Carlos Ramírez de Arellano (Viana, 5 de mayo de 1377-Zaragoza, 26 de agosto de 1412), ricohombre castellano y navarro, fue II señor de los Cameros, (con capital en Nalda), Arellano, Subiza, Dicastillo, Andaluz, Cervera, Aguilar, Muro, Albelda, Viguera, Alcanadre, Ausejo, Murillo, Pinillos, Arrúbal y otras muchas villas.
También fue alférez mayor del pendón de la Divisa del rey y alférez mayor del infante Fernando el de Antequera, que posteriormente llegaría a reinar en Aragón como Fernando I.
Biografía Orígenes familiares Era hijo de Juan Ramírez de Arellano el Mozo, señor de Valtierra, Arriazu y Mendinueta, y de Teresa Manrique, señora de Fuente Muño, Villarmentero y Santillana, entre otras villas. Por parte paterna era nieto de Juan Ramírez de Arellano, señor de los Cameros, y de su segunda esposa, Venancia de Branc. Por parte materna era nieto de Garci II Fernández Manrique de Lara, señor de Amusco y adelantado mayor de Castilla, y de Teresa Vázquez de Toledo, su segunda esposa.
Fue hermano de Juan Ramírez de Arellano, que fue señor de Dicastillo y otras villas y falleció muy joven, y de Leonor de Arellano, que contrajo matrimonio con el ricohombre Juan Hurtado de Mendoza, que era hijo de Juan Hurtado de Mendoza y de María de Castilla y fue señor de Morón y Gormaz y mayordomo mayor del rey Juan II de Castilla.
Hay constancia de que el 5 de mayo de 1377 Carlos Ramírez de Arellano fue bautizado en Viana, y de que su padrino de bautismo fue el rey Carlos II de Navarra, quien le dio el nombre de Carlos, el título de ricohombre de Navarra, las pechas de Sesma y algunas otras donaciones, como señaló Luis de Salazar y Castro.291x291px|thumb|Miniatura medieval que representa la batalla de Aljubarrota, librada en 1385.|izquierda
Juventud y herencia de su abuelo (1385-1406) En 1385, falleció su padre en la batalla de Aljubarrota, junto con numerosos nobles castellanos. En el testamento que su abuelo, Juan Ramírez de Arellano, otorgó el 29 de octubre de 1385 en Soria, le legó todas las posesiones que tenía en el reino de Castilla, incluyendo aquellas que había adquirido por compra, las que había recibido de manos de los reyes Enrique II y Juan I, y las que habían pertenecido a su difunto padre, Juan Ramírez de Arellano el Mozo. Y Diago Hernando también confirmó que la mayoría de las posesiones de su abuelo en Castilla fueron legadas a su nieto Carlos Ramírez, a excepción de algunos lugares fronterizos entre Navarra y Castilla, como Murillo de Río Leza, Ausejo, Carbonera y Alcanadre, que fueron cedidos al hermano de Carlos, Juan Ramírez de Arellano.
Sin embargo, su abuelo también dispuso en su testamento que hasta que Carlos Ramírez alcanzase la mayoría de edad su tutoría y la custodia de sus bienes quedarían en manos, al igual que en el caso de sus hermanos, de Ramiro Sánchez de Arellano, que era hermano de Juan y debería encargarse del mantenimiento de la familia y de todos sus integrantes, incluyendo a sus «caballeros, escuderos y criados», como señaló Máximo Diago Hernando. Y Juan también ordenó en su testamento que en caso de que fallecieran sus nietos, todas sus posesiones en el reino de Navarra pasarían a su hermano Ramiro Sánchez, y en caso de que este último no dejara herederos, a Gonzalo Ramírez, y si este tampoco los dejara a Lope García de Ulloque, que era sobrino de Juan Ramírez por ser hijo de su hermana, Aldonza Ramírez de Arellano.500px|thumb|Vista del municipio de Munilla. (La Rioja).|centro
Y Juan Ramírez también legó en su testamento a su segunda esposa, Venancia de Branc, los señoríos de Andaluz y de Munilla, que tras su muerte pasarían a manos de su nieto Carlos, quien también heredaría si su tío abuelo Gonzalo Ramírez falleciera sin herederos el señorío de Viguera y la Casa de Isla-Llana, aunque estas últimas posesiones pasarían a manos de Juan, el hermano menor de Carlos, si este moría sin descendencia.
Su abuelo, Juan Ramírez de Arellano, falleció en 1385 según la mayoría de los autores, aunque otros afirman que murió en 1386, y conviene señalar que el tío abuelo de Carlos a quien le fue confiada su custodia, Ramiro Sánchez de Arellano, que falleció a finales de 1393 según algunos autores, era un ricohombre navarro que había sido enemigo de los monarcas de ese reino, y Diago Hernando afirmó que el resentimiento de Carlos II de Navarra hacia los miembros de la familia Ramírez de Arellano que se habían establecido en Castilla seguramente había disminuido notablemente en esos momentos, ya que en caso contrario no habría consentido, en opinión de ese autor, que Ramiro Sánchez de Arellano, que era su chambelán, merino de Estella y ricohombre de Navarra, se ocupara de administrar los bienes que sus sobrinos poseían en Castilla. Y además, Juan I de Castilla dispuso en su testamento, otorgado en 1385, que Carlos Ramírez de Arellano fuera el alférez mayor de su hijo segundogénito, el infante Fernando el de Antequera.
Entre 1387 y 1412, durante los reinados de Juan I, Enrique III y Juan II de Castilla, desempeñó el cargo de alférez mayor del pendón de la Divisa del rey,El historiador Álvaro Fernández de Córdova Miralles señaló que el pendón de la Divisa que portaba Carlos Ramírez de Arellano tal vez podría estar relacionado con el halcón que frecuentemente usó el rey Juan I de Castilla como emblema personal junto con otros animales mitológicos como dragones o grifos. Cfr. Fernández de Córdoba Miralles (2014), pp. 9 y 55. aunque Fernández de Córdova Miralles afirmó que no había encontrado pruebas de que esta magnate fuera el alférez mayor del pendón de la Divisa en el reinado de Enrique III, como otros sostienen, y señaló que ese oficio no había sido creado en esos momentos y que posiblemente se identificaría «más bien» con el de alférez mayor del pendón de la Divisa del Cordón de San Francisco, cuyo primer titular sería Juan Álvarez Osorio en 1417.207px|thumb|Retrato imaginario de Enrique III de Castilla. José María Rodríguez de Losada. (Ayuntamiento de León).
El 25 de noviembre de 1387 Carlos Ramírez fue uno de los confirmantes del privilegio por el que el rey Juan I de Castilla cedió la villa murciana de Alhama a Alfonso Yáñez Fajardo, adelantado mayor de Murcia. Y en la segunda columna de los confirmantes de ese privilegio, como señaló Salazar y Castro, aparecía el señor de los Cameros confirmando como «Don Carlos de Arellano, señor de los Cameros y Alferez mayor de la Divifa del Pendon conf».
En 1388 Carlos Ramírez de Arellano fue uno de los rehenes concedidos a Juan de Gante, duque de Lancaster e hijo del rey Eduardo III de Inglaterra, cuando este último y su esposa Constanza de Castilla, que era hija de Pedro I de Castilla, renunciaron a cualquier futura reclamación del trono castellano, siendo todo ello relatado, como señaló González Crespo, en el capítulo II del año 1388 de la Crónica del rey Don Juan I. Y en 1393 el rey Enrique III de Castilla confirmó a Carlos Ramírez de Arellano la posesión de todos los bienes y señoríos que su abuelo paterno, Juan Ramírez de Arellano, había recibido de los reyes Enrique II y Juan I.
Y Diago Hernando señaló que se desconoce cuándo se produjo la reconciliación entre los Ramírez de Arellano asentados en Castilla y los monarcas de Navarra, pero afirmó que en 1396 ya debía de haberse producido, porque hay constancia de que en esos momentos Carlos Ramírez de Arellano era escudero del rey Carlos III de Navarra, y en 1397, un año después, ya era uno de sus caballeros, y el rey Carlos III prometió recompensarle con una cantidad de rentas y bienes similares a las que sus antepasados habían tenido en Navarra, aunque en esos momentos no pudo devolverle esas posesiones porque se encontraban en manos de Carlos de Beaumont, alférez del rey de Navarra.
En 1398 el señor de los Cameros solicitó al rey Martín I de Aragón que le devolviera los castillos de Berdún y Escó, que habían pertenecido a su abuelo, Juan Ramírez de Arellano, y de los que en 1387 se había apoderado el rey Pedro IV de Aragón, pero la reclamación no fue aceptada y los herederos de Carlos Ramírez de Arellano continuaron reclamando tras su muerte, ocurrida en 1412, la posesión de ambos lugares, aunque infructuosamente. Y hay constancia de que en 1402 Carlos Ramírez satisfizo todas las deudas que los miembros de su casa tenían contraídas con la Corona castellana.
Carlos Ramírez contrajo matrimonio con Constanza Sarmiento, que fue señora de Berganzo, Villaumbroso y Villatoquite e hija del mariscal de Castilla Diego Gómez Sarmiento y de Leonor Enríquez de Castilla y bisnieta de Alfonso XI de Castilla. Y conviene señalar que en 1393 el rey Enrique III confirmó a Constanza Sarmiento la merced de los 20 escusados, es decir, exentos por privilegio de abonar impuestos, que su padre, el rey Juan I de Castilla, había concedido a su padre, Diego Gómez Sarmiento, en sus villas de Villaumbroso y Villatoquite.
Actuaciones en los reinos de Castilla y Navarra (1406-1412)
thumb|223px|Retrato imaginario de Fernando I de Aragón, de Manuel Aguirre y Monsalbe. Ca. 1851-1854. (Diputación Provincial de Zaragoza).|izquierda A principios del Carlos Ramírez de Arellano volvió a formar parte, como señaló Diago Hernando, de la «sociedad política navarra», y en 1406, año en que falleció Enrique III de Castilla, se convirtió en vasallo del rey Carlos III de Navarra, aunque al mismo tiempo continuó siendo súbdito del rey de Castilla. Y una de las condiciones que se incluyeron en el homenaje que el señor de los Cameros prestó al monarca navarro fue que si estallaba un conflicto entre castellanos y navarros Carlos Ramírez devolvería a Carlos III todas las fortalezas o plazas que tenía en su reino, aunque cuando se alcanzara la paz entre ambos países todas ellas pasarían de nuevo a sus manos.
Y en 1406, año de la muerte de Enrique III de Castilla, Carlos estuvo presente cuando la reina Catalina de Lancáster y el infante Fernando el de Antequera, hermano del difunto Enrique III, juraron cumplir fielmente sus obligaciones como tutores del rey Juan II de Castilla. Y desde el año 1407 Carlos Ramírez de Arellano acompañó al mencionado infante, como señaló González Crespo, en las campañas que emprendió contra los musulmanes del reino nazarí de Granada, y hay constancia de que Carlos fue nombrado por el infante alcalde de la villa de Zahara de la Sierra, que fue conquistada por los castellanos en 1407. Y también está documentado que en la campaña que se llevó a cabo en ese mismo año contra los granadinos el señor de los Cameros fue uno de los capitanes que combatieron en el asedio de Setenil, que fue levantado el 25 de octubre de 1407 sin haber conseguido la conquista de la plaza.
Y en la Crónica de Juan II, que fue citada por González Crespo, consta que Carlos Ramírez de Arellano, que era uno de «los grandes destos Reinos», estuvo presente en las Cortes de Guadalajara de 1408, y también está documentado que el 1 de mayo de 1408 adquirió en la ciudad de Guadalajara, y por una suma de 6.000 maravedís, las posesiones que tenía en la zona de los Cameros una dama llamada Beatriz Ferrans. Y ese mismo año, el rey Juan II de Castilla confirmó a Carlos Ramírez la posesión de todas las mercedes que su difunto abuelo, Juan Ramírez de Arellano, había recibido de los anteriores monarcas castellanos.