thumb|Interior de la Galleria Umberto I. Con el nombre de Risanamento de Nápoles () se designa la gran intervención urbanística que transformó radicalmente la apariencia de la mayor parte de los barrios históricos de la ciudad de Nápoles, Italia, en algunos casos (Chiaia, Pendino, Porto, Mercato y Vicaria) sustituyendo casi totalmente las construcciones preexistentes (en ocasiones de gran valor histórico o artístico) con nuevos edificios, nuevas plazas y nuevas calles.

Esta intervención, planteada desde la mitad del , fue realizada tras una gravísima epidemia de cólera producida en 1884. Bajo el impulso del alcalde Nicola Amore, en 1885 se aprobó la Legge per il risanamento della città di Napoli (Ley para el risanamento de la ciudad de Nápoles) y el 15 de diciembre de 1888 se fundó la Società pel Risanamento di Napoli (Sociedad para el Risanamento de Nápoles) con el objetivo de resolver el problema de la degradación de algunas zonas de la ciudad, que había sido, según el alcalde Amore, la causa principal de la difusión del cólera.

Se decidió demoler numerosos edificios para hacer espacio al Corso Umberto I, la Piazza Nicola Amore, la Piazza Giovanni Bovio y la Galleria Umberto I. En realidad, a las espaldas de los grandes edificios umbertinos la situación permaneció inalterada: solo sirvieron para esconder la degradación y pobreza de estos barrios en lugar de resolver el problema.

Antecedentes: intervenciones urbanísticas en Nápoles en el En 1839 el Consejo Urbanístico creado por decreto por Fernando II de Borbón (y que se transformaría en 1861 en el Consejo Comunal) había identificado la mayor parte de los problemas urbanísticos de la ciudad. Los objetivos que el Consejo consideraba necesario conseguir eran: La creación de un barrio obrero al este de la ciudad, en función de la ampliación del puerto y las instalaciones industriales. La construcción de barrios residenciales al oeste y en las colinas de Posillipo y Vomero. La conexión rápida entre el centro histórico y las nuevas zonas de expansión mediante galerías excavadas en las colinas y funiculares. Rápidas comunicaciones entre el este y el oeste de la ciudad a través de la remodelación del paseo marítimo o la ampliación de Via Chiaia. Intervenciones radicales en el centro histórico mediante masivas demoliciones y la creación de avenidas rectas que destruyeran cualquier edificación anterior.

Otros temas recurrentes eran la remodelación de la zona frente al Museo Nazionale, la creación de Via Duomo y una nueva calle entre la Estación Central y el centro de la ciudad, la recuperación de los fondachi (almacenes portuarios), la remodelación de la Piazza Municipio; y la creación de las infraestructuras necesarias para una gran ciudad.

Las primeras intervenciones en el centro histórico thumb|Interior de la Galleria Principe di Napoli. thumb|La Via Duomo. La primera intervención se realizó en el barrio de San Lorenzo en 1852, pero las obras se suspendieron a causa de retrasos burocráticos, problemas debidos a la orografía del terreno, y, sobre todo, por las dificultades unidas a la expropiación de grandes conventos.

Fue necesario esperar a la unificación italiana para que se afrontara de nuevo el problema mediante un concurso, convocado el 12 de marzo de 1861. El encargo se otorgó a cuatro de los grupos participantes, cuyo proyecto estaba condicionado por las peticiones del Consejo Comunal.

Se aprobó la planimetría de una nueva calle paralela a la Via Costantinopoli, desde el Museo a la Piazza del Gesù. El año siguiente se adjudicó al costructor Errico Hetch, pero a causa de cuestiones burocráticas e financieras, su ejecución se prolongó hasta 1868, con un litigio que ganó el constructor.

Tras esto, la junta optó por un proyecto más simple, según el cual la Via Bellini, eje del viejo barrio, permanecería cerrada por un lado por el palacio del barón Tommasi (que se opuso a la expropiación), mientras en el lado opuesto se construyó una galería de hierro y vidrio, la Galleria Principe di Napoli, diseñada por los arquitectos Breglia y De Novellis.

En el nuevo barrio, que surgió de la lenta transformación de las zonas resultantes de la demolición de las viejas construcciones, los edificios asumirían gradualmente, con el curso de la segunda mitad del , un carácter homogéneo neorrenacentista, un estilo arquitectónico típico de los edificios de finales del , fruto de las exigencias de la burguesía.

También se realizó tras la unificación italiana la apertura de la Via Duomo, aunque ya en 1839 Federico Bausan y Luigi Giordano elaboraron un proyecto de conexión entre la Via Foria y la Via Marina, bajo petición de Fernando II. Sin embargo, en 1853 el rey aprobó un nuevo trazado propuesto por Luigi Cangiano y Antonio Francesconi, mientras se exigían importantes modificaciones al proyecto de Bausan y Giordano. Ninguna de las propuestas sería realizada. En 1860, Francisco II ordenó que la calle tuviera 60 palmos de anchura y alcanzase el obispado y que la dirección de las obras se confiara a Cangiano y Francesconi; sin embargo, los inminentes sucesos políticos impidieron su ejecución. El proyecto presentado en 1853 fue confirmado por Garibaldi en 1860.

En marzo de 1861 se anunció finalmente la adjudicación de las obras, que durarían hasta 1868 en el tramo hasta el obispado; la prolongación hasta la Via Vicaria Vecchia se completó en 1870, mientras que para la conexión con la Marina hubo que esperar hasta 1880. La construcción de los edificios de este tramo se incluiría en las obras del Risanamento.

La creación de nuevos barrios en el este y el oeste de la ciudad thumb|El Palazzo Ricciardi-Cottrau en la Piazza Amedeo. thumb|Piazza Sannazaro. thumb|La Estación de Nápoles Central (demolida en 1960) en la Piazza Garibaldi. En cuanto a las zonas oriental y occidental, las dos grandes intervenciones se realizaron de manera lentísima y totalmente inorgánica, a causa de dificultades burocráticas y económicas.

En los últimos años del reino borbónico, como ya se ha dicho, el Consejo Urbanístico había identificado la zona oriental como la más apta para la construcción de un barrio obrero, en función del Puerto y las primeras instalaciones industriales. Una primera intervención, completada en 1860, creó nuevas conexiones entre el interior y el puerto mediante el llenado del foso de las murallas aragonesas entre la Via Foria y el Bastione del Carmine. Ese mismo año, Luigi Giura presentó un proyecto orientado en la misma dirección; en este se encontraba el trazado del Corso Garibaldi y el diseño de algunos edificios. Sin embargo, el proyecto de Giura nunca se realizó; estaba en curso, mientras tanto, la construcción de la Estación Central, que cambiaría completamente la relación entre el núcleo urbano y la zona en la que se construyó, convirtiéndose en núcleo de todas las propuestas de desarrollo posteriores. Entre retrasos burocráticos y discusiones sobre la adjudicación del contrato, se debió esperar treinta años para que se realizara el proyecto, con la Legge pel Risanamento.

Más compleja fue la aventura del barrio occidental, para el cual desde 1859 estaba redactado un proyecto a cargo de Errico Alvino, cuyo diseño, fue confirmado por decreto de Garibaldi. La zona de expansión consistía en una larga franja, poco urbanizada salvo las cercanías de Via Chiaia, y comprendida entre esta calle y el Corso Vittorio Emanuele; es decir, toda la zona detrás de la densa urbanización de la Riviera di Chiaia. La conformación de la zona sugería la construcción dos largas calles longitudinales y numerosas arterias secundarias.

La arteria principal estaba constituida por tres segmentos rectilíneos, en cuyos vértices había plazas de forma geométrica, típicas del gusto del . Una amplia y continua zona verde dividía el nuevo barrio del Corso Vittorio Emanuele, por respeto a las vistas que ofrecía la calle y en cumplimiento del edicto borbónico del 31 de mayo de 1853 para la tutela y defensa de los valores paisajísticos del Corso Maria Teresa (nombre original del Corso Vittorio Emanuele).

Se presentaron numerosas ofertas de concesiones en los años siguientes: una en 1861, otra en 1862, y cuatro en 1864. Todas pedían importantes subsidios del Municipio, mientras que las tres últimas modificaban completamente el proyecto base. Francesco Pianell, a diferencia de sus rivales, aceptaba esto último, aunque proponía algunas modificaciones y se reservaba el derecho de establecer posteriormente la cuantía del subsidio municipal. Tras largas discusiones, el 7 de abril de 1865 se adjudicó el proyecto a Pianell; sin embargo, no fue realizado por dificultades administrativas surgidas en relación con la firma de aceptación de la concesión.

Finalmente, en 1868, el Municipio encargó a los arquitectos Scoppa y Rendina la realización de un proyecto parcial que, en 1871, se adjudicó a Rougier. Totalmente tergiversado el sentido del antiguo proyecto municipal, al eje primitivo Via Chiaia-Corso Vittorio Emanuele le sustituía un enlace ortogonal a él a través de las actuales Via Martucci, Piazza Amedeo, Via Crispi y Via Pontano.

Finalizada la construcción del primer núcleo, se inició la prolongación entre la Piazza Amedeo y la chiesa di Santa Teresa a Chiaia. A partir de 1885, el barrio será ampliado con una calle que, pasando delante de los Palazzo Carafa di Roccella y Palazzo del Vasto, llegará a Via Chiaia. Nacerá así el Rione Amedeo.

También en el ámbito de la Legge per il Risanamento ed Ampliamento, la zona verde bajo el Corso Vittorio Emanuele se cedió al barón Treves y a la Società Veneta y fue urbanizada, aunque los nuevos propietarios confirieron a la zona un carácter marcadamente residencial. De 47 000 m², solo 12 000 se utilizaron como suelos edificables, y que el resto se reservó a calles y jardines. Esta nueva zona residencial se llamó Parco Margherita. Aunque discreta, se trató de una especulación inmobiliaria respecto al plano de 1859, que preveía para la zona una amplia y continua zona verde.

La remodelación del paseo marítimo thumb|La Riviera di Chiaia en una foto de finales del . Otro tema recurrente, y que no se resolvería hasta 1870, era la remodelación de la Riviera di Chiaia, para la cual, en 1858, Gaetano Genovese había presentado un proyecto que proponía el llenado de la playa, la ampliación de la Villa Comunale y la construcción de una nueva hilera de edificios a lo largo de la calle. Este tema suscitó también la atención del Consejo Comunal y de Enrico Alvino, quien, en 1862, elaboró un proyecto en el que proponía la ampliación y remodelación de la Salita del Gigante, la Via Santa Lucia, y el Chiatamone y la creación de un paseo marítimo. El proyecto, aprobado por la Junta (salvo, por motivos económicos, el tramo entre Piazza del Plebiscito y el Monte Echia), se retomará más tarde, actuando como referencia en la concesión Du Mesnil.

En 1869 una comisión municipal propuso de nuevo la remodelación del paseo marítimo, limitando la intervención a la zona entre Santa Lucia y Mergellina. Tras una discusión sobre las tres ofertas presentadas, se aceptó la de Giletta, que repartía las obras en dos tramos, uno de Santa Lucia a Piazza della Vittoria y otro de esta a Mergellina. El proyecto preveía la construcción (mediante tierras ganadas al mar) de una calle entre la plaza y Mergellina, la creación de alcantarillado y un pequeño puerto para marineros (compensándolos así por la pérdida de la playa). La calle se llamará posteriormente Via Francesco Caracciolo, y por su belleza es una de las intervenciones más positivas realizadas en la ciudad en el . Como contrapartida, Gilletta obtuvo suelos edificables en Mergellina y la Riviera, además de un subsidio de un millón setecientas mil liras. Una vez obtenida la concesión, vendió el contrato a los barones belgas Du Mesnil.