miniatura|320px|Localización tradicional de los clanes de Escocia que incluye la división entre las Tierras Bajas y Tierras Altas.
Un clan escocés —del gaélico clan, «descendientes, hijos»Real Academia Española. «clan.» Diccionario de la lengua española. Consultado el 3 de septiembre de 2018.— es, entre los habitantes de Escocia, un grupo social relacionado por parentesco. Los clanes proporcionan un sentimiento de identidad común por ascendencia a sus miembros. Los clanes escoceses, hoy en día, tienen una estructura oficial reconocida por el Tribunal del Lord Lyon, que es una organización encabezada por la figura del Lord Lyon King of Arms, uno de los Grandes Oficiales de Estado de Escocia, el cual que se encarga de la regulación de la heráldica escocesa y sus escudos de armas. La mayoría de los clanes cuentan con patrones propios de tartán, habitualmente adoptados en el , y sus miembros los pueden añadir al diseño de los kilts u otras prendas.
La imagen moderna de los clanes fue promovida por el autor escocés Sir Walter Scott y otros autores de su época. Históricamente, el diseño de los tartanes se asociaba con los distritos de las Tierras Bajas y de las Tierras Altas —conocidas en inglés como Lowlands y Highlands, respectivamente, aunque también son denominaciones usadas con frecuencia en español—, cuyos tejedores tendían a desarrollar los patrones textiles preferidos en esos distritos. Mediante un proceso de evolución social, los clanes o familias importantes de un distrito en particular vestían el tartán que lo identificaba, lo que hacía que la comunidad se sintiera identificada con él en cuestión de tiempo.
Muchos clanes tienen su propio jefe del clan, aunque aquellos que no lo tienen son conocidos como clanes armígeros. Los clanes normalmente se identifican con áreas geográficas controladas originalmente por sus fundadores. Estas áreas a veces incluyen un castillo ancestral, donde se llevan a cabo reuniones de los clanes que forman parte de la escena social de la región. El encuentro más importante de los últimos tiempos fue The Gathering 2009, que incluyó una «convención de clanes» en el Parlamento de Escocia.
Es una confusión habitual pensar que todo aquel que lleva el nombre del clan es un descendiente lineal de los jefes. Esto sucede porque muchos miembros de los clanes, a pesar de no ser parientes del jefe, tomaron como suyo su apellido para mostrar su solidaridad, para conseguir protección o para obtener sustento en épocas de necesidad.
Muchos de los miembros de los clanes eran arrendatarios que servían como mano de obra para los líderes del clan.Roberts, J. L. Clan, King, and Covenant: History of the Highland Clans from the Civil War to the Glencoe Massacre (Edinburgh: Edinburgh University Press, 2000), ISBN 0-7486-1393-5, p. 13. Contrario a la creencia popular, estos miembros raramente compartían un vínculo de sangre o parentesco con los jefes, pero tomaban para sí el nombre familiar del jefe cuando los apellidos pasaron a ser habituales durante los siglos y . Debido a esto, para el siglo ya se había extendido el mito de que todo el clan descendía de un único ancestro, lo que explica el uso de la palabra clan, cuyo significado es hijos o vástagos.
Organización del clan
Pertenencia al clan
miniatura|250px|Representación romántica de jefes de clan de las Tierras Altas con tartanes de los Stewart y los Gordon, 1831.
La palabra clan deriva de la palabra gaélica clan, cuyo significado es hijo o descendiente. Sin embargo, la necesidad de probar la descendencia desde un antepasado común emparentado con la casa del jefe es muy restrictiva. Los clanes se establecieron en territorios determinados por los hombres del lugar que decidieron aceptar la autoridad del grupo dominante en las cercanías. Un clan también incluía un gran grupo de septs o familias dependientes vagamente relacionadas que consideraban al jefe del clan su representante y su protector.
Según el antiguo Lord Lyon, sir Thomas Innes of Learney, un clan es una comunidad que se distingue por su heráldica y por ser reconocida por el soberano. Learney consideraba que los clanes eran una «incorporación a la nobleza», pues las armas portadas por un jefe del clan las concedía o las reconocía de un modo u otro el lord Lyon como representante de la Corona, otorgándole por tanto el reconocimiento del rey al clan al completo. A los clanes con jefes reconocidos se les considera, por tanto, una comunidad de la nobleza según las leyes escocesas. De la misma manera, un grupo sin jefe reconocido por el soberano a través del Lord Lyon no disfruta de reconocimiento oficial según estas leyes. Se espera de aquellos que se postulen como jefe del clan que el Lord Lyon los reconozca como herederos de pleno derecho ante las armas simples —también llamadas puras o llanas, es decir, sin brisura— del antepasado del clan de quien el postulante busca que se le reconozca como jefe. Un jefe del clan es, de hecho, la única persona con la potestad de portar las armas simples del antepasado fundador de este. Se considera al clan como heredad del jefe y su escudo de armas es el blasón del clan como «sociedad nobiliaria». Según las leyes escocesas se reconoce al jefe del clan como su dirigente y sirve como representante legítimo de su comunidad.
Históricamente, un clan estaba formado por cualquiera que viviese en los terrenos del jefe con su permiso, o en los terrenos de aquellos que le hubieran jurado lealtad. Con el tiempo y los constantes cambios en los «lazos del clan», las migraciones y los cambios de régimen, los clanes terminaban por estar compuestos por un gran número de miembros sin relación de sangre entre ellos y con distintos apellidos. A menudo aquellos que vivían en las propiedades de jefe acababan por adoptar el apellido del clan; también era habitual que el jefe aumentase el tamaño del clan al adoptar a otras familias, derecho que también le permitía exiliar a cualquiera de este, incluidos los miembros de su propia familia. Hoy en día se considera automáticamente que cualquiera que lleve el apellido del jefe es miembro de su clan, pertenencia que también se otorga a quien jure lealtad a dicho jefe a menos que este decida no aceptarla.
La pertenencia al clan se transfiere mediante el apellido, excepto cuando una mujer casada toma como suyo el apellido de su marido y se lo transmite a sus hijos. Los niños que reciben el apellido de su padre forman parte del clan de este y no del de la madre. A pesar de esto se ha dado un notable número de casos en los que un descendiente por línea materna cambia su apellido para poder reclamar la jefatura de un clan, como ocurrió con uno de los últimos jefes del Clan MacLeod, nacido John Wolridge-Gordon, que cambió su nombre al del apellido de soltera de su abuela por parte de madre para acceder a la jefatura de los MacLeod. Los clanes actuales también pueden tener septs, es decir, apellidos, familias o clanes que históricamente, en la actualidad o por motivos a elección del jefe, se han asociado con ese clan. No existe un listado oficial de septs de los clanes y la decisión de qué septs tiene un clan queda a disposición del clan mismo. También es problemático el hecho de que varios clanes pueden compartir un sept, y a veces queda a decisión del individuo usar su historia o genealogía familiar para encontrar el clan correcto al que está asociado.
Diversas sociedades de clanes han conseguido que les sean concedidos escudos de armas. En dichos casos, tales armas son diferentes de las del jefe, como en los casos de los armígeros del clan. El antiguo Lord Lyon King of Arms, Thomas Innes of Learney, afirmaba que dichas sociedades, según el derecho de armas, reciben la consideración de «ramas indeterminadas».
Autoridad de los clanes: dùthchas y oigreachd
La tradición de los clanes incluía dos conceptos de patrimonio complementarios pero diferentes. En primer lugar, la herencia colectiva del clan conocida como su dùthchas. Este término hace referencia al derecho normativo para establecerse en los territorios a los que los jefes y la baja nobleza —conocida en Gran Bretaña como gentry— al frente del clan ofrecían tradicionalmente protección. Con este concepto intrínseco al clan todos los miembros de este reconocían la autoridad personal del jefe y de los principales miembros de la gentry como administradores de su clan.
El segundo concepto era la aceptación tácita de la concesión de cartas o títulos de la Corona y de otros poderosos terratenientes a los jefes de clan, caudillos y lairds —dueños de propiedades que no pertenecían a la nobleza— que definían la hacienda en la que estaba instalado el clan. Esto se conocía como su oigreachd. A diferencia del dùthchas, el oigreachd es un patrimonio que se le concede a título individual al jefe del clan y a los principales miembros de la nobleza en vez de como administradores para el clan, por lo que poseían los terrenos por derecho propio. Desde los comienzos de los clanes escoceses, su elite guerrera, conocida como los fine, había pugnado por convertirse en terratenientes además de señores guerreros territoriales.
Los clanes, las leyes y el proceso legal
miniatura|250px|La Copa Dunvegan, la Bandera de las Hadas y el Cuerno de Sir Rory Mor, reliquias familiares de los MacLeod de Dunvegan, foto anterior a 1927. El modelo territorial dùthchas fue el preponderante durante la Edad Media. Sin embargo, la propiedad de tipo oigreachd pasó a ser el dominante con el paso del tiempo, especialmente a partir de la Edad Moderna. Esa evolución fue el reflejo de la importancia de las leyes escocesas para moldear la estructura de los clanes al establecer que se le concedieran títulos de propiedad a los fine y al asegurar la continuidad de la sucesión hereditaria. El heredero del jefe recibía el nombre de tainistear y normalmente se trataba del heredero varón directo. Sin embargo, en algunos casos el heredero directo quedaba relegado ante un pariente más dotado políticamente o más beligerante. Tras la normalización mediante leyes no se dieron muchas disputas en temas sucesorios después del y para el los herederos varones que quedaban apartados de la jefatura eran la excepción. Estas circunstancias estaban reguladas y restringidas por la law of Entail, traducible como ley de vinculación o ley de inalienabilidad y semejante al mayorazgo en la España medieval, que impedía la división de las fincas para las herederas, lo que imposibilitaba la pérdida de esos territorios para el clan.
El proceso legal de más importancia usado entre los clanes para zanjar disputas civiles y criminales era el arbitraje, en el que ambas partes exponían sus argumentos ante un grupo de notables del clan supervisado por el jefe del clan. Cuando se trataba de una disputa entre clanes cada jefe actuaba como procurador de cada parte ante un consejo formado a partes iguales por nobles de uno u otro clan, supervisados por el jefe de otro clan. No existía la posibilidad de apelar contra la decisión del grupo que normalmente quedaba registrada en el tribunal real o del burgh local.
Lazos sociales
Las formas más importantes de vínculo social entre clanes eran el fosterage y el manrent. En el caso del fosterage, una práctica habitual hasta el en Irlanda, Gales y Escocia, un miembro importante de la gentry dirigente del clan criaba a los hijos del jefe, lo que a su vez conllevaba que sus propios hijos se vieran favorecidos por otros miembros del clan.