glicólico a ácido glioxílico.
Toxicidad El etilenglicol es tóxico para los seres humanos y para otros mamíferos. En las ratas la dosis letal media oral está en 4700 mg/kg. En los seres humanos, la dosis letal es mucho más baja, 1,4 ml/kg (1,56 g/kg) de etilenglicol puro. Esto equivale aproximadamente a 224 ml de etilenglicol diluido al 50 % para un adulto de 80 kg, y 56 ml para un niño de 20 kg. Aunque a veces es posible sobrevivir a dosis mucho más altas con tratamiento médico, también se puede producir la muerte de un adulto con solo 30 ml del concentrado. En el Sistema Mundialmente Armonizado de Clasificación y Etiquetado de Productos Químicos (GHS), el etilenglicol se clasifica como una sustancia «nociva» (Xn), y según la regulación europea, pertenece a la categoría 4 de sustancias tóxicas.
El etilenglicol tiene una baja presión de vapor; no se evapora fácilmente a temperaturas normales y por lo tanto, no se suelen producir altas concentraciones en el aire; por tanto, el riesgo de intoxicación por inhalación es bajo, y por esta vía no suele causar más que irritación y tos, síntomas que también sirven para alertar de su presencia y prevenir una exposición prolongada. El etilenglicol no se absorbe bien a través de la piel, por lo que la intoxicación por la exposición dérmica tampoco es común.
Prevención Existen productos anticongelantes para uso automotriz que contienen otras sustancias en lugar de etilenglicol; el propilenglicol, por ejemplo, tiene propiedadedes similares al etilenglicol, pero es menos tóxico, y se degrada principalmente en ácido láctico y ácido pirúvico, productos que se encuentran de forma natural en el cuerpo como parte del metabolismo de la glucosa. Cuando se utilizan productos anticongelantes que contienen etilenglicol, las medidas de seguridad recomendadas incluyen: La limpieza inmediata y exhaustiva de cualquier derrame, por medio de la aspersión de arena para gatos u otro material que pueda absorber directamente el líquido. Una vez absorbido completamente, el material se retira en una bolsa de plástico sellada. La limpieza del área del derrame se completa con el cepillado con agua y jabón. Revisar regularmente los vehículos en busca de fugas. Almacenar los anticongelantes en sus envases de origen claramente marcados, en las zonas que no sean accesibles para las mascotas y niños pequeños. Mantener a las mascotas y a los niños pequeños alejados cuando se drena el radiador del automóvil. La eliminación del anticongelante sobrante en las estaciones de servicio. Si el anticongelante se usa en los baños, asegurar que la tapa del inodoro se encuentre bajada y la puerta cerrada.
Diagnóstico
Como muchos de los síntomas y signos clínicos del envenenamiento por etilenglicol no son específicos, el diagnóstico suele ser complicado. El diagnóstico más fiable consiste en medir la concentración de etilenglicol en la sangre. La presencia de etilenglicol en los fluidos biológicos puede determinarse por cromatografía de gases. Muchos de los laboratorios hospitalarios no tienen el equipo para llevar a cabo este análisis de sangre y, en su ausencia, el diagnóstico debe hacerse sobre la base de los síntomas clínicos del paciente. Una prueba útil para diagnosticar la intoxicación es la medición de la osmolaridad sérica por depresión del punto de congelación. La presencia de una gran brecha osmolar entre esta medida y los valores habituales para otras sustancias presentes en la sangre puede servir para confirmar el diagnóstico, pero una brecha osmolar normal no descarta la exposición al etilenglicol, debido a una amplia variabilidad individual y al metabolismo del etilenglicol, que disminuye su concentración en la sangre. La presencia de otros alcoholes tales como el etanol, isopropanol, metanol o condiciones como la cetoacidosis alcohólica o diabética, acidosis láctica, o insuficiencia renal también pueden producir un diagnóstico falso.
Otra anomalía que puede indicar envenenamiento por etilenglicol es la acidosis metabólica, particularmente si se presenta una gran brecha aniónica. Sin embargo, la acidosis también se puede presentar en casos de ingesta de metanol, salicilatos, hierro, isoniazida, paracetamol, teofilina o por condiciones tales como la uremia o la cetoacidosis diabética o alcohólica. La presencia de cristales de oxalato de calcio en una microscopía de orina puede corroborar la intoxicación, aunque estos cristales no se suelen formar hasta la última fase del envenenamiento, por lo que diagnóstico es tardío. Finalmente, muchos anticongelantes comerciales tienen fluoresceína, compuesto agregado para permitir detectar fugas en el radiador usando una lámpara de luz negra. Si se ha producido la ingestión de estos anticongelantes, se puede detectar la fluorescencia en la boca, la ropa, el vómito o en la orina del paciente, lo que puede ayudar a diagnosticar el envenenamiento.
Tratamientos
Estabilización y descontaminación